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"No vemos los impactos del suelo hasta que está súper degradado"

La especialista entendió que en algunos casos se prioriza la rentabilidad económica por sobre el cuidado ambiental del terreno. Destacó el trabajo integrado de consorcios en cuencas, con canaleros, camineros y de conservación

Días atrás se celebró el Día Mundial del Suelo y para la geóloga Jimena Rodríguez hay muchos terrenos que se encuentran caracterizados, y que algunos están aptos “para agricultura, ganadería, o que son simplemente para recreación”. De igual manera, consideró que con las intervenciones tecnológicas y principalmente genéticas se avanzó en suelos que quizás “no tenían esa capacidad para la agricultura, pero, sin embargo, se siembran”.

Este medio la convocó para conocer en qué estado se encuentran los suelos en la actualidad y la importancia del cuidado de los mismos, más allá del fin productivo o no que cumplan. Al respecto, la especialista entendió que se debería respetar la capacidad de cada suelo: “Si hablamos de un sistema natural, que está en zona baja y se anega o tiene características salinas, es un suelo que ya está clasificado. Hay ciertos suelos que sí son productivos y útiles, pero surge otra problemática, ya que suele haber una sola explotación y se termina venciendo ese equilibrio natural al no tener una recuperación de materia orgánica y de ciertos nutrientes”.

Para Rodríguez, es necesario entender los procesos del suelo, incluso en un recurso “que no se ve tanto como puede ser el agua”. “En el suelo no llegamos a ver los impactos hasta que estamos en el límite, cuando ya está súper degradado y dejó de ser lo que era”. Ejemplificó con relación a la materia orgánica del suelo que, estando degradada, “el proceso puede llevar miles de años para recuperarse”.

Rotación de cultivos

En cierto momento, especialistas plantearon la necesidad de rotar los cultivos justamente para evitar la degradación del suelo. Al respecto, Rodríguez destacó la importancia de la rotación, ya que si se genera “un monocultivo siempre se saca el mismo nutriente –del suelo- y no existe una renovación. Y la rotación tiene que ver no solamente con cultivos sino también con el uso para los animales; no solamente se pueden afectar las propiedades físicas, sino también las químicas”.

Explicó que, ante un terreno compactado, “recuperar la estructura que tenía es mucho más complejo y complicado que –el efecto causado en- las propiedades químicas”. Incluso, la especialista admitió que en charlas con productores “no es que no quieran cuidar el suelo, ya que muchos tienen la conciencia ambiental o de conocer el paisaje. Lo entienden, pero el problema principal en general tiene que ver con un sistema económico del país; plantean que les conviene la soja, ya que por su precio es lo más rentable”.

Consideró como ideal “hacer agroecología y no utilizar agroquímicos, sembrando determinados cultivos, pero resulta inviable desde el punto de vista económico. Igualmente, al daño ambiental no lo van a percibir hoy, sino con el tiempo. Lamentablemente, recién se va a valorar cuando el recurso ya está degradado”.

Importancia del suelo

Abordada acerca del cuidado que aplican los sistemas productivos, Rodríguez destacó que en la Provincia se le da importancia a la tarea tomando como eje las cuencas “y trabajan de manera separada los consorcios canaleros, camineros y del suelo. En la zona de Villa María todavía no hay consorcio de conservación de suelo, aunque sí en otros puntos de la región como Hernando. Y habitualmente se establecen cuando ya tienen el problema en el sistema”.

Habitualmente, las dificultades se relacionan con la erosión hídrica y con la decisión de Provincia “de realizar un trabajo integrado se percibe un interés por parte de los productores, de quienes depende la voluntad de avanzar”.

En otro trayecto de la entrevista expuso también la importancia que revisten las buenas prácticas agrícolas, que son “compensaciones al productor por tener determinadas prácticas y cuidados del uso y manejo. Incluso se exige un parque de vegetación en el campo”.

Lamentó que en la actualidad “en muchos paisajes rurales desapareció la vegetación nativa, que es tan importante para el equilibrio no sólo de lo asociado al suelo. Hoy estamos en una época seca, pero en temporadas de lluvias hay inconvenientes de inundaciones y anegamientos. Si bien los cultivos están, no es lo mismo lo que puede absorber ese cultivo con relación a la vegetación que había anteriormente. El desmonte en zonas de llanuras es una problemática de décadas y que fue avanzando con los sistemas productivos”.