Heraldo Pereno tiene la capacidad de reconocer errores propios, como de anteponer al equipo por sobre sus principios, pero siempre apuesta por lo que considera mejor y lo expone con claridad a la hora de la táctica y la estrategia.
“Fue un partidazo. Me equivoqué en el primer tiempo. Pensé que jugar 4-3-3 nos podía permitir herir a un gran rival como es Yrigoyen, que nos hizo sentir el peso de sus individualidades en ofensiva, y durante 45’ no pudimos penetrar a una defensa con jugadores con trayectoria y experiencia. Nos superaron”, declaró sin buscar excusas y aceptando responsabilidades, quizás en un mayor porcentaje de lo debido”.
Explicó: “Tuvimos que remontar en el segundo tiempo, porque empezó con un segundo gol de Yrigoyen. Ellos jugaron tranquilos por el gol tempranero del primer tiempo y nosotros necesitábamos cambiar la actitud del equipo y dejar de cometer los errores que nos condujeron a ir en desventaja por 2 goles”.
Allí encontró y remarcó los méritos de sus jugadores. “Tuvimos respuestas después de que nos costó mucho el primer tiempo. Dejamos de cometer errores infantiles y, ante un gran rival como reconozco que es Yrigoyen, hubo una gran dosis de amor propio”.
Estimó: “Yrigoyen jugó muy buen fútbol. Tiene con qué hacerlo. Ricardo Gutiérrez mejoró mucho en el segundo tiempo, tuvimos empuje y juego, lo que nos permitió ser profundos”.
Relató: “Manejar la pelota nos permitió cambiar el partido. Es imposible jugar sin tener la pelota. En el segundo tiempo el resultado estuvo abierto hasta el último minuto”.
Reconoció: “Ellos estaban 2-0 arriba con un equipo que maneja bien la pelota y los tiempos. Ellos tienen desde un gran arquero hasta buenos futbolistas en todas las líneas, pero nosotros también tenemos lo nuestro. La mayoría de estos jugadores me llevaron a una final. Dejamos todo”.
Explicó: “Arriesgamos. No teníamos opción. Busqué con un delantero más (Cativelli), puse un volante ofensivo y envié a un volante a la defensa. Puse todo lo que tenía en el banco y se dio lo quequeríamos, poder empatar (3-3)”.
Remarcó: “Lo que pasó con Yrigoyen en los torneos anteriores ya pasó. Nos tocó disfrutar la última vez, pero esta era una historia distinta. Ahora viene el clásico, que es especial para la gente del pueblo. No tenemos lesionados y esperemos llegar completos al partido del domingo ante Ticino”.
Señaló que “el agua bendita pudo ayudar, pero más ayudó que el piso de la cancha está muy bueno y soportó la lluvia caída sin inconvenientes. Se pudo jugar bien”.
El estupendo verde césped del estadio “Juan Tomás Quaglia” se llevó todos los elogios. “La comisión lo cuida mucho, entrenamos en otro espacio y en este campo el jugador de buen pie se siente cómodo. El campo invita a jugar”.
Allí explicó el motivo de que “se ven buenos espectáculos. El piso permite que el jugador se suelte”.
Con respecto al clásico dijo: “Son dos grandes equipos. Mi equipo cambió mucho del domingo pasado en Arroyo Algodón, a este partido. Y tenemos para dar mucho más. Tengo autocrítica y me equivoqué en el planteo inicial, pero en el segundo tiempo hubo actitud y juego. Siempre se quiere ganar, pero a veces no hay qué perder. Parecía perdido, pero siempre confío en mis jugadores”.

