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La historia de superación detrás de una final de rugby juvenil

Franco Filippi fue árbitro asistente en las finales entre Jockey y San Martín del último fin de semana. Apenas finalizaron los compromisos deportivos y en medio de los festejos sacó los apuntes y se puso a estudiar. Top

Franco y los apuntes. Mientras los juveniles de Jockey festejaban, el árbitro repasaba para el examen que tiene en unos días. 

 

Franco en un encuentro de rugby femenino. El domingo estuvo dirigiendo en Río IV.

 

La historia distintiva en medio de los festejos. Color, alegrías, humo, aplausos, pirotecnia y todo lo que tiene una final deportiva. Claro, esta no era una más, independientemente de que eran juveniles, el contexto de clásico llenó de expactativas los dos partidos.

Hípicos y tricolores jugaron la final de las divisiones M16 y M17, en ambas categorías se coronó campeón Jockey Club, en 16 venció a San Martín 21 a 8 y en 17 el verde ganó con un contundente 47 a 0. Una vez que los encuentros terminaron y los festejos del local se extendieron llamó la atención cómo el árbitro asistente de uno de los cotejos esperaba que lo pasaran a buscar por el predio hípico.

Con su bolso de Palermo Bajo (club donde jugó) y chomba distintiva del referato de la Unión Cordobesa de Rugby, Franco Filippi sacó sus apuntes sobre una de las mesas de cemento y mientras los juveniles bailaban alrededor de un parlante y el tercer tiempo se extendía, el árbitro leía sin ningún problema.

Puntal Villa María dialogó con Franco (22), que señaló: “Estoy estudiando abogacía en la Universidad Nacional de Córdoba, rindo procesal penal dentro de muy poco y no puedo perder tiempo de leer en los momentos libres”.

Filippi es árbitro hace tres años y cursa el tercer año de la carrera de derecho, “aunque tengo algunas colgadas de segundo”, dijo entre risas.

Franco cuenta: “Como tenía encuentro de rugby femenino el domingo en Río Cuarto y mi viejo venía a Villa María, lo más cómodo que me quedaba era esperar en las instalaciones de Jockey Club y ahí aproveché a estudiar. Mi papá me dijo que iba a tardar en pasar a buscarme así que mientras los chicos festejan, yo repaso procesal”.

-¿Quedan energías para estudiar después de arbitrar una final?

-En alguna oportunidad también lo hice. Pero por lo general termino de arbitrar y me vuelvo a Córdoba. No es algo que lo haga siempre. Ni es lo más cómodo con el festejo de los campeonatos de Jockey Club, pero es una manera de optimizar el tiempo.

-¿Qué anhelás en la carrera de árbitro que recién comienza y en la universitaria?

-Siempre la expectativa que tenemos todos es llegar lo más lejos posible. Con buen entrenamiento se terminan dando los partidos. Respecto a la carrera universitaria, sin duda terminarla y después veré a dónde apunto (risas).

Con buena vibra y muy positivo Franco es una promesa del referato cordobés, dirige en las divisiones juveniles, rugby femenino y reservas de las categorías de ascenso.