Carne: estiman que los cortes a precios populares desalientan la producción

Los carniceros entienden que los productos no llegarán a la ciudad. Para el rematador de hacienda Raúl Sabena es necesario generar políticas que incentiven a los productores para que no dejen la carne por la agricultura

El gobierno prevé que algunos cortes de carne lleguen al consumidor hasta un 45% más baratos que lo que cuestan en la actualidad. 

 

El gobierno anunció la ampliación de acuerdos con frigoríficos a los fines de comercializar en el mercado interno 11 cortes a precios populares, con valores muy por debajo de los que el consumidor paga en la actualidad. En algunos casos, se habla de una reducción que llegaría hasta el 45%.

Carniceros de la ciudad entienden que la medida es prácticamente inaplicable a nivel local porque se trata de productos que no se faenan en esta región, pero además hay algunos que van más allá y consideran que terminará desalentando la producción ganadera. “A ese precio fijado es muy difícil venderlo acá, porque además estamos hablando de animales grandes, cuando acá se consume otro tipo de carne”, asegura un carnicero que al igual que otros comerciantes del rubro descartó que la propuesta se pueda aplicar en comercios locales, a excepción de algún acuerdo específico a través de alguna cadena de supermercados.

“Esto va a perjudicar a algunos frigoríficos, porque el que hace carne koller –destinada al mercado israelí- no puede exportar a China; y en las plantas eso era complementado. Pero además, estas medidas terminan desalentando la producción y la inversión, no sólo de maquinaria sino también de reproductores”, consideró Raúl Sabena, quien es rematador de hacienda.

Pero fue más allá al decir que esto traerá “un aumento en la carne”. Incluso, recordó que este tipo de iniciativas nacional “nunca llegan al interior del interior, son sólo medidas para las grandes ciudades. Puede pasar que alguna nos toque a nosotros –vía grandes cadenas de súper-, pero una persona que vive en Tío Pujio o Carrilobo no se va a venir a Villa María a comprar dos kilos de asado”.

Es que según su criterio, los carniceros del interior “no van a matar una vaca o novillo de 500 o 600 kilos para vender los cortes a ese precio, eso acá no existe porque no se consume”. Puso en discusión la calidad de los productos al explicar que en la zona “se compra un kilo de costeleta porque tienen 8 unidades aproximadamente; y no 2 o 3 como salen de un animal grande”.

Repitió que las grandes cadenas de súper podrían disponer de esos productos, aunque en las carnicerías “no porque estamos hablando de restos que quedan de los animales grandes de exportación”.

Desalentar la producción

Para Sabena, este tipo de propuestas, más allá del escaso impacto que pueden tener en el interior, terminan desalentando la producción ganadera, porque “el productor no va a invertir si no hay nada claro. A las medidas las tomaron sin consultar al campo, y sólo fueron citados para anunciarlas. Pero además, al Plan Ganadero todavía no lo tienen”, sobre el que consideró que debe ser claro con medidas a largo plazo.

Sobre lo que implica la producción ganadera, desde el nacimiento hasta que la carne llega a la mesa, el especialista consideró que varía según el producto, pero tratando de “un novillo para consumo interno, estamos hablando que a los 12 o 15 meses ya lo estamos comiendo. Pero con ese sistema no alcanzó a nacer el que lo reemplaza. Entonces, deberíamos sacarle ‘una vuelta’ en la carrera, haciéndolo más pesado y generando un incentivo al productor de novillos pesados, que implica tenerlo dos o más años”.

Consideró que en la región “no estamos acostumbrados a comer costillas gruesas y firmes, pero más allá de eso puntual, lo concreto es que el productor está desanimado, tiene incertidumbre a la hora de invertir en genética, si compra o no más vientres” lo que con el paso del tiempo “lo termina volcando a la agricultura”.

“Es más claro el negocio, escucha precios de Chicago y la bolsa de Rosario y se terminó la historia. Tengo clientes que iban a comprar vaquillonas para tambo el viernes en un remate, y ahora no lo hacen porque van a achicar y se vuelcan al maní. Entonces, así hay menos leche y por ende menos carne”.