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Guardar distancias y evitar contactos

 

Guardar las distancias era motivo de diferentes criterios arbitrales. Por ello, ahora le recomiendan al árbitro la posibilidad de hacerlas respetar con tarjetas disciplinarias más severas.

“Hay jugadas de interpretación y otras que son técnicas. Las modificaciones hablan de un bote a tierra en el lugar del último jugador que tocó el balón. Si es adentro del área, se la tenés que devolver al arquero sí o sí. Si hay un bote a tierra y un jugador le da el balón al arquero, y el adversario que está a una distancia correcta de 5 metros quita el balón y convierte, el reglamento dice: ‘Como mínimo, en un bote a tierra, deben tocar el balón 2 jugadores’. El jugador que quitó el balón y convirtió, pudo haberle tocado el balón a un compañero, para que este convirtiera, y valía”.

La compleja situación tiene otros ejemplos, pero antes advierte: “El gol anulado por una jugada como la que explicamos será saque de meta. En otra parte del campo que no sea el área se la deben devolver al lugar del último jugador que la había tocado. Y el resto de los jugadores, compañeros o contrarios, deberán estar a 4 metros. Si no se respeta esa distancia, son amarillas”, dejó en claro Martínez.

También puntualizó que, “si en un bote a tierra un defensor le da el pase al arquero y el balón ingresa, no es gol. Es saque de esquina, porque no se puede concebir un gol en propia puerta de un reinicio de juego. Si roza o pega en el arquero, es gol. Si es un adversario solo el que toca el balón, es saque de meta, porque la regla dice que se necesitan 2 toques para que se conciba un gol”.

Explicó que “en las barreras, al no respetarse la distancia, es amarilla. Ahora se agregó que en los saques laterales la distancia debe ser de 2 metros desde la línea de banda. No es a dos metros del jugador que saca, sino desde donde está el jugador, a 2 metros de la línea de banda. Si no, es amarilla”.

José Martínez recalcó: “No hay árbitro que no se equivoque. Nos preparamos para acertar. Lo que deberá hacer el árbitro ahora es advertir (regla 5) y participar con una lectura adecuada de juego. Antes de reiniciar, debe advertir para no complicarse luego”.

Indicó que “lo mismo ocurre cuando un árbitro observa que están realizando movimientos precompetitivos detrás de un arco. Debe advertir que no lo hagan, porque si luego alguien ingresa y toca el balón es penal. Si el árbitro ya advirtió, solucionó el problema. Pero si no advirtió, y un sustituto o auxiliar técnico toca el balón, debe cobrar penal y, por lo menos, amonestar. Ni hablar si luego es gol”.

Argumentó que “siempre advertir le soluciona el problema al árbitro. Si lo escucha más de uno o todo el público presente, es mejor”.

Mencionó que “ahora el árbitro tendrá que hablar más que antes. Con el VAR, se necesita explicarle al jugador qué vieron. Por ejemplo, ahora se recomienda que un golpe en el tendón de Aquiles sea expulsión. Si un árbitro amonestó, y en el VAR ven que golpeó a un rival en esa zona, lo convocarán al árbitro para que expulse”.

Destacó que “la recomendación es para evitar lesiones graves. Le pasó a Fernando Gago. Lo lesionaron una vez y le arruinaron parte de su carrera. Una falta en el tendón de Aquiles es expulsión”.

Añadió que “pisotón a un rival no siempre se observa. Pero el VAR lo observa y el árbitro tendrá que expulsar a quien pise desde atrás, porque pisará el tendón de Aquiles y muchas veces desde el costado también. Por eso se recomienda que ante una falta de frente puede no amonestarse, por más violenta que sea. Si es de costado, no menos que amarilla. De atrás, casi siempre es roja”.

Acertar con el semáforo

Martínez precisó: “Vi un partido local en que a un jugador lo debieron sacar en camilla, le rompieron la media y le quebraron la canillera. Para el árbitro fue amarilla. Al ver lo sucedido, hay que aceptar el error y expulsar. El árbitro puede retroceder su sanción y modificar para arriba o para abajo la tarjeta disciplinaria”.

Destacó que “el árbitro se puede equivocar. Es probable que se equivoque, pero puede modificar. Para eso son importantes los ateneo. Lo que se busca es unificar criterios. Las directivas para hechos similares son claras. Ya no puede pasar que sea roja o nada. Hay una amarilla en el medio”.

Promoviendo árbitros jóvenes

Agregó que “un árbitro puede tener un mal partido y no significa que sea mal árbitro. En Villa María hay chicos con futuro, pero hay que darles continuidad y oportunidades para que crezcan”.

“RUA promovió 3 jóvenes, pero si en nuestra Liga no los ven nunca van a dirigir. Nosotros enviamos a los amistosos a los promovidos y si en partidos de pierna fuerte, y con un 50% del arancel, les sirvió, ¿cómo no van a servir después? Hay recambio. Son jóvenes, pero también hay jugadores jóvenes”.

“El arbitraje no es por necesidad, es por vocación. No es por la plata. El trabajo físico es fundamental, no es sólo ir a correr, sino saber correr para posicionarse bien. El posicionamiento ayuda muchísimo. Lo teórico es clave, pero lo técnico es fundamental”, subrayó.

Por último, Martínez dijo: “Sin oportunidades, no hay recambio. Los árbitros de RUA hoy superan las pruebas físicas, pero además están preparados en lo técnico y lo táctico. Las 3 cosas hacen al buen árbitro. Somos 55 árbitros, pero tomamos trabajo para 40. De esa manera premiamos al que se esfuerza y busca progresar o castigamos”.