Prácticamente todas las actividades agropecuarias tienen precios positivos frente al promedio de los últimos años, destacándose la recuperación de la ganadería, que mejoró sus valores fuertemente con respecto a los meses previos y marca claramente el cambio de tendencia de esa producción en comparación con los años anteriores.
Según el trabajo elaborado por Carlos Ghida Daza, quien lidera el grupo Economía de la Estación Experimental del INTA Marcos Juárez, dentro de los cultivos el trigo es el que más ventaja sacó, tomando como base los precios de febrero frente en relación promedio del último quinquenio; trepó un 50 por ciento. Aunque con porcentajes menos espectaculares, el maíz y la soja también experimentaron subas importantes en esa comparación; el primero el 20 por ciento y la oleaginosa un 10.
Dos episodios se vinculan con la suba de precios agrícolas desde abril del año pasado: la sequía, que pegó fuerte a la producción en general, y la macro devaluación operada a partir del segundo trimestre.
En el trigo se debe agregar otro elemento más, como es la baja producción mundial del ciclo pasado, particularmente en el hemisferio norte. Tal situación de precios impactó positivamente en los productores que apostaron al cereal, incluso aquellos que no tuvieron rindes muy significativos.
Lo precedentemente mencionado incide en la mejora de los precios en chacra, descontados los gastos de cosecha y comercialización, tanto en trigo como en otros cereales, como maíz y sorgo. La soja, por su parte, tuvo un leve incremento que se explica por la disputa comercial entre EEUU y China.
Por el lado de los costos directos, las actividades agrícolas subieron entre 5 y 8 por ciento por la suba de los costos de labores y maquinaria.
“A pesar de ello, teniendo en cuenta la suba de los precios en chacra, los márgenes obtenidos mostraron incrementos especialmente en cereales; 30 por ciento en trigo, 22 en maíz y 21 en sorgo. En soja se dio solo una pequeña suba (3,5 por ciento) por el leve incremento del precio y en girasol bajó el margen por el menor precio actual del grano”, sostiene el trabajo.
La situación positiva por la que atraviesan los valores de los productos agrícolas hace que disminuya el riesgo de quebrando en superficie alquilada frente a bajos rindes. En ese sentido, según el estudio realizado por el especialista de la dependencia nacional, el contratista pasa a quebranto en soja si la cosecha cae por debajo del 20 por ciento del promedio histórico. En maíz ese porcentaje debe superar el 23 por ciento.
La importante cosecha de soja y maíz proyectada, que según las entidades relacionadas a la comercialización de granos, como la Bolsa de Cereales de Córdoba, hace presagiar una buena recuperación de los productores, particularmente de aquellos que sufrieron en mayor medida los problemas de la anterior campaña.
Ganadería
A diferencia de lo ocurrido con los granos, la ganadería no tuvo una rápida reacción a los cambios macroeconómicos operados durante el año pasado. Eso se debió porque a diferencia de los productos agrícolas, el 85 por ciento va al consumo interno. En los primeros dos meses del año varió sustancialmente esa realidad.
“El precio del novillo cambió en los primeros dos meses de 2019, en los cuales se registró un incremento del precio de un 38 por ciento por la puja en la demanda entre destino interno y exportación. A pesar de la recesión que mantiene estancado el consumo interno, las posibilidades de la exportación a nuevos mercados son crecientes y favorecen los precios en alza”, sostuvo el informe.
El precio del novillo tuvo una mejora del 13 por ciento con respecto al valor promedio del quinquenio y el 45,8 por ciento frente a los valores consignados en el informe anterior de la dependencia, realizado en noviembre del año pasado.
Justamente hace pocos días el tema fue abordado por PUNTAL VILLA MARÍA, ya que según el relevamiento que realiza mensualmente el Consejo Profesional de Ciencias Económicas (CPCE) para determinar la Canasta Alimentaria Nutricional (CAN), las carnes junto a lácteos fueron los dos rubros que más aumentaron en enero pasado. Igualmente, carnicerías de la ciudad consultadas por un cronista de este medio indicaron que el consumo no tuvo una variación significativa.
Como no podía ser de otra manera en el contexto económico actual, los costos ganaderos se incrementaron, especialmente por el componente compra de ganado.
“El costo total subió un 6 por ciento en ciclo completo y 23 por ciento en invernada (en ese rubro el principal costo es la compra de ganado). A su vez, la relación flaco - gordo bajó en el período un 10 por ciento ante el menor incremento del costo del ternero respecto a la suba del novillo con lo que se benefició con un mayor incremento el margen de la invernada 196,4 por ciento, respecto a la mejora del ciclo completo, 84,7 por ciento; ambos incrementos son significativos”.
Para graficar lo enunciado anteriormente, tomando el promedio de ambas actividades ganaderas la mejora en moneda corriente es del 145 por ciento respecto a noviembre de 2018, mientras que en agricultura (promedio de maíz, doble cultivo trigo /soja de segunda y soja de primera), surge una mejora teórica del 15 por ciento en los márgenes respecto al período anterior con el supuesto de rindes constantes.
Una conclusión interesante del trabajo elaborado por los técnicos del INTA Marcos Juárez es que, en términos reales y considerando la variación de precios mayorista del período, hay una variación positiva de mayor magnitud en la ganadería bovina frente a la agricultura.
En ese aspecto, comparando ambas actividades productivas, “la ganadería con alta productividad se ubicó un 4 por ciento debajo del resultado medio de la agricultura, siendo que en un informe anterior estaba un 55 por ciento debajo con lo que se muestra la importante mejora de la ganadería”.
Pablo Correa. Redacción Puntal Villa María
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Dos episodios se vinculan con la suba de precios agrícolas desde abril del año pasado: la sequía, que pegó fuerte a la producción en general, y la macro devaluación operada a partir del segundo trimestre.
En el trigo se debe agregar otro elemento más, como es la baja producción mundial del ciclo pasado, particularmente en el hemisferio norte. Tal situación de precios impactó positivamente en los productores que apostaron al cereal, incluso aquellos que no tuvieron rindes muy significativos.
Lo precedentemente mencionado incide en la mejora de los precios en chacra, descontados los gastos de cosecha y comercialización, tanto en trigo como en otros cereales, como maíz y sorgo. La soja, por su parte, tuvo un leve incremento que se explica por la disputa comercial entre EEUU y China.
Por el lado de los costos directos, las actividades agrícolas subieron entre 5 y 8 por ciento por la suba de los costos de labores y maquinaria.
“A pesar de ello, teniendo en cuenta la suba de los precios en chacra, los márgenes obtenidos mostraron incrementos especialmente en cereales; 30 por ciento en trigo, 22 en maíz y 21 en sorgo. En soja se dio solo una pequeña suba (3,5 por ciento) por el leve incremento del precio y en girasol bajó el margen por el menor precio actual del grano”, sostiene el trabajo.
La situación positiva por la que atraviesan los valores de los productos agrícolas hace que disminuya el riesgo de quebrando en superficie alquilada frente a bajos rindes. En ese sentido, según el estudio realizado por el especialista de la dependencia nacional, el contratista pasa a quebranto en soja si la cosecha cae por debajo del 20 por ciento del promedio histórico. En maíz ese porcentaje debe superar el 23 por ciento.
La importante cosecha de soja y maíz proyectada, que según las entidades relacionadas a la comercialización de granos, como la Bolsa de Cereales de Córdoba, hace presagiar una buena recuperación de los productores, particularmente de aquellos que sufrieron en mayor medida los problemas de la anterior campaña.
Ganadería
A diferencia de lo ocurrido con los granos, la ganadería no tuvo una rápida reacción a los cambios macroeconómicos operados durante el año pasado. Eso se debió porque a diferencia de los productos agrícolas, el 85 por ciento va al consumo interno. En los primeros dos meses del año varió sustancialmente esa realidad.
“El precio del novillo cambió en los primeros dos meses de 2019, en los cuales se registró un incremento del precio de un 38 por ciento por la puja en la demanda entre destino interno y exportación. A pesar de la recesión que mantiene estancado el consumo interno, las posibilidades de la exportación a nuevos mercados son crecientes y favorecen los precios en alza”, sostuvo el informe.
El precio del novillo tuvo una mejora del 13 por ciento con respecto al valor promedio del quinquenio y el 45,8 por ciento frente a los valores consignados en el informe anterior de la dependencia, realizado en noviembre del año pasado.
Justamente hace pocos días el tema fue abordado por PUNTAL VILLA MARÍA, ya que según el relevamiento que realiza mensualmente el Consejo Profesional de Ciencias Económicas (CPCE) para determinar la Canasta Alimentaria Nutricional (CAN), las carnes junto a lácteos fueron los dos rubros que más aumentaron en enero pasado. Igualmente, carnicerías de la ciudad consultadas por un cronista de este medio indicaron que el consumo no tuvo una variación significativa.
Como no podía ser de otra manera en el contexto económico actual, los costos ganaderos se incrementaron, especialmente por el componente compra de ganado.
“El costo total subió un 6 por ciento en ciclo completo y 23 por ciento en invernada (en ese rubro el principal costo es la compra de ganado). A su vez, la relación flaco - gordo bajó en el período un 10 por ciento ante el menor incremento del costo del ternero respecto a la suba del novillo con lo que se benefició con un mayor incremento el margen de la invernada 196,4 por ciento, respecto a la mejora del ciclo completo, 84,7 por ciento; ambos incrementos son significativos”.
Para graficar lo enunciado anteriormente, tomando el promedio de ambas actividades ganaderas la mejora en moneda corriente es del 145 por ciento respecto a noviembre de 2018, mientras que en agricultura (promedio de maíz, doble cultivo trigo /soja de segunda y soja de primera), surge una mejora teórica del 15 por ciento en los márgenes respecto al período anterior con el supuesto de rindes constantes.
Una conclusión interesante del trabajo elaborado por los técnicos del INTA Marcos Juárez es que, en términos reales y considerando la variación de precios mayorista del período, hay una variación positiva de mayor magnitud en la ganadería bovina frente a la agricultura.
En ese aspecto, comparando ambas actividades productivas, “la ganadería con alta productividad se ubicó un 4 por ciento debajo del resultado medio de la agricultura, siendo que en un informe anterior estaba un 55 por ciento debajo con lo que se muestra la importante mejora de la ganadería”.
Pablo Correa. Redacción Puntal Villa María

