Pasco recibió el acto inaugural del Torneo Clausura de la Liga Villamariense de Fútbol, mostró la prolijidad y el avance del predio deportivo, empezó ganando el partido y saboreaba una victoria importante para ilusionarse con el interesante plantel que formó.
Sin embargo, a 9 de Julio se le empezó a complicar minutos después que convirtiera un golazo Daniel Cepeda, quien se fue expulsado al recibir la tarjeta roja directa por una fuerte infracción contra Joaquín Menegotto.
Cuando esta crónica estaba pensada para iniciarse relatando la felicidad del pueblo patriota, un gol agónico de Valentino Moreno le dio el empate al Canario y modificó todo. Voló con toda la alegría.
Por ello, el comienzo de esta historia de 90’, que fueron 5’ más de descuento en los que cambió todo, comienza destacando el valioso empate que rescató Deportivo Silvio Pellico en Pasco, donde en el último segundo le empató 1-1 a 9 de Julio y lo festejó como un triunfo.
El trámite del partido fue entretenido y, aunque el desarrollo fue cambiante, el fútbol tiene esa cuota imprevisible que lo transforma en el juego más pasional y de dinámica de lo impensado que pueda existir en el planeta.
El pájaro canta hasta morir, pero el Canario cantó para no morir. El grito de Valentino Moreno tras el centro de Kevin Romero a los 50’ del complemento modificó toda la crónica, que valoraría más el esfuerzo realizado por ir a buscar el protagonismo del partido, por su juego, convertir un golazo desde el borde del área colgando el balón en el ángulo por parte de Daniel Cepeda, si el Patriota hubiese despejado el último centro.
Pero ese centro al área terminó en un pase gol y el empate cobra un valor enorme para el esfuerzo de Deportivo Silvio Pellico, que no claudicó jamás, se levantó de un comienzo en el que soportó a un rival que lo superó, emparejó el trámite, generó situaciones para pasar al frente y, aunque por el contrario, recibió un gol en el inicio del complemento, fue capaz de no rendirse y cantar para no morir en el final del partido y voló feliz para su pueblo con 1 punto.
Se repartieron 1 punto, pero el Canario se fue cantando feliz y el Patriota, mascando bronca y silbando bajito. Recién empiezan.
Un buen espectáculo
El comienzo del torneo generó una gran expectativa en Pasco.
Ante un buen marco de público, el elenco de Nicolás Aimetta comenzó el duelo en alto nivel. Fue capaz de presionar al rival y recuperar con facilidad, ser vertical para llegar con pocos y precisos pases, como hace un buen equipo.
Se llevó por delante al rival, con sorpresa y variantes para distraer con Bustamante armando sociedad con Rodríguez y sorprender proyectando a Bergese por derecha, quien envió un centro que Lazarte increíblemente no pudo conectar a la red en el área chica.
Antes de los 5’ Pedraza recibió de Lazarte, superó al arquero Margaría, que lo desacomodó en el área, y cuando parecía que la jugada terminaría en gol “Chuchú” Bustamante desvió contra el palo.
El cuarto de hora inicial de 9 de Julio fue para ilusionarse, pero no convirtió. Bustamante lo guio y con un tiro libre forzó a actuar al seguro Pablo Margaría (10’).
Perdonar no es divino en el fútbol. Hizo pie Joaquín Menegotto (se terminó convirtiendo en figura) y la visita no aceptó el rol secundario.
Bergero participó más y lo condujo ofensivamente. Al asociarse con Romero, encontró en Ibáñez una puerta para escapar hacia la victoria por derecha y llegar a Moreno y Gambino, un interesante delantero, hijo de Danilo, cuyo nombre lleva el campeonato.
Y el Canario cantó para no morir, pero Ferreyra anuló la jugada por offside de Gambino. Fue la advertencia, porque en el tramo final, la visita sufrió con un tiro libre de Bustamante apenas desviado, pero también generó la jugada más clara cuando el proyectado Prado (ya había elevado un disparo) abasteció a Gambino, quien eludió a Rearte y sin ángulo definió. El balón recorrió toda el área chica a centímetros de la línea de sentencia, pero no ingresó y, cuando Ibáñez envió el centro, Moreno cabeceó y Rearte contuvo (43’). Fue el aviso del “9”.
En el complemento, el Patriota recuperó el protagonismo, el hambre y el buen juego. Esta vez no perdonó, aunque previamente Margaría tapó un remate con destino de red de Lazarte, enviando al córner el balón desde el ángulo superior derecho (8’).
Precisamente allí colgaría el balón Daniel Cepeda, con un remate exquisito desde el borde del área a los 10’, luego de una proyección de Bergese, que se unió a Lazarte. Parecía que se había ensuciado la jugada, pero Cepeda hizo un gol para aplaudir, que todo Pasco celebró, ovacionando al autor de esa obra de arte. 1-0.
Sin embargo, en el fútbol se pasa de héroe a villano en un abrir y cerrar de ojos. El propio Cepeda se fue expulsado 10’ después por una plancha (sin intención) contra Menegotto, que apenas 2’ después fue golpeado por Lucas Rodríguez, que estaba amonestado, pero esta vez Juan Ferreyra lo perdonó.
Soltó amarras el Canario. Fue al frente con Ramello y Bernardi, con una línea de 3 defensores, y soltando al hábil Romero y al talentoso Bergero junto con Moreno. Le agregó el atrevimiento de Gamba.
A todo o nada. Eligió protegerse el Patriota con un hombre menos. La magia de Coria quedó sin compañías en ofensiva, mientras que Becerra, Cabalía y Romero les dieron forma a dos líneas de 4, que defendieron bien... hasta que les cruzaron la última pelota.
A los 50’, cuando el Canario conectó a sus ingresados volantes y cruzó el balón al área, Romero la controló y su centro medido al área chica encontró a Valentino Moreno atropellando para empatar. 1-1. El Canario cantó para no morir y voló con el empate.

