El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, abrió una nueva polémica ayer al considerar que el periodista estadounidense Glenn Greenwald "tal vez sea preso" por publicar las filtraciones de chats entre el ex juez Sérgio Moro y los fiscales del caso de corrupción Lava Jato, por las que fue encarcelado el ex presidente Luiz Lula da Silva y excluido de la carrera presidencial.
Los comentarios sobre el posible destino de prisión para el periodista que publicó los chats en el portal The Intercep, fue considerada como una "grave agresión a la libertad de expresión" por partidos de oposición y asociaciones de periodistas.
En medio de ese escándalo, el despacho de Moro publicó el viernes una ordenanza que permite la deportación "sumaria" de extranjeros considerados "peligrosos", medida que la oposición interpretó como una "clara amenaza" hacia Greenwald.
Lejos de rebajar la tensión, Bolsonaro defendió a Moro su ministro de Justicia que ha sido acusado de tratar de influir de manera indebida en la investigación que condujo a la cárcel a numerosos políticos y empresarios, incluido Lula, y aseguró que Greenwald "puede estar tranquilo" porque no será deportado pero advirtió que podría ser detenido.
"Él no se va. Pueden estar tranquilos. Tal vez sea preso aquí en Brasil, no va a serlo fuera, no", dijo Bolsonaro, tras participar ayer a la mañana en una ceremonia militar en Río de Janeiro.
Explicó además que no podría ser deportado por la ordenanza de Moro, pues no se encuadra en ella al "estar casado con otro hombre (el diputado federal David Miranda) y tener hijos adoptados brasileños".
El gobierno "no tiene el poder de deportarme", señaló Greenwald. "No tiene nada sobre mí", dijo, reiterando que no se iría.
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En medio de ese escándalo, el despacho de Moro publicó el viernes una ordenanza que permite la deportación "sumaria" de extranjeros considerados "peligrosos", medida que la oposición interpretó como una "clara amenaza" hacia Greenwald.
Lejos de rebajar la tensión, Bolsonaro defendió a Moro su ministro de Justicia que ha sido acusado de tratar de influir de manera indebida en la investigación que condujo a la cárcel a numerosos políticos y empresarios, incluido Lula, y aseguró que Greenwald "puede estar tranquilo" porque no será deportado pero advirtió que podría ser detenido.
"Él no se va. Pueden estar tranquilos. Tal vez sea preso aquí en Brasil, no va a serlo fuera, no", dijo Bolsonaro, tras participar ayer a la mañana en una ceremonia militar en Río de Janeiro.
Explicó además que no podría ser deportado por la ordenanza de Moro, pues no se encuadra en ella al "estar casado con otro hombre (el diputado federal David Miranda) y tener hijos adoptados brasileños".
El gobierno "no tiene el poder de deportarme", señaló Greenwald. "No tiene nada sobre mí", dijo, reiterando que no se iría.

