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Carlos Seggiaro: "Un Estado ineficiente no puede transformar la realidad"

El economista es uno de los autores, junto con el ministro Giordano y con Jorge Colina, del libro "Una vacuna contra la decadencia". Señala que la solvencia y la eficiencia deberían asociarse más a la izquierda que a la derecha

“Un Estado ineficiente es más funcional a los intereses de la derecha que de la izquierda”. A contrapelo de una idea que ya se ha vuelto un lugar común, Carlos Seggiaro, economista y docente de la Universidad Nacional de Villa María, asegura que los gobiernos progresistas, de izquierda, deberían estar especialmente preocupados por ser eficientes y solventes. Sin equilibrio en las cuentas, los Estados se hacen vulnerables y terminan pidiéndoles asistencia financiera a aquellos mismos actores que dice enfrentar.

Seggiaro escribió junto con Jorge Colina y el ministro de Finanzas Osvaldo Giordano el libro “Una vacuna contra la decadencia”, que el lunes presentarán en el Teatrino de Río Cuarto.

- “El trabajo está articulado en función de analizar el rol del Estado en sus tres niveles, tanto Nación, Provincia como municipios. Y no nos concentramos tanto en una experiencia académica sino en una experiencia profesional en territorio porque los tres autores tenemos experiencias vinculadas a la gestión pública. Lo que plasmamos en ese trabajo es un análisis de las ineficiencias del Estado en sus tres niveles y la necesidad de avanzar en la reformulación de eso bajo la lógica de que un Estado ineficiente no le sirve a nadie, ni por derecha ni por izquierda. Y eso en realidad tiene que ver con un discurso que a veces está dando vueltas. Cuando uno habla de que tenemos que transformar al Estado en un actor eficiente, muchas veces se confunde con que ese es un discurso de derecha. En realidad la ineficiencia del Estado golpea a toda la sociedad y no importa si es por derecha o por izquierda. Nosotros decimos que actuar sobre la ineficiencia del Estado es actuar en un punto central en lo que hace al desarrollo de Argentina. Porque no es que los problemas del país se reduzcan a los problemas del Estado pero nuestra experiencia profesional está vinculada a la mirada sobre el funcionamiento del Estado y decimos que un Estado ineficiente no es una herramienta capaz de apoyar la transformación en términos de desarrollo económico y social. Y en realidad el punto central del trabajo es expresar dónde vemos niveles de ineficiencia en el Estado, de los cuales nadie habla. Porque en realidad existe lo que llamamos lo políticamente correcto y este libro pretende ser políticamente incorrecto. Desde la primera página hasta la última trabajamos en las cosas sobre las que nadie discute y que a nuestro juicio son vitales para transformar al Estado en un actor eficiente. Y nadie habla de las cosas que están puestas en ese libro porque muchos políticos piensan que si se habla de esas cosas pierden votos. Y nosotros creemos que, en realidad, acá hay una pieza clave para entender el deterioro de Argentina a lo largo de los últimos años porque no contamos con un Estado eficiente en ninguno de los tres niveles. Y prácticamente todos los políticos evitan tocar los temas que toca este libro porque creen que es poner el dedo en el ventilador. Y como nadie toca esos temas finalmente sólo se habla en la superficie, sólo se aborda la superficialidad de esas problemáticas. El libro contiene un diagnóstico y una serie de propuestas para intentar salir adelante. Nos interesa que quien lea el libro identifique que hay una serie de problemas de los que nadie está hablando”.

- Usted mencionaba esos dos conceptos que son la eficiencia del Estado y la eliminación del déficit y que normalmente se asocian a la derecha. A poco de asumir, Gabriel Boric, presidente de Chile, declaró que debería dejar de relacionarse el equilibrio fiscal con una ideología de derecha.

- Así es. Comparto plenamente ese planteo porque un Estado ineficiente es un tema transversal sobre cómo tiene que funcionar la sociedad. En realidad, un Estado ineficiente es más funcional a los intereses de la derecha que de la izquierda porque, finalmente, el Estado ineficiente es el que permite hacer a los grupos económicos, a los grupos de poder, porque no tiene manera de administrar eso. Debería ser un discurso de la izquierda que el Estado sea eficiente y que también sea solvente. Porque si quiero que el Estado sea una herramienta de transformación de la sociedad, un motor de desarrollo, que sea uno de los actores clave para transformar el proceso productivo y generar empleo o riqueza, si esa herramienta es ineficiente, ¿Cómo vas a hacer eso?. Un Estado ineficiente no puede transformar la realidad. Y la solvencia del Estado es otra pieza clave porque si quiero, desde del Estado, enfrentar a los grupos de poder para transformar la realidad, que puede ser un mensaje de la izquierda, ¿Cómo voy a hacer eso si tengo déficit fiscal?. Resulta que les voy a terminar pidiendo plata prestada a los mismos a los que quiero enfrentar. Es ridículo.

- El Estado ineficiente es el que termina yendo al Fondo Monetario Internacional y adecuándose a lo que ese organismo le dicta.

- Y termina yendo también a los propios actores privados. Porque esta semana el gobierno argentino salió, para cubrir su déficit, a pedirles plata a los bancos, a las compañías de seguros, a fondos comunes de inversión. Entonces, en realidad el Estado ineficiente termina siendo un actor, si tiene déficit fiscal, que no sólo no puede transformar ninguna realidad sino que además termina pidiéndole prestado al Fondo Monetario Internacional o a alguno de los actores privados a los que quiere de alguna manera enfrentar. Es una contradicción inmensa. De ahí que la lógica nos dice que el discurso de que el Estado debe ser eficiente y que el Estado debe ser solvente es un discurso que debería estar planteado básicamente desde la izquierda, no desde la derecha. Pero el trabajo, nuestro libro, está escrito por tres economistas que tenemos experiencia en el sector público, que no tenemos la misma mirada sobre las cosas pero que, en realidad, decimos que lo que tenemos escrito ahí, que está consensuado entre los tres, está planteado porque decimos que hablar de la eficiencia del Estado es un tema transversal, no es ideológico. Hablar de la eficiencia del Estado es transversal. No importa si soy de derecha o de izquierda, el Estado ineficiente no nos sirve cualquiera sea la mirada ideológica que tengamos. Por eso, aunque los tres autores tengamos miradas distintas desde el punto de vista de la cosmovisión del mundo y de la sociedad, consensuamos todos los puntos que están escritos en el libro.