Condenaron a padre e hijo por hechos de violencia de género
Se trata de Marcelo Alexis “Tero” (33) y de Gerardo Fabián “Zapato” Rodríguez (51). Mientras el primero recibió una pena por coacción, a su progenitor lo sentenciaron por los delitos de lesiones leves calificadas y amenazas
En la Cámara del Crimen, en el quinto piso de Tribunales, Gerardo Fabián “Zapato” Rodríguez (51), fue condenado a 6 meses de prisión de cumplimiento efectivo y con declaración de reincidencia, por ser hallado culpable de los delitos de lesiones leves calificadas y amenazas. Sin embargo, se le unificó, con lo que debía de otra sentencia, en 6 años y 7 meses —también con declaración de reincidencia—. Por otra parte, su hijo, Marcelo Alexis “Tero” Rodríguez (33), recibió una pena de 2 años de prisión de ejecución condicional por ser autor del ilícito de coacción.
Los hechos
Gabriela Sanz fue la encargada de leer la pieza acusatoria. El primero de los hechos ocurrió el 11 de diciembre del 2015, aproximadamente a las diez y media de la noche. Gerardo Rodríguez se encontraba junto a su expareja en un departamento ubicado en la esquina de las calles Tucumán y Cortada Pública. Tras una discusión, él la tomó del cuello, la arrojó al suelo y le dio un puntapié. Luego, la tironeó del cabello, le pisó el pecho —sufrió traumatismo de tórax— y amenazó con matarla. Las heridas provocaron que la víctima requiera de 7 días de curación e inhabilitación para el trabajo.
El 15 de abril de 2017, minutos después de las cinco de la tarde, se registró otro de los episodios en el que, otra vez, “Zapato” fue el protagonista. Estaba, junto a su concubina —no es la misma que en el acontecimiento descripto anteriormente—, en una vivienda localizada en Saavedra al 600, en el barrio Residencial América. Discutió otra vez. Tomó por el cuello a la mujer y la golpeó en el rostro. Ella se desvaneció. Cuando despertó, la tomó del cuerpo, la bajó por las escaleras y le dio puntapiés. Se fue. Pero regresó y la vio mientras llamaba a la Policía. La llevó a un dormitorio y volvió a golpearla contra la cabecera de la cama. Los efectivos llegaron y lograron aprehenderlo. La damnificada, por sus heridas, necesitó de 3 días de curación y de 2 para volver a ejercer sus labores.
Dos días después, a las diez de la mañana, se desarrolló el último suceso. “Tero” fue a la casa que era habitada por su padre y la mujer agredida en el caso anterior. Sin la autorización de ella, ingresó —la puerta estaba sin traba— y fue hasta el dormitorio. La amedrentó para que abandonara el hogar y le dijo que la mataría.
Datos personales, alegatos y sentencia
—Tome asiento—, le dijo la jueza Eve Flores a Marcelo, antes de comenzar a interrogarlo sobre sus datos personales.
Es villamariense y vive en el barrio Residencial América. El hombre contó que está “juntado” y que tiene dos hijos. En otra dirección, comentó que cursó hasta tercer año del secundario y que es vendedor ambulante. Luego indicó que no consume drogas ni alcohol en forma excesiva. Por último, confesó los cargos en su contra.
Posteriormente, fue el turno de su padre, Gerardo. Indicó que reside en el barrio Los Olmos, al otro lado del Ctalamochita y que tiene 6 hijos. Además, mencionó que registra una condena del año 2000 en la que recibió una pena de 20 años de prisión —por un homicidio—. En 2009 obtuvo la libertad ambulatoria —le restaban cumplir 6 años, 6 meses y 9 días—.
Una vez finalizada esta instancia, llegaron los alegatos. El primero en presentar sus fundamentos fue el fiscal Francisco Márquez, quien sostuvo la acusación, hizo una breve alusión a los hechos y solicitó las condenas que finalmente se dictaron. En este punto es necesario aclarar que el juicio fue abreviado, modalidad que implica que, previamente, se realiza un pacto de condena entre la Fiscalía y la Defensa, y que le impide a los magistrados imponer una pena superior a la acordada. Es por ello que tanto Silvina Muñoz, la asesora letrada de Gerardo, como Daniel Volpe, el abogado de Marcelo, tan sólo adhirieron al requerimiento del representante del Ministerio Público Fiscal. Así, inmediatamente después, Flores llevó adelante la lectura del veredicto.
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Los hechos
Gabriela Sanz fue la encargada de leer la pieza acusatoria. El primero de los hechos ocurrió el 11 de diciembre del 2015, aproximadamente a las diez y media de la noche. Gerardo Rodríguez se encontraba junto a su expareja en un departamento ubicado en la esquina de las calles Tucumán y Cortada Pública. Tras una discusión, él la tomó del cuello, la arrojó al suelo y le dio un puntapié. Luego, la tironeó del cabello, le pisó el pecho —sufrió traumatismo de tórax— y amenazó con matarla. Las heridas provocaron que la víctima requiera de 7 días de curación e inhabilitación para el trabajo.
El 15 de abril de 2017, minutos después de las cinco de la tarde, se registró otro de los episodios en el que, otra vez, “Zapato” fue el protagonista. Estaba, junto a su concubina —no es la misma que en el acontecimiento descripto anteriormente—, en una vivienda localizada en Saavedra al 600, en el barrio Residencial América. Discutió otra vez. Tomó por el cuello a la mujer y la golpeó en el rostro. Ella se desvaneció. Cuando despertó, la tomó del cuerpo, la bajó por las escaleras y le dio puntapiés. Se fue. Pero regresó y la vio mientras llamaba a la Policía. La llevó a un dormitorio y volvió a golpearla contra la cabecera de la cama. Los efectivos llegaron y lograron aprehenderlo. La damnificada, por sus heridas, necesitó de 3 días de curación y de 2 para volver a ejercer sus labores.
Dos días después, a las diez de la mañana, se desarrolló el último suceso. “Tero” fue a la casa que era habitada por su padre y la mujer agredida en el caso anterior. Sin la autorización de ella, ingresó —la puerta estaba sin traba— y fue hasta el dormitorio. La amedrentó para que abandonara el hogar y le dijo que la mataría.
Datos personales, alegatos y sentencia
—Tome asiento—, le dijo la jueza Eve Flores a Marcelo, antes de comenzar a interrogarlo sobre sus datos personales.
Es villamariense y vive en el barrio Residencial América. El hombre contó que está “juntado” y que tiene dos hijos. En otra dirección, comentó que cursó hasta tercer año del secundario y que es vendedor ambulante. Luego indicó que no consume drogas ni alcohol en forma excesiva. Por último, confesó los cargos en su contra.
Posteriormente, fue el turno de su padre, Gerardo. Indicó que reside en el barrio Los Olmos, al otro lado del Ctalamochita y que tiene 6 hijos. Además, mencionó que registra una condena del año 2000 en la que recibió una pena de 20 años de prisión —por un homicidio—. En 2009 obtuvo la libertad ambulatoria —le restaban cumplir 6 años, 6 meses y 9 días—.
Una vez finalizada esta instancia, llegaron los alegatos. El primero en presentar sus fundamentos fue el fiscal Francisco Márquez, quien sostuvo la acusación, hizo una breve alusión a los hechos y solicitó las condenas que finalmente se dictaron. En este punto es necesario aclarar que el juicio fue abreviado, modalidad que implica que, previamente, se realiza un pacto de condena entre la Fiscalía y la Defensa, y que le impide a los magistrados imponer una pena superior a la acordada. Es por ello que tanto Silvina Muñoz, la asesora letrada de Gerardo, como Daniel Volpe, el abogado de Marcelo, tan sólo adhirieron al requerimiento del representante del Ministerio Público Fiscal. Así, inmediatamente después, Flores llevó adelante la lectura del veredicto.