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Pasó la edición 33 de un carnaval que quiere posicionarse a nivel nacional

Anoche culminó, en el flamante corsódromo de Parque Yrigoyen, el evento más esperado por los villanovenses

“Mezclo todos mis carnavales/ y ya no los distingo/.../ Son demasiadas melodías/ necesito tener más de mil corazones”, cantaba Zezé Motta en “Miragem de carnaval” (“Espejismo de carnaval”), aquella fabulosa canción de Caetano Veloso. Y cualquier bailarina o sambista, vecino o aficionado a las comparsas de Villa Nueva podrá cantar exactamente lo mismo. Porque en las últimas noches de este mes, el río Ctalamuchita se volvió  un “río de enero”, que es la traducción de Río de Janeiro.

Y las 33 ediciones del evento más esperado al otro lado del río lo hicieron resucitar. Acaso para volverlo para siempre lo que en realidad fue desde el principio: un evento de alcance nacional por la pasión de su pueblo y la belleza de sus comparsas.

Pero ahora, además, por la apuesta de su gestión a convertirlo en un evento “gigante” para la grilla de un país; con corsódromo propio, parque natural, entrada gratuita y comparsas invitadas de toda la provincia.

“Sonreíste para mí/ y luego desapareciste en la multitud/ ¿será que fue un espejismo de carnaval/ o será el amor que una vez más me mandó su señal?” decía aquel estribillo de Caetano. Y tantos hombres y mujeres de Villa Nueva podrán cantarlo también. Porque desde anoche, todos tendrán esta pregunta clavada en sus ansias. Al recordar la aparición fugaz de esa chica que, sonriendo detrás de disfraces azules, desapareció como el más bello de los espejismos.



Iván Wielikosielek. Redacción Puntal Villa María

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