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Impacto al bolsillo: el tradicional asado del domingo empezó a tener alternativas

Una recorrida por distintas carnicerías de la ciudad deja en claro que la típica comida dominguera ya no es prioridad entre los villamarienses y aparecen opciones más baratas. La carne aumentaría en unos días

La tradición y las buenas costumbres parecen quedar de lado ante el fuerte impacto en el bolsillo que sufre toda la sociedad. Los vaivenes económicos y la suba constante de los precios han dejado que el típico asado de domingo ya no sea prioridad entre los villamarienses y las opciones de comida más barata ganen por goleada a los viejos cortes de carne en la parrilla.

Según la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina, en el período enero-febrero de 2024 el consumo de carne vacuna fue de 349,1 mil toneladas de res con hueso y experimentó una contracción de 8,2% interanual, -31,4 mil toneladas de res con hueso.

En Córdoba, el consumo de las familias en los comercios de proximidad cayó, en marzo, un 30 por ciento en comparación con igual mes del año anterior.

En el primer bimestre del año la industria frigorífica vacuna produjo un total de 504 mil toneladas de res con hueso de carne. Esto representó una disminución de 8,1 mil toneladas de res con hueso con relación al primer bimestre del año pasado.

En Córdoba el consumo de las familias en los comercios de proximidad cayó en marzo un 30 por ciento en comparación con igual mes del año anterior. Es decir que, en un año, las ventas en almacenes, verdulerías, carnicerías, pollerías y fiambrerías experimentaron una baja en el orden de ese porcentaje.

La merma se nota, el que llevaba dos kilos ahora lleva uno. La gente vive el día a día”. Sergio Ñáñez Carnicero

Puntal Villa María recorrió distintas carnicerías de la ciudad y los propietarios de los comercios expresaron que se nota la merma en las ventas en general, pero más en el típico asado del domingo y los viernes en las obras “eso ya no existe más”, expresaron en forma unánime.

Sergio Ñáñez es propietario de Carnes Tomi y carnicero hace 47 años y en referencia a las ventas dijo: “Hace unos años la gente venía el viernes y llevaba para el fin de semana. Ahora tenemos que trabajar el sábado todo el día y domingo mediodía para poder sacar el asado. Se nota mucho la merma”.

-¿Qué cree que cambió?

- La situación económica es clave. La gente busca mucha achura, falda y aguja parrillera. Cambió la opción del corte para el asado. Hay gente que todavía puede, por supuesto, y sigue eligiendo los cortes tradicionales.

“La carne hace tiempo que no ha aumentado. Hay que tener en cuenta que el mestizo es más caro y el kilo de asado está entre los 6.500 y 7.000 pesos, aproximadamente; en tanto, el overo es más barato. La carne de ternera no falla y la recomiendo”, resaltó.

La diferencia respecto del año pasado en el mismo período es abismal. En abril de 2023 el kilo de asado rondaba entre 1.500 y 2.000 pesos.

Ñáñez es una referencia en el rubro, lleva casi medio siglo de vida en la profesión: “Tuve comercio en Villa Nueva con 22 empleados y luego en Villa María con 11 empleados, hasta que una situación parecida a la que vivimos hoy hizo que sea insostenible el comercio. La merma se nota, el que llevaba dos kilos ahora lleva uno. La gente vive el día a día, lleva dos costeletas, dos milanesas, dos bifes y así. Antes no se medía en eso”.

El asado del domingo ya no se vende como antes. La gente busca opciones de otros cortes. El asado de obra de los viernes no existe más, afirman los carniceros.

En el mismo sentido, Adelquis, propietario de Carnes Facu, manifestó: “El consumo ha bajado. Tanto el asado del domingo, que ya es notorio, como así el que generalmente se comía los días viernes desaparecieron. La tradicional juntada o el asado de obra con una faldita no existe más. Ahora se va el calor, además. Ya se empieza a notar que los clientes compran carne molida para salsa y lo hacen rendir”.

-¿Qué busca el cliente?

- Mucha carne y poco hueso. La costilla se vende mucho menos que antes. El hueso pesa y la gente busca que lo que lleva sea rendidor. En ese sentido, el vacío es de lo más pedido.

-¿Qué le ha llamado más la atención en este tiempo sobre las ventas “tradicionales”?

- Es raro que la obra ahora pague el asado. Antes ponía la faldita en el mostrador y volaba. Hoy se vende deshuesada, por ejemplo, pero las costumbres han cambiado y es notable.

El bolsillo marca el termómetro de la sociedad. Una costumbre tan argentina como el asado hoy ha dejado de ser prioridad.