La Corte de Brasil analiza si corresponde liberar a Lula y Bolsonaro condecoró a Moro
La defensa del expresidente presentó un recurso ante el máximo tribunal de Brasil para que se pronuncie en forma urgente
El Supremo Tribunal Federal (Corte Suprema) de Brasil reabrió ayer un debate sobre si corresponde liberar al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, un día después de que se filtraran conversaciones entre autoridades judiciales que pudieron haber manipulado el proceso en su contra.
Las más de cuatro horas de debate de la segunda corte del Supremo Tribunal Federal estuvieron dedicadas a discutir otros asuntos y el recurso de Lula, que desde abril de 2018 purga de cárcel por corrupción, quedó fuera de la pauta.
Los cinco magistrados del tribunal se retiraron sin indicar cuándo seguirían abordando el tema.
La noticia sobre el debate en el Supremo Tribunal Federal de Brasil se conoció poco antes de una ceremonia oficial en la que el presidente Jair Bolsonaro condecoró con la Orden de la Marina al ministro de Justicia, Sérgio Moro, uno de los protagonistas de las polémicas conversaciones que tomaron estado público y quien dirigió el juicio que llevó a Lula a prisión bajo cargos de corrupción en abril de 2018.
En todo Brasil se discute si a través de los mensajes que intercambió Moro con el fiscal Deltan Dallagnol se puede comprobar que hubo manipulaciones o directamente un complot para encarcelar a Lula y acabar con su voluntad de postularse nuevamente a la Presidencia de Brasil.
Conmoción
Los detalles de esas conversaciones fueron publicados el pasado domingo por el sitio de internet The Intercept Brasil, lo cual generó conmoción en ámbitos políticos, judiciales y sociales.
La condena de 12 años de prisión dejó a Lula sin chances de disputar las elecciones del año pasado, en las que se impuso Bolsonaro, quien a su vez designó al exjuez Moro al frente de la cartera de Justicia.
Ahora, la defensa de Lula presentó un recurso ante el máximo tribunal brasileño para que se expida con urgencia acerca de un pedido de libertad en favor del expresidente. También se cuestiona la objetividad del juez Moro en la conducción del proceso.
Distintos medios locales informaron que el juez Gilmar Mendes, del Supremo Tribunal Federal, decidió que ese pedido sea juzgado el próximo 25 de junio.
El argumento central de la defensa de Lula es la sospecha de parcialidad de Moro por el hecho de que aceptó en noviembre pasado la invitación al cargo de ministro de Justicia y Seguridad Pública del gobierno de Jair Bolsonaro, que asumió en enero pasado.
En este contexto, Bolsonaro dio un fuerte respaldo a su ministro Moro.
Aunque no hizo declaraciones sobre el caso, utilizó un lenguaje simbólico: recibió a Moro para una reunión privada en su residencia oficial y luego atravesaron juntos en lancha el lago Paranoá, de Brasilia, para una ceremonia en la que el ministro fue condecorado.
Lula, sorprendido
A su vez, Lula expresó ayer su sorpresa por la rapidez con que "la verdad" salió a la luz en relación con el proceso judicial que lo llevó a la cárcel.
"El expresidente quedó sorprendido, primero, por la rapidez con la que la verdad fue revelada y segundo por el elevado grado de promiscuidad en los diálogos entre quien juzga y quien acusa", afirmó a la prensa el abogado de Lula, Jose Roberto Batochio.
Batochio hizo estas declaraciones tras visitar al exmandatario en la sede de la Policía Federal de Curitiba, donde el líder del Partido de los Trabajadores cumple una condena por delitos de corrupción pasiva y lavado de dinero en el marco de la operación Lava Jato.
Investigación
El Consejo Nacional del Ministerio Público (CNMP) de Brasil anunció este lunes que investigará el intercambio de mensajes entre los fiscales del Lava Jato y el exjuez Moro.
El contralor nacional del Ministerio Público, Orlando Rochadel, habló de una queja disciplinaria para revisar los hechos presentados por el reportaje de The Intercept Brasil, que cuestiona la imparcialidad de la operación Lava Jato y la investigación que condujo a Lula a la cárcel por los delitos de corrupción pasiva y lavado de dinero.
"Cabe ver si hubo una eventual falta funcional, particularmente en lo que dice respecto de la violación de los principios del juez y del fiscal natural, de la equidistancia de las partes y del impedimento de una actuación político-partidaria", resaltó la solicitud.
El escándalo agita los ambientes políticos y judiciales de Brasil, pero no se visibiliza hasta ahora en las calles ni afectó mayormente la economía.
Una manifestación de partidarios del expresidente Lula logró reunir apenas a unas decenas de personas el lunes pasado en la ciudad de Brasilia.
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Las más de cuatro horas de debate de la segunda corte del Supremo Tribunal Federal estuvieron dedicadas a discutir otros asuntos y el recurso de Lula, que desde abril de 2018 purga de cárcel por corrupción, quedó fuera de la pauta.
Los cinco magistrados del tribunal se retiraron sin indicar cuándo seguirían abordando el tema.
La noticia sobre el debate en el Supremo Tribunal Federal de Brasil se conoció poco antes de una ceremonia oficial en la que el presidente Jair Bolsonaro condecoró con la Orden de la Marina al ministro de Justicia, Sérgio Moro, uno de los protagonistas de las polémicas conversaciones que tomaron estado público y quien dirigió el juicio que llevó a Lula a prisión bajo cargos de corrupción en abril de 2018.
En todo Brasil se discute si a través de los mensajes que intercambió Moro con el fiscal Deltan Dallagnol se puede comprobar que hubo manipulaciones o directamente un complot para encarcelar a Lula y acabar con su voluntad de postularse nuevamente a la Presidencia de Brasil.
Conmoción
Los detalles de esas conversaciones fueron publicados el pasado domingo por el sitio de internet The Intercept Brasil, lo cual generó conmoción en ámbitos políticos, judiciales y sociales.
La condena de 12 años de prisión dejó a Lula sin chances de disputar las elecciones del año pasado, en las que se impuso Bolsonaro, quien a su vez designó al exjuez Moro al frente de la cartera de Justicia.
Ahora, la defensa de Lula presentó un recurso ante el máximo tribunal brasileño para que se expida con urgencia acerca de un pedido de libertad en favor del expresidente. También se cuestiona la objetividad del juez Moro en la conducción del proceso.
Distintos medios locales informaron que el juez Gilmar Mendes, del Supremo Tribunal Federal, decidió que ese pedido sea juzgado el próximo 25 de junio.
El argumento central de la defensa de Lula es la sospecha de parcialidad de Moro por el hecho de que aceptó en noviembre pasado la invitación al cargo de ministro de Justicia y Seguridad Pública del gobierno de Jair Bolsonaro, que asumió en enero pasado.
En este contexto, Bolsonaro dio un fuerte respaldo a su ministro Moro.
Aunque no hizo declaraciones sobre el caso, utilizó un lenguaje simbólico: recibió a Moro para una reunión privada en su residencia oficial y luego atravesaron juntos en lancha el lago Paranoá, de Brasilia, para una ceremonia en la que el ministro fue condecorado.
Lula, sorprendido
A su vez, Lula expresó ayer su sorpresa por la rapidez con que "la verdad" salió a la luz en relación con el proceso judicial que lo llevó a la cárcel.
"El expresidente quedó sorprendido, primero, por la rapidez con la que la verdad fue revelada y segundo por el elevado grado de promiscuidad en los diálogos entre quien juzga y quien acusa", afirmó a la prensa el abogado de Lula, Jose Roberto Batochio.
Batochio hizo estas declaraciones tras visitar al exmandatario en la sede de la Policía Federal de Curitiba, donde el líder del Partido de los Trabajadores cumple una condena por delitos de corrupción pasiva y lavado de dinero en el marco de la operación Lava Jato.
Investigación
El Consejo Nacional del Ministerio Público (CNMP) de Brasil anunció este lunes que investigará el intercambio de mensajes entre los fiscales del Lava Jato y el exjuez Moro.
El contralor nacional del Ministerio Público, Orlando Rochadel, habló de una queja disciplinaria para revisar los hechos presentados por el reportaje de The Intercept Brasil, que cuestiona la imparcialidad de la operación Lava Jato y la investigación que condujo a Lula a la cárcel por los delitos de corrupción pasiva y lavado de dinero.
"Cabe ver si hubo una eventual falta funcional, particularmente en lo que dice respecto de la violación de los principios del juez y del fiscal natural, de la equidistancia de las partes y del impedimento de una actuación político-partidaria", resaltó la solicitud.
El escándalo agita los ambientes políticos y judiciales de Brasil, pero no se visibiliza hasta ahora en las calles ni afectó mayormente la economía.
Una manifestación de partidarios del expresidente Lula logró reunir apenas a unas decenas de personas el lunes pasado en la ciudad de Brasilia.