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Recibieron distintas penas por hechos de robo y encubrimiento

Se trata de Mariano Jesús Pino (36), Elián Raúl “Curli” Sánchez (24), Jean Carlos Destéfanis (22), Adelqui Alejandro (45) y Federico Hernán Alassia (23). Algunos deberán cumplir las condenas de manera efectiva y otros en suspenso
 
En la Cámara del Crimen, en el quinto piso de Tribunales, Mariano Jesús Pino (36) fue absuelto por el beneficio de la duda respecto del robo calificado por el uso de arma de fuego, delito por el que llegó acusado al banquillo junto a otras personas. Sin embargo, por ese ilícito, Elián Raúl “Curli” Sánchez (24) sí fue hallado culpable, al igual que Jean Carlos Destéfanis (22), a quien se lo condenó por ser partícipe primario de robo. Asimismo, por otro hecho, Pino, Adelqui Alejandro “Gringo” Alassia (45) y Federico Hernán Alassia (23) resultaron sentenciados por encubrimiento.

Así, mientras Pino recibió la pena de 2 años de prisión en forma efectiva y con declaración de reincidencia, Sánchez fue condenado a 6 años y 8 meses y Destéfanis a 3 años pero de ejecución condicional —y deberá cumplir con determinadas reglas de conducta—. En tanto, Alejandro Alassia fue sentenciado a un año de prisión en suspenso —también con las reglas de conducta pertinentes— y, por otra parte, a su hijo le impusieron una condena de un año efectiva que, a la vez, se le unificó con lo que le resta cumplir de una sentencia anterior en un total de 3 años.

Los hechos

El primer episodio que fue leído en el recinto por la secretaria Gabriela Sanz, ocurrió el 31 de octubre del 2017. Eran aproximadamente las ocho y media de la noche. De acuerdo a lo que figura en la pieza acusatoria, Destéfanis se comunicó telefónicamente con José Zavala y lo citó para tomar algo en la plaza que se encuentra ubicada en la esquina de Jujuy e Intendente Correa, en el barrio Nicolás Avellaneda. Fue una emboscada. Sabía que había cobrado 20 mil pesos por un juicio laboral.

Al llegar, la víctima, que circulaba en un vehículo, fue abordada, en principio, por Sánchez, que tenía un revólver calibre 22, y por Pino que contaba con una escopeta recortada calibre 24. Sánchez le pidió dinero y el celular. Lo golpeó con la culata. “Largá todo”, le habría dicho Pino, mientras también lo golpeaba en el cuello.

Apareció un vecino: Diego Alejandro Citadini. Peleó, según se detalla en el requerimiento, con la persona que en un inicio fue identificada como Pino pero que, finalmente y como se indicó, fue absuelto por el beneficio de la duda. Pero el atacante huyó, corriendo, con la billetera y las llaves del vehículo en el que circulaba Zavala. Sin embargo, en su escape, se le cayó la billetera. Las llaves no se encontraron. En esas circunstancias, hubo disparos contra la víctima del episodio y contra el vecino: uno de los proyectiles lesionó en el glúteo a Citadini, quien requirió de 10 días de curación. Finalmente, Sánchez se fue del lugar en una motocicleta Honda Titán.

El otro acontecimiento se registró entre las ocho y media de la noche del 24 de enero del año pasado y minutos después de la una y media de la mañana del día siguiente, en la localidad de Hernando. Alejandro y Federico Alassia, Pino y una mujer habrían recibido distintos elementos de procedencia dudosa, entre ellos un celular, que fueron sustraídos desde una vivienda situada en calle Almirante Brown.

Iban en un Fiat Uno rojo. Conducía Adelqui Alassia. Los detuvieron para un control vehicular. Pino habría manifestado, cuando le preguntaron su nombre, ser otra persona. Pero los efectivos sabían que no era así. Lo subieron al móvil y el otro rodado los siguió. En ese marco, y en correspondencia con lo que se dio a conocer en la sala, desde el Fiat Uno arrojaron un morral con los elementos que se mencionaron anteriormente. Así, los arrestaron.

Datos personales, declaraciones, testigos y sentencia

El primero en sentarse frente al juez Félix Martínez fue Destéfanis. Contó, entre otras cosas, que es soltero, que vivía con su padre y que tiene dos hijos. Por otra parta, indicó que, previo a su detención, residía en calle Intendente Poretti y que se desempeñaba como vendedor ambulante (frutas y verduras). Asimismo dijo consumir marihuana desde los 15 años y cocaína eventualmente (cada 15 días o un mes). Aclaró que no cuenta con antecedentes y sólo se hizo cargo de haber llamado a Zavala para que le roben.

Luego fue el turno de Sánchez. Comentó que es soltero, que tiene un hijo y que vivía en Intendente Reyno al 200. Hacía changas y confesó consumir marihuana desde los 13 y cocaína desde los 17. Por último, se hizo cargo de la acusación pero hizo hincapié en que no se llevó ni las llaves ni la billetera porque se cayeron en el forcejeo.

Por su lado, Pino sostuvo que es casado, que tiene cuatro hijos y que su último domicilio era Chubut al 500, en Bell Ville. También contó que era vendedor ambulante (artículos de limpieza) y que consumía pero que dejó de hacerlo hace aproximadamente 10 años. El hombre cuenta con antecedentes. Respecto a su acusación, la negó totalmente.

Después compareció Adelqui Alassia. Dijo que está casado y convive desde hace más de 25 años, que tiene 4 hijos y que su vivienda está situada en calle Entre Ríos al 2400. Por otra parte manifestó que terminó sus estudios secundarios pero que no finalizó la carrera de Martillero Público. Además precisó que, respecto a las drogas, está en recuperación y desde hace 4 meses no consume. Confesó los hechos y pidió disculpas.

Finalmente declaró su hijo, Federico. Indicó, entre otras cosas, que es “comerciante” (vendedor ambulante) y que consumió marihuana y cocaína hasta hace 10 meses. El joven registra una condena anterior en la que fue condenado a 6 años y 8 meses de prisión por un robo. Se hizo cargo y se mostró “realmente arrepentido de lo que pasó”.

De esta manera, una vez finalizado el interrogatorio, ingresó el primer testigo: Zavala. Su declaración fue sumamente importante ya que ratificó que Destéfanis lo citó en la plaza y reconoció a Sánchez como una de las personas que participaron del robo. Sin embargo, no pudo identificar a Pino como otro de los protagonistas del hecho. Y fue, cuando hizo esta precisión, que le preguntaron por qué había dicho, en sus primeras declaraciones, qué participó Pino. En este sentido, detalló que lo expresó porque un vecino, que habría visto el suceso, se lo contó al día siguiente. Después compareció Citadini. Relató los hechos y, entre otras cosas, destacó que no reconoció a ninguna de las personas en el momento del asalto porque tenían la cara tapada. El último en prestar su testimonio fue el policía Alberto Lozano, quien también narró lo que recordó del robo y brindó otros detalles sobre la investigación.

Hubo un cuarto intermedio. Al regresar, el fiscal Francisco Márquez alego y solicitó las penas de un año de prisión efectiva para Federico Alassia (unificada en 3), de un año en suspenso para su padre Adelqui, de 3 de ejecución condicional para Destéfanis, de 6 años y 8 meses para Sánchez y de 8 años con declaración de reincidencia para Pino por considerar que la prueba da “indicios unívocos y convergentes”.

Jorge Bustos fue el abogado de Pino. Rechazó lo solicitado por el representante del Ministerio Público Fiscal y pidió la absolución para su defendido, por ambos hechos, porque arguyó que no hubo pruebas —sino especulaciones— para condenarlo. Analía Paula Nicolli, que asistió a Destéfanis, adhirió a lo planteado por Márquez. Lo mismo hizo el letrado Iván Rivarola, que defendió a Federico y Adelqui Alassia. Francisco Argañaraz, que fue el abogado de Sánchez, pidió que la sentencia se disminuya en un tercio porque el hecho “no se logró consumir” y debido a que “debe primar el principio de razonabilidad de la pena”.

De esta forma, y tras un nuevo cuarto intermedio, se dictó el veredicto puntualizado al inicio.



Franco Gerarduzzi.  Redacción Puntal Villa María

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