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Cabrera: desde hace 20 años Mario Rivera cuida la placita de su barrio en gratitud por la salud de su hija

Tras superar una dura situación familiar, este vecino decidió dedicar su tiempo libre a mejorar el paseo cercano a su casa para darles un lugar saludable a los niños de todo el sector

Mario Rivera es vecino de barrio Las Rosas de General Cabrera y  desde hace 20 años se encarga de mantener impecable cada rincón de la placita “Carasucias”, ubicada en la esquina de las calles 25 de Septiembre y Sarmiento.

Lo hace con el fin de devolverle algo a la comunidad y agradecer porque la operación de corazón realizada a su hija resultó sin complicaciones. 

De profesión kinesiólogo, disfruta de la parquización y del cuidado de los espacios públicos y considera que esta actividad es  "su cable a tierra". 

Es uno de los dos casos más conocidos de la provincia de Córdoba en los que es el vecino el que se dedica a mantener la plaza ordenada y limpia. El otro es el de un hombre que reside en un barrio de la ciudad de Córdoba.

La cruzada comenzó hace 20 años atrás, cuando su hija Norma apenas tenías 2 años. “Empezamos a arreglarla, a pintarla, a colocarle bancos porque la placita no tenía nada. No tenía los bancos que tiene actualmente. Y ahora está bonita como la ven".

Rivera habló con Puntal y relató los motivos por los que lleva a cabo esta acción en forma totalmente voluntaria.

“Surge  luego de la operación que tuvo mi hija. Ella debía desarrollar una actividad al aire libre, como los otros chicos, normal. Entonces  la llevé a jugar a esa placita y estaba totalmente desalineada, prácticamente destruida. Por lo que empezamos a mejorarla, a limpiarla con mi familia, a juntar las cosas, porque no había nada en su lugar”, precisa el vecino.

Asegura que el problema de salud de su hija, que determinó una intervención al corazón, fue muy movilizante y una gran prueba para la familia y considera que es un hecho que no va a olvidar jamás.

Fue por ello que pretendió dejar plasmada su gratitud con la vida misma y asumir el compromiso de que en el barrio existiera un espacio para todos los niños.

“La placita tenía que estar bien para que todos vayan a jugar y toestén bien. Esto lo empecé a hacer por cuenta propia, pero después, cuando la gente de la Municipalidad vio que yo estaba trabajando ahí y lo estaba haciendo relativamente bien, me mandaron a llamar y se pusieron a disposición”, comenta Rivera.

Mario relata que al principio él se encargaba de pintar los juegos con material que le donaban los vecinos. “Hasta que después la señora Carolina Eusebio, la exintendenta, me dio la pintura y todas las cosas necesarias para embellecer el espacio. Elegí los colores, que no tenían que representar a ningún partido político ni a ningún club de fútbol. Opté por los colores verde, amarillo y rojo. Y bien bonito ha quedado todo", resalta al recordar los inicios.

La más cuidada de la ciudad

La placita más cuidada de la ciudad tuvo un nombre que surgió al ver a los primeros niños que se llegaron a disfrutarla. 

“Luego de los primeros trabajos, los  chicos empezaron a llegar a la plaza y había algunos que tenían su carita sucia de tanto jugar en la tierra. Entonces dijimos los que estábamos ahí trabajando: ‘Sería lindo ponerle el nombre de Carasucias’. Así quedó y tuvo aceptación”, agrega Mario.

Desde pintar, cortar el pasto, arreglar los juegos, todo es realizado por este vecino cabrerense  con el apoyo de otros que colaboran haciendo tareas de soldadura.

Mario dedica los fines de semana a esta labor, ya que el resto de los días tiene otro trabajo. A pesar del esfuerzo que ello le implica, dice satisfecho que esta noble tarea es su cable a tierra. “Yo estoy ahí y estoy contento. Los vecinos van a tomar mate mientras yo corto el césped. Me invitan con torta, charlamos y pasamos momentos muy lindo”, resalta Rivera.

“Mi señora también trabaja mucho. Cuando los perros rompen bolsas y llevan basura a la placita, ella va y la limpia. La mantenemos entre los dos. Los vecinos ya saben que es un trabajo exclusivo de mi familia, es un trabajo nuestro. Yo hasta soy un poco odioso, me gusta cómo corto el pasto yo. Vos fijate que cuando se entra a la placita la grama no te tapa el zapato”, dice para dejar en claro el nivel de dedicación que pone a esta tarea.

Durante la actual gestión municipal de Marcos Carasso se colocaron en el lugar varios contenedores para solucionar los inconvenientes con la basura.

Ya finalizando la charla, Mario renueva su promesa, aquella que comenzó tras un difícil momento familiar: “Pienso mantener la placita hasta que me den las fuerzas. Siento un gran orgullo, verla cómo estaba antes y verla como está ahora. Me llena de satisfacción”.

En los meses de invierno el intenso frío obligó a Rivera a detener parte de la tarea, pero ya está listo para comenzar nuevamente.

Tres colores y un corazón

En este rincón verde de la ciudad y en el mástil de la placita flamean dos banderas: la argentina y otra que identifica a la placita.

Según contó Mario, en ella están  los tres colores base del espacio público y en el centro un corazón que simboliza el alta médica de su hija, además de un sol, que significa la amistad naciente, y unas manos entrelazadas, que representan el juego de los chicos.

“Todos los sábados en la placita se reparten chupaletas, son las que pintan la lengua de color negro, que son las que más les gustan a los chicos”, sigue contando Rivera.

Por las noches, y en particular en verano, los vecinos disfrutan del lugar con sus reposeras. “Yo soy un tipo muy rígido y voy al otro día a ver si hay basura tirada. Pero los chicos y los grandes que van a mi placita, a la placita ‘Carasucias’, son muy educados”. 

“Las placitas son las postales de presentación de toda la ciudad. Tenemos que dejarles los espacios en óptimas condiciones a las futuras generaciones”, finaliza Mario Rivera.



Víctor Machuca.  Redacción Puntal

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