Bolsonaro obtuvo el 46,18% de los votos y va a segunda vuelta con Hadad
El ultraderechista aventajó con un amplio margen al izquierdista y reemplazante de Lula Da Silva, que sumó el 29,07%. El ganador aseguró que hubo “problemas” en las urnas electrónicas que impidieron que superara el 50%
El ultraderechista Jair Bolsonaro ganó por amplio margen la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil, pero deberá medirse con el izquierdista Fernando Haddad el 28 de octubre.
Con el 99,15% de los votos escrutados, Bolsonaro, un excapitán del Ejército, de 63 años, tenía 46,18% de los votos, frente al 29,07% de Haddad, designado candidato del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT) por el encarcelado expresidente Luiz Inácio Lula da Silva.
Bolsonaro denunció anoche "problemas" con las urnas electrónicas que habrían impedido obtener una mayoría absoluta en la primera vuelta y evitar un balotaje en las elecciones presidenciales de Brasil.
"Estoy seguro de que si ese problema no hubiera ocurrido y tuviéramos confianza en el voto electrónico, ya tendríamos el nombre del presidente de la República decidido en el día de hoy (por ayer)", dijo Bolsonaro, sin llegar a denunciar explícitamente un fraude.
Tres semanas de campaña
Las próximas tres semanas deben poner a prueba la resistencia de Bolsonaro, que estuvo al borde la muerte tras recibir el 6 de septiembre una puñalada en el abdomen en un mitin.
También lo coloca ante la obligación de conquistar aliados, pese a su alto índice de rechazo por sus propuestas de armar a la población para combatir la delincuencia, sus declaraciones misóginas, homófobas y racistas y su justificación de la tortura durante la dictadura militar (1964-1985).
El segundo colocado ayer en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil, Fernando Haddad (PT), prometió un país "profundamente democrático" si resulta victorioso, y agradeció el "liderazgo" de su mentor, el encarcelado expresidente Luiz Inacio Lula da Silva.
"Queremos unir a los demócratas de Brasil. Queremos un proyecto amplio para Brasil, profundamente democrático, que busque de forma incansable la justicia social", expresó Haddad, de 55 años.
Haddad empezó a tender puentes con otros candidatos.
La clave para que Haddad se acerque a los porcentajes de Bolsonaro reside en el centroizquierdista Ciro Gomes, del Partido Democrático Trabalhista (PDT), que fue ministro de Integración Nacional de Lula y consiguió más de 125 de los votos.
Haddad recordó ayer que como ministro de Educación de Lula trabajó junto a la ecologista Marina Silva y el centroderechista Henrique Meirelles, que presidió durante esa época el Banco Central. Ambos obtuvieron en torno a 1% de los votos, que a la hora de sumar pueden ser importantes.
Gomes, en declaraciones a la prensa, dijo que discutiría con los líderes del PDT la posición en la segunda vuelta, pero adelantó ya un posible apoyo: "Haré lo que hice toda mi vida, que es luchar por la democracia y contra el fascismo", declaró.
Haddad, un exalcalde de Sao Paulo poco conocido en otras regiones, heredó una buena parte del electorado de Lula, sobre todo entre la población pobre que mejoró sus condiciones de vida bajo su gobierno (2003-2011).
Pero también heredó el odio que Lula inspira entre quienes le reprochan los escándalos de corrupción revelados por la Operación Lava Jato y la crisis económica en la que se sumió el país bajo el mandato de su heredera política Dilma Rousseff, destituida por el Congreso en 2016.
Dilma perdió
La expresidenta brasileña Dilma Rousseff, del Partido de los Trabajadores, perdió la elección de ayer para un escaño en el Senado por Minas Gerais, al quedar en cuarta posición con un 15,04 % de los votos.
Las dos bancas fueron para Rodrigo Pacheco, de Demócratas (DEM), quien obtuvo un 20,70 % de los votos, y el periodista Carlos Viana, candidato por el Partido Humanista de la Solidaridad, quien recibió un 20,34 %.
Rousseff se presentó a los comicios para el Senado en un intento por volver a la vida política tras haber sido destituida como jefa de Estado por ese mismo Senado a mediados de 2016.
Agencia AFP.
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Con el 99,15% de los votos escrutados, Bolsonaro, un excapitán del Ejército, de 63 años, tenía 46,18% de los votos, frente al 29,07% de Haddad, designado candidato del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT) por el encarcelado expresidente Luiz Inácio Lula da Silva.
Bolsonaro denunció anoche "problemas" con las urnas electrónicas que habrían impedido obtener una mayoría absoluta en la primera vuelta y evitar un balotaje en las elecciones presidenciales de Brasil.
"Estoy seguro de que si ese problema no hubiera ocurrido y tuviéramos confianza en el voto electrónico, ya tendríamos el nombre del presidente de la República decidido en el día de hoy (por ayer)", dijo Bolsonaro, sin llegar a denunciar explícitamente un fraude.
Tres semanas de campaña
Las próximas tres semanas deben poner a prueba la resistencia de Bolsonaro, que estuvo al borde la muerte tras recibir el 6 de septiembre una puñalada en el abdomen en un mitin.
También lo coloca ante la obligación de conquistar aliados, pese a su alto índice de rechazo por sus propuestas de armar a la población para combatir la delincuencia, sus declaraciones misóginas, homófobas y racistas y su justificación de la tortura durante la dictadura militar (1964-1985).
El segundo colocado ayer en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil, Fernando Haddad (PT), prometió un país "profundamente democrático" si resulta victorioso, y agradeció el "liderazgo" de su mentor, el encarcelado expresidente Luiz Inacio Lula da Silva.
"Queremos unir a los demócratas de Brasil. Queremos un proyecto amplio para Brasil, profundamente democrático, que busque de forma incansable la justicia social", expresó Haddad, de 55 años.
Haddad empezó a tender puentes con otros candidatos.
La clave para que Haddad se acerque a los porcentajes de Bolsonaro reside en el centroizquierdista Ciro Gomes, del Partido Democrático Trabalhista (PDT), que fue ministro de Integración Nacional de Lula y consiguió más de 125 de los votos.
Haddad recordó ayer que como ministro de Educación de Lula trabajó junto a la ecologista Marina Silva y el centroderechista Henrique Meirelles, que presidió durante esa época el Banco Central. Ambos obtuvieron en torno a 1% de los votos, que a la hora de sumar pueden ser importantes.
Gomes, en declaraciones a la prensa, dijo que discutiría con los líderes del PDT la posición en la segunda vuelta, pero adelantó ya un posible apoyo: "Haré lo que hice toda mi vida, que es luchar por la democracia y contra el fascismo", declaró.
Haddad, un exalcalde de Sao Paulo poco conocido en otras regiones, heredó una buena parte del electorado de Lula, sobre todo entre la población pobre que mejoró sus condiciones de vida bajo su gobierno (2003-2011).
Pero también heredó el odio que Lula inspira entre quienes le reprochan los escándalos de corrupción revelados por la Operación Lava Jato y la crisis económica en la que se sumió el país bajo el mandato de su heredera política Dilma Rousseff, destituida por el Congreso en 2016.
Dilma perdió
La expresidenta brasileña Dilma Rousseff, del Partido de los Trabajadores, perdió la elección de ayer para un escaño en el Senado por Minas Gerais, al quedar en cuarta posición con un 15,04 % de los votos.
Las dos bancas fueron para Rodrigo Pacheco, de Demócratas (DEM), quien obtuvo un 20,70 % de los votos, y el periodista Carlos Viana, candidato por el Partido Humanista de la Solidaridad, quien recibió un 20,34 %.
Rousseff se presentó a los comicios para el Senado en un intento por volver a la vida política tras haber sido destituida como jefa de Estado por ese mismo Senado a mediados de 2016.
Agencia AFP.