Parar cinco minutos en medio de la vorágine de la diaria y tomar un café para luego continuar con la rutina muchas veces es una cuestión innata de las personas.
Esa pausa suele ser fundamental para acomodar alguna idea que andaba suelta, desenfocarse para luego retomar o simplemente mantener una charla amena con alguien el tiempo que dure el líquido dentro del pocillo.
Tomar un café es un ritual incorporado en todo el mundo y Villa María no es la excepción.
Más allá de los vaivenes económicos que atraviesa el país, la venta o expendio de café no ha mermado.
En la ciudad un café en pocillo chico va de 350 a 400 pesos.
Aunque no es la opción más elegida por los villamarienses, el más vendido en las cafeterías en el cortado, muy por arriba del resto de los servicios.
Según la Cámara Argentina de Café, en nuestro país se consume 1 kg de café por habitante al año que equivale a unas 207 tazas por habitante por año. De filtro, instantáneo o en cápsula, el café se sofistica y, a través de nuevos formatos, busca competirle al mate.
Puntal Villa María dialogó con los referentes en la ciudad y dijeron que el café es parte de la habitualidad de los villamarienses.
Luciano, propietario de Luda Café, contó: “Aproximadamente entre 120 y 150 es el número que una cafetería debería rondar, sumado a esto, los desayunos o los cafés con leche que también tienen mucha salida”.
-¿En qué momento del día hay más movimiento en la cafetería?
- Cuando el día está lindo, sobre todo si desde la mañana está el tiempo agradable la gente sale y toma café. Es extrañamente contraria a la creencia que se toma café cuando hace frío. No hay horarios pico.
“Yo hice el curso de barista y particularmente les brindo todos los conocimientos a los chicos. Esta profesión te habilita al conocimiento del café, los granos, la utilización de la leche, si es torrado o tostado, si está cocinado con azúcar o al natural”, dijo sobre los encargados de tirar los cafés.
-¿Cuál es el que más sale?
-El café sale en todas sus variantes, sí en esta zona se corta mucho con leche y es una característica a destacar en ese sentido.
“El café estimula, es un servicio agradable, son unos minutos y funciona muy bien”, dice como concepto del momento de disfrute con el café.
Además agregó: “El café siempre tuvo el precio del dólar, después vemos qué dólar, pero es un dólar crudo. Y la gente lo sigue eligiendo”.
En el mismo sentido, Candela, de la Cafetería Coppella, dijo: “Salen aproximadamente 180 cafés por día. Es un promedio, depende el día, pero oscila en ese número”.
Además contó: “Por la mañana es cuando más movimiento hay, estamos ubicados en un bulevar, el tránsito es un condicionante de la gente que pasa por el lugar, de todas maneras tenemos mucho clientes fijos”.
Con respecto a quienes ofician de barista, Candela comentó: “Hay una cafetera por turno que se encarga de sacar las comandas o pedidos de lo que responde a la cafetería en sí”.
-¿Cuál es el más pedido del negocio?
-Todo lo que es cafetería sale mucho, pero el más elegido de la casa es el cortado en jarro, por supuesto que también es acompañado por el café solo o desayunos.
-¿Creés que ha mermado el consumo de café por la suba de precios general que hay?
-Más allá de la situación económica y sobre todo los aumentos que hay en todos los ámbitos, los clientes consumen mucho café como una habitualidad ya instalada en la sociedad villamariense.

