El presidente Mauricio Macri instó a la dirigencia del PRO a “vencer el miedo y la resignación”, dijo que “este va a ser un año fundacional” y ratificó el camino emprendido para "terminar con la corrupción y los comportamientos mafiosos".
"El país está en proceso de crecimiento", dijo el primer mandatario al cerrar la reunión de la Asamblea y el Consejo Directivo Nacional del PRO en las instalaciones de Parque Norte, donde el partido gobernante se reunió para analizar el escenario electoral a nivel nacional y provincial, además de debatir las estrategias de cara a los comicios de octubre.
"Este año va a ser fundacional para la Argentina que soñamos. No estamos acá para ver si ganamos una elección sino para ver si podemos producir entre todos ese cambio que incluya cada día a más y más argentinos", sostuvo el jefe de Estado.
En ese sentido, señaló que a nivel partidario se debe "vencer el miedo y la resignación" que expresan "muchos predicadores", y señaló que "el cambio significa poner la verdad sobre la mesa, terminar con la corrupción y los comportamientos mafiosos".
"La Argentina es un país con oportunidades infinitas. Los argentinos somos gente con capacidades iguales a las mejores sociedades del mundo. Lo que nos faltó es creer en nosotros y abandonar la búsqueda del parche", apuntó el Presidente.
También renovó sus críticas al kirchnerismo, al puntualizar que la gestión anterior "hizo una destrucción de los fundamentos" de la sociedad argentina y destacó que desde su llegada al poder, "por primera vez en mucho tiempo, hay un gobierno que es el más federal en décadas".
"Cambiemos no se creó para ganar una elección; se creó para esto, para emprender un desafío, tal vez único en mucho tiempo en nuestro país. Cambiemos propuso vincularnos desde distintas identidades e historias y dejar el personalismo de lado para que realmente cada uno pusiera lo mejor que tenía en función de este cambio", sostuvo.
La reelección es la prioridad
Durante la cumbre partidaria, la cúpula del PRO ratificó que la prioridad es la reelección de Macri y se pidió concentrar los esfuerzos de campaña en estar cerca de los que "no llegan a fin de mes".
Frente al desafío que dejó planteado un sector importante de la UCR que agita la opción de presentar un candidato propio para disputar con Macri en las primarias de Cambiemos, el macrismo cerró filas en el complejo de Costanera Norte y le bajó el pulgar a la propuesta.
Consideran que unas Paso limaría el liderazgo del jefe de Estado y desgastaría al espacio de cara a la elección general, donde -todos coinciden- enfrentarán en las urnas a Unidad Ciudadana y sus aliados.
La novedad en este encuentro que motorizó el jefe de Gabinete, Marcos Peña, es que hubo un reconocimiento explícito de la crisis económica y en esa línea se bajó la directiva de desarrollar "empatía" con los argentinos que tienen dificultades para afrontar sus gastos cotidianos.
La más enfática en este mensaje fue la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, que reclamó "humildad" durante la campaña y sugirió tener en cuenta a "los que les cuesta llegar a fin de mes".
"Humildad para debatir, por lo que falta hacer. Si no escuchamos lo que nos falta hacer, no vamos a ser escuchados sobre lo que hicimos", razonó.
Y completó: "Discutir sobre hechos concretos. Ante chicanas, relatos de un pasado glorioso, descalificaciones (ya nada sorprende), hablar de los hechos: lo logrado y lo que todavía no".
El jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, se sumó a la defensa de los logros de gestión, y destacó, por ejemplo, la recuperación de las estadísticas oficiales.
"La transición no es fácil, pero hoy sabemos dónde estamos parados, tenemos datos. Ya no nos dicen que hay menos pobres que en Alemania", fustigó.
Por su parte, el ministro de Interior, Rogelio Frigerio, pidió dejar de lado las ambiciones personales y acompañar el proyecto desde el lugar que le toque, aclarando que no va a haber "lugares para todos" en las listas y fórmulas.
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"Este año va a ser fundacional para la Argentina que soñamos. No estamos acá para ver si ganamos una elección sino para ver si podemos producir entre todos ese cambio que incluya cada día a más y más argentinos", sostuvo el jefe de Estado.
En ese sentido, señaló que a nivel partidario se debe "vencer el miedo y la resignación" que expresan "muchos predicadores", y señaló que "el cambio significa poner la verdad sobre la mesa, terminar con la corrupción y los comportamientos mafiosos".
"La Argentina es un país con oportunidades infinitas. Los argentinos somos gente con capacidades iguales a las mejores sociedades del mundo. Lo que nos faltó es creer en nosotros y abandonar la búsqueda del parche", apuntó el Presidente.
También renovó sus críticas al kirchnerismo, al puntualizar que la gestión anterior "hizo una destrucción de los fundamentos" de la sociedad argentina y destacó que desde su llegada al poder, "por primera vez en mucho tiempo, hay un gobierno que es el más federal en décadas".
"Cambiemos no se creó para ganar una elección; se creó para esto, para emprender un desafío, tal vez único en mucho tiempo en nuestro país. Cambiemos propuso vincularnos desde distintas identidades e historias y dejar el personalismo de lado para que realmente cada uno pusiera lo mejor que tenía en función de este cambio", sostuvo.
La reelección es la prioridad
Durante la cumbre partidaria, la cúpula del PRO ratificó que la prioridad es la reelección de Macri y se pidió concentrar los esfuerzos de campaña en estar cerca de los que "no llegan a fin de mes".
Frente al desafío que dejó planteado un sector importante de la UCR que agita la opción de presentar un candidato propio para disputar con Macri en las primarias de Cambiemos, el macrismo cerró filas en el complejo de Costanera Norte y le bajó el pulgar a la propuesta.
Consideran que unas Paso limaría el liderazgo del jefe de Estado y desgastaría al espacio de cara a la elección general, donde -todos coinciden- enfrentarán en las urnas a Unidad Ciudadana y sus aliados.
La novedad en este encuentro que motorizó el jefe de Gabinete, Marcos Peña, es que hubo un reconocimiento explícito de la crisis económica y en esa línea se bajó la directiva de desarrollar "empatía" con los argentinos que tienen dificultades para afrontar sus gastos cotidianos.
La más enfática en este mensaje fue la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, que reclamó "humildad" durante la campaña y sugirió tener en cuenta a "los que les cuesta llegar a fin de mes".
"Humildad para debatir, por lo que falta hacer. Si no escuchamos lo que nos falta hacer, no vamos a ser escuchados sobre lo que hicimos", razonó.
Y completó: "Discutir sobre hechos concretos. Ante chicanas, relatos de un pasado glorioso, descalificaciones (ya nada sorprende), hablar de los hechos: lo logrado y lo que todavía no".
El jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, se sumó a la defensa de los logros de gestión, y destacó, por ejemplo, la recuperación de las estadísticas oficiales.
"La transición no es fácil, pero hoy sabemos dónde estamos parados, tenemos datos. Ya no nos dicen que hay menos pobres que en Alemania", fustigó.
Por su parte, el ministro de Interior, Rogelio Frigerio, pidió dejar de lado las ambiciones personales y acompañar el proyecto desde el lugar que le toque, aclarando que no va a haber "lugares para todos" en las listas y fórmulas.

