En la Cámara del Crimen, Brian Ezequiel Herrador recibió la pena de dos años en suspenso por hechos de violencia de género en contra de su expareja. De esta manera, se lo condenó por ser el autor responsable de los delitos de amenazas, desobediencia a la autoridad reiterada, lesiones leves calificadas y daño.
Asimismo, al ser la sentencia de ejecución condicional, se ordenó su inmediata libertad. Sin embargo, para evitar regresar a prisión tendrá que cumplir con una serie de normas de conducta. En este sentido, deberá aprender un oficio, finalizar el secundario y someterse a un tratamiento por su adicción a la droga y por su problemática de violencia familiar. Por otra parte, se verá obligado a no mantener contacto con la damnificada y con el hijo que tienen en común hasta que el juzgado de familia establezca un régimen de visita.
El relato de los hechos
De acuerdo a lo que informó el secretario Guillermo Picco, el primero de los acontecimientos ocurrió el 6 de julio de este año cuando Herrador siguió a su expareja, Micaela Alondra, hasta su vivienda, ubicada en calle Incahuasi del barrio Los Olmos, porque quería ver al hijo. Una vez allí, tras discutir, abrió la puerta y con un cuchillo la hirió en el rostro a la mujer en el momento en que ella quiso impedirle el ingreso. La lesión le demandó, según consta en los certificados médicos, diez días de curación.
El segundo hecho se llevó a cabo minutos después. El imputado tomó un palo de madera y golpeó las persianas del frente de la casa. Seguidamente, también rompió los vidrios.
Unos meses antes, en mayo, tuvo lugar otro episodio. El acusado se dirigió, la madrugada del 6, a un hogar en calle Guanacache al 200, también en barrio Los Olmos, donde creyó que la víctima se encontraba con unas amigas. Al llegar, las otras mujeres le dijeron que no estaba y él les respondió que entraría y la quemaría. A raíz del suceso, las amigas llamaron a Alondra, quien se asustó.
Cuatro días después se produjo el último hecho cuando regresó a la casa de la mujer y le infundió temor. En esa oportunidad le dijo que salga y que “todo tiene una vuelta”. Su accionar implicó una violación a una orden de restricción que se le impuso tiempo atrás. También cabe precisar que la amenazaba a través de medios electrónicos.
Una vez que finalizó la lectura de la pieza acusatoria, la jueza Eve Flores le tomó los datos personales. Así se conoció que le dicen “Tuta” y que tiene 19 años. Además contó que previo a su detención trabajaba en el Mercado de Abasto local. También dijo que no tiene antecedentes y que consume marihuana. Por último señaló que conoció a su expareja a los 13, que se juntó a los 15 y que tuvo el hijo a los 17.
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El relato de los hechos
De acuerdo a lo que informó el secretario Guillermo Picco, el primero de los acontecimientos ocurrió el 6 de julio de este año cuando Herrador siguió a su expareja, Micaela Alondra, hasta su vivienda, ubicada en calle Incahuasi del barrio Los Olmos, porque quería ver al hijo. Una vez allí, tras discutir, abrió la puerta y con un cuchillo la hirió en el rostro a la mujer en el momento en que ella quiso impedirle el ingreso. La lesión le demandó, según consta en los certificados médicos, diez días de curación.
El segundo hecho se llevó a cabo minutos después. El imputado tomó un palo de madera y golpeó las persianas del frente de la casa. Seguidamente, también rompió los vidrios.
Unos meses antes, en mayo, tuvo lugar otro episodio. El acusado se dirigió, la madrugada del 6, a un hogar en calle Guanacache al 200, también en barrio Los Olmos, donde creyó que la víctima se encontraba con unas amigas. Al llegar, las otras mujeres le dijeron que no estaba y él les respondió que entraría y la quemaría. A raíz del suceso, las amigas llamaron a Alondra, quien se asustó.
Cuatro días después se produjo el último hecho cuando regresó a la casa de la mujer y le infundió temor. En esa oportunidad le dijo que salga y que “todo tiene una vuelta”. Su accionar implicó una violación a una orden de restricción que se le impuso tiempo atrás. También cabe precisar que la amenazaba a través de medios electrónicos.
Una vez que finalizó la lectura de la pieza acusatoria, la jueza Eve Flores le tomó los datos personales. Así se conoció que le dicen “Tuta” y que tiene 19 años. Además contó que previo a su detención trabajaba en el Mercado de Abasto local. También dijo que no tiene antecedentes y que consume marihuana. Por último señaló que conoció a su expareja a los 13, que se juntó a los 15 y que tuvo el hijo a los 17.

