Desarticulan una banda dedicada al robo y comercialización de cereal
La Policía de Córdoba, en colaboración con la de San Luis, empezó a desarticular una aceitada organización delictiva que se dedicaba al robo, blanqueo y posterior comercialización de cereales en el sur provincial. La investigación, que surgió a partir del hurto de 270 toneladas de soja de la zona rural de Buchardo, hace un mes, derivó ayer en la detención de dos jóvenes, uno en Merlo y el otro en Las Vertientes. Además, se secuestraron ocho camiones con los que se habría transportado el cereal, y se logró establecer el circuito comercial, que terminó con la venta de los granos a una exportadora.
Ayer, a primera hora de la mañana, se realizaron múltiples allanamientos en ciudades de la región, y en la vecina provincia de San Luis: Berrotarán, General Cabrera, Jovita, Las Vertientes, Río Cuarto, Sampacho, Villa Mercedes y Merlo.
En ese marco, detuvieron a dos jóvenes mayores de edad, uno de los cuales tenía pedido de captura por robo calificado en San Luis. Las aprehensiones fueron ayer, pasadas las 8.30, en un domicilio de Merlo (San Luis) y otro de Las Vertientes.
En este último, se encontró un invernadero, 5 frascos de marhuana, varias armas -habrían sido utilizadas para el cuantioso robo de soja, joyas y dinero en efectivo, que estaría relacionado con la venta de drogas. Además, incautaron equipos de cámaras de seguridad, joyería de oro y plata, un dron, una motosierra, una balanza de mano, dinero en efectivo y un equipo estéreo.
Destacado
También secuestraron cuatro armas, que habrían sido empleadas para el robo en Buchardo: una carabina calibre 22, una escopeta calibre 12, un pistolón calibre 16 y una pistola Bersa calibre 22.
Según detalló el director de la Departamental de Policía General Roca, Christian Murialdo, que lidera la investigación, ninguna de ellas estaba registrada, y se investiga ahora si fueron denunciadas o están vinculadas a otros delitos.
La pesquisa, que había comenzado en junio, a partir de un golpe delictivo que despojó a un productor de una millonaria reserva de soja, en la zona rural de Buchardo -se estimó inicialmente en 250 toneladas, pero ahora se constató que fueron 270- convocó a la Patrulla Rural Sur, las departamentales Río Cuarto, General Roca y Juárez Celman, y la Policía de la provincia de San Luis.
Secuestran ocho camiones que usaron para el robo
Por otro lado, la Policía secuestró ayer ocho camiones que habrían sido utilizados para sustraer las 270 toneladas de soja desde el campo de Buchardo, el 24 de junio pasado.
Dos de los vehículos fueron ubicados en General Cabrera y el resto en Berrotarán, Sampacho, Río Cuarto, Jovita, y en la provincia de San Luis, en Villa Mercedes y Merlo.
“Todos ellos se habrían utilizado para el transporte de cereal. No fueron contratados, sino que serían parte de la organización delictiva. Salvo uno, el resto son propietarios de los vehículos”, indicó Christian Murialdo, jefe de la Departamental de Policía General Roca.
El hecho que originó la investigación fue el millonario robo que denunció un productor agropecuario de la zona de Buchardo, después de que lo despojaron de 270 toneladas de soja que tenía acopiada en un campo, el 24 de junio pasado. El establecimiento rural está ubicado a unos 7 kilómetros al este de la localidad.
Cómo operaba la organización y por qué otros delitos la investigan
La organización que desbarató la Policía se dedicaba al robo y la venta de granos en el mercado formal, al punto de que la soja que robaron en la zona de Buchardo ya estaba en manos de una exportadora multinacional, que sin embargo no estaría vinculada a los delitos que se investigan. En todo ese proceso, la clave era el “blanqueo” de los cereales malhabidos, y para ello contaban con mecanismos que permitían ocultar su origen ilícito.
El punto es que, en la opinión de quienes participan de la pesquisa, no es sencillo colocar grandes cantidades de mercadería, ingresándola para ello dentro del mercado agropecuario formal, tal como lo hacía la banda que fue desarticulada ayer.
Para eso, habrían contado con la participación indispensable de una empresa acopiadora de cereales, que está radicada tanto en Córdoba como en Santa Fe, pero que no fue identificada por la Policía para no afectar el desarrollo de la investigación, que sigue su curso.
Rol clave
Como se adelantó, la clave para posibilitar la venta de la mercadería robada era el proceso de “blanqueo”, para lo cual echaban mano a cartas de porte fraguadas.
Allí, entraba a jugar la acopiadora de granos, que se habría ocupado de ocultar el origen del cereal, de manera tal que no pudiera ser fácilmente detectado. En definitiva, el dato de la procedencia real de la carga era suplantado por otro, para no levantar sospechas de que había sido robada.
La carta de porte es un documento público, por lo cual su alteración o falsedad constituiría en sí misma un delito federal. Pero más grave todavía sería el ilícito colateral al del robo, la evasión, que también es de competencia federal.
Según explicó el comisario inspector Christian Murialdo, jefe de la Departamental General Roca, la Justicia pudo determinar el destino de las 270 toneladas de soja malhabidas, del mismo modo que los operadores comerciales fueron indentificados, y obra en la causa documentación respaldatoria.
Al parecer, pudieron seguir la pista desde que ingresaron al mercado formal los granos robados, a través de la pesquisa y el trabajo de inteligencia criminal.
Murialdo también destacó que la empresa acopiadora que se ocupaba del “blanqueo” de los cereales es parte de la organización delictiva.
“La organización tenía logística propia para operar con los volúmenes de carga sindicados. No es sencillo robar e ingresar esas cantidades al mercado formal. Una empresa exportadora lo compró de buena fe, ignorando su verdadero origen”, concluyó.