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Si hay una institución “en la que se miente es en la Justicia”

Así lo señaló Carlos Hairabedián, el abogado de Cánova, quien recibió la pena de 4 años y 6 meses de prisión. Lo dijo porque las personas que son llamadas a prestar declaración testimonial en un proceso penal lo hacen, según estudios, “para no comprometerse”
 
Este martes, apenas terminado el juicio en el que resultaron condenados los ocho miembros de una organización que se dedicaba a vender autos robados en Oliva y otras localidades, el reconocido abogado Carlos Hairabedián, que se encargó de asistir junto con Octavio Ibarra al cabo David Omar Cánova (32) —que lleva alrededor de 20 meses detenido—, dialogó con este matutino y brindó algunos detalles sobre el debate.

Previamente es necesario recordar que su defendido fue el que se llevó la pena más elevada: 4 años y 6 meses de prisión de cumplimiento efectivo por asociación ilícita, encubrimiento agravado reiterado, incumplimiento de los deberes de funcionario público, allanamiento ilegal, abuso de autoridad y hurto simple. En tanto, la otra efectivo, Nancy María de Lourdes García (42), por los mismos ilícitos, fue sentenciada a 3 años y 8 meses.

La diferencia radicó en que la mujer, al momento de declarar, confesó su participación en los episodios. Los demás, que también se hicieron cargo —Silvia Andrea Bogaert (44), Rubén Alberto Arce (51), Nelson Oscar Bracamonte (51), Ezequiel David Flores (32), Carlos Iván Silva (35) y Mario Alberto Soria (42)— fueron castigados con 3 años efectivos.

Juicio abreviado y una postura de  “resistencia plena”

Hairabedián comenzó hablando sobre este aspecto: el de confesar. En este sentido, se refirió a lo que se conoce como procedimiento abreviado, que está establecido en el artículo 415 del Código Procesal Penal de Córdoba. Sobre ello, dijo que “prácticamente la totalidad de los imputados” aceptó, excepto su defendido “que insistió, en todo momento, en rechazar la propuesta que se le había formulado”.

A la vez, a partir de la resolución, sostuvo que su cliente salió “absolutamente perjudicado”. Posteriormente, señaló que si bien le aconsejó aceptar la propuesta (abreviado), él tenía una postura de “resistencia plena”. “De eso surge entonces la diferencia apreciable entre las penas”, añadió. De esta manera siguió y dijo que si bien la reducción en la pena fue “significativa” (ya que el fiscal Francisco Márquez había solicitado 6 años), pensó que podían habérsela disminuido “un poco más”.

Evaluará si interpone un recurso de casación

Seguidamente, insistió en que Cánova consideró que “no existían las pruebas”. Y añadió: “El fiscal  enumeró una serie de ellas, que hay que ver cuando salgan los fundamentos de la sentencia de qué manera los ha valorado el Tribunal”. Los fundamentos de la sentencia se conocerán durante los primeros días de diciembre. En vinculación con este aspecto, el abogado dijo que evaluará si el veredicto permite o no interponer un recurso de casación.

“Una visita puede tener distintas significaciones”

Por otra parte, cuando el representante del Ministerio Público Fiscal alegó, expuso que, según las declaraciones de testigos, Cánova iba habitualmente a la vivienda de Bogaert, inclusive, a la madrugada. En relación a este punto, Hairabedián dijo que “una visita puede tener distintas significaciones”. Asimismo, resaltó que podría haber sido social, familiar, sentimental o con otras finalidades.

“Lamentable” la declaración de los efectivos a cargo de investigar

Otro punto sobre el que se pronunció el letrado, aunque brevemente, fue el de la declaración de los funcionarios policiales que tuvieron la labor de llevar adelante la investigación: Edgar David Fonseca (a cargo de las diligencias) y Víctor Alejandro Idoria (intervino en las escuchas telefónicas). A esos testimonios los calificó como “lamentables”. “Carecían de todo tipo de recuerdos, de conocimientos, de dar aportes que fueran importantes para la investigación”, puntualizó.

Un juicio  “de carácter técnico”

Cuando presentó sus fundamentos, Hairabedián explicó que se trataba de un juicio particular. “Participo de juicios intensos y apasionados y vehementes y con mucha confrontaciones entre las partes. Permanentemente. Pero este era de características muy especiales porque los jurados (populares) casi siempre intervienen en los hechos de sangre”, dijo. E, inmediatamente después, sumó: “Este era de carácter muy técnico, de manera tal que, entonces, había que tratar de simplificar al jurado el entendimiento que podían tener de la causa”, detalló.

“Si hay una institución en la que se miente (...) es en la Justicia”

Durante sus alegatos, lo dijo sin rodeos: “Si hay una institución en la que se miente descaradamente es en la justicia”. Al respecto, apuntó: “Efectivamente. Hay estudios, estadísticas que revelan que las personas que son llamadas a prestar declaración testimonial en los procesos penales mienten por distintas razones”.

Así, recordó las que enumeró durante su exposición de los argumentos. La primera es la de no comprometerse. “Sería la más probablemente explicable”, acotó. A ella, le añadió una relacionada con mentir “por favorecer tal vez a algún imputado”. Y concluyó con otra en la que se mentiría “por perjudicar a algún imputado”.

Mientras la Cámara del Crimen  se vaciaba, Hairabedián dio su última declaración, relacionada con el hecho de mentir al momento de pronunciarse en un proceso penal. “Las personas no tienen un compromiso verdaderamente fiel”, terminó.

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