Villa María | Carne

Tonelli: “En 2020 las exportaciones serán muy importantes”

Así lo entiende el reconocido analista del mercado de la carne. Sostuvo que, a pesar de la macro, de a poco los productores irán hacia animales más pesados. Descartó que haya caído el consumo per cápita
 
Las exportaciones de carne bovina crecieron significativamente durante el año impulsadas por la demanda de China, que explica más de la mitad del total de las ventas. La suba, del 71 por ciento entre enero y septiembre, demostró que se puede comercializar hacia el exterior sin afectar al consumo interno, ya que los datos de los últimos años no muestran diferencias importantes en ese sentido. Aprovechar aún más ese escenario supone cambios en el sector; esto es, producir animales más pesados en lugar de enviar a faena a terneros livianos. Según Víctor Tonelli, reconocido consultor sobre mercado bovino que brindó una conferencia días atrás en Arroyo Cabral, dos cuestiones juegan en contra de la consolidación de ese proceso: bajos precios para el productor e inexistencia de herramientas financiera a tasas razonables, necesarias para retener vientres. Para el especialista el próximo año las exportaciones se mantendrán en porcentajes similares a los actuales, aunque estima un salto cualitativo en 2020.  

-¿Cómo definiría el momento de la ganadería bovina?

-Nos encontramos con que hay una especie de contradicción entre lo que se produce y lo que demanda el mercado, cuestión que de alguna manera se viene dando por desincentivos hacia las exportaciones. Todo el modelo de producción argentino se orientó al mercado interno, generando una abundante oferta de animales jóvenes y livianos y pocos novillos pesados. Nos encontramos entonces con un mercado interno que viene saturado tomando el conjunto de las carnes, incluidas pollo y cerdo, y no tenemos materia prima suficiente para abastecer al exterior, que se presenta muy demandante y con capacidad de pago por encima de años anteriores. 

-¿Los productores visualizan esa tendencia?

-Creo que el productor no percibió aún este escenario y tampoco tuvo incentivos vía precios para hacer el cambio. Está en el dilema en que le sobra carne para el mercado interno y no cuenta con producción para aprovechar las oportunidades del mundo. 

-A su vez las condiciones macroeconómicas tampoco ayudan.

-Sí, porque aunque perciba ese contexto le resulta muy difícil encararlo ya que significa retener vientres, lo que requiere más capital de trabajo que a este costo financiero es muy difícil. De todas maneras, más allá de la coyuntura, las altas tasas y la situación que personalmente veo más política que económica, lo importante es entender hacia dónde va el mercado, cómo viene la oferta y sobre todo mirar la demanda.

-¿Se reducirá el consumo per cápita por la caída del poder adquisitivo? 

-Acá hay que ver, como lo venimos haciendo en la Mesa de las Carnes desde hace varios años, el conjunto. La carne vacuna no es, como antes, líder absoluta del plato de los argentinos. Hace bastantes años que orilla el 50 por ciento del consumo de carnes y vemos con interés no tanto el crecimiento de la oferta y consumo de la carne de ave, que se mantiene en 44 o 45 kilos, sino de cerdo. La carne porcina viene trepando a un gran ritmo, que además no puede parar, y de alguna manera promete hacia los próximos años pasar de los 16 kilos per cápita actuales a 20 o tal vez 25 en un horizonte más largo. La suma de todo eso da alrededor de 120 kilos por persona por año. 

-¿Particularmente cómo cerrará el consumo bovino en 2018?

-Este año la carne bovina rondará los 58 kilos. Septiembre generó mucha polémica porque se decía que había caído el consumo por el poder adquisitivo, pero la verdad es que no tuvo nada que ver. Una cosa es el consumo desde el punto de vista del poder de compra, que afecta al precio, y otra la oferta derivada al mercado interno. Ese mes tuvo tres días hábiles menos y un paro. Por eso se generó la confusión. No se derrumbó el mercado interno sino que hubo menos oferta ya que faltaron 4 días de faena. Octubre cerró y los primeros datos extraoficiales vuelven a marcar un consumo interno cercano 58 o 59 kilos per cápita. 

-Aunque suene mal al consumidor, ¿está barata la carne?

-Una cosa es el precio relativo frente a otros alimentos, que en esa comparación desde mi punto de vista está barata, y otra el bolsillo del consumidor. Son dos escenarios diferentes y depende desde donde se mire. Para el poder de compra atrasado del consumidor está poco accesible, pero contrastando con otros alimentos, como por ejemplos los farináceos, en términos relativos está barata. Y si analizamos el ajuste que tuvo en relación a los índices de inflación de los últimos tres años diría que está muy barata.

-¿Qué pasará con la producción el próximo año, teniendo en cuenta la contradicción que marcaba? 

-El maíz, que es la variable de ajuste más importante para el criador y el feedolotero, el año que viene será más abundante. Actualmente se calcula una cosecha 50 por ciento mayor a la de este año y los precios estarían más accesibles. Esto puede dar una especie de revancha para el criador y el feedlot en 2019. Respecto de las exportaciones, lo importante a considerar es que en función del diferencial de precios que ya está mostrando al mercado, entre 10 y 13 por ciento según la categoría, el productor empezará lentamente y de acuerdo a sus propios recursos financieros a retener y a prepararse para tener los novillos que ese nicho necesita. El año que viene será una bisagra, no vamos a crecer de la misma manera como lo veníamos haciendo, pero diría que en 2020 las exportaciones serán muy importantes.

-¿Cómo están los números hoy para los productores?

-Muy complicados por lo que estamos hablando. La relación maíz- carne es negativa para el feedlotero por las consecuencias de la sequía; hay que sumar el costo financiero que impacta en cualquier modelo productivo, no solo el agropecuario. Por eso los números están más que finitos. Ahora, cuando se proyecta a más largo plazo, si se empiezan a preparar para la exportación con los recursos que cuenten, irán hacia un ternero de mayor valor. Además, la vaca de rechazo también tendrá muy buen valor y cambiará la relación costo de alimento - rentabilidad de feedlot. Por eso digo que 2019 le va a dar revancha a los dos sectores más afectados de este año, el criador y el feedlotero.

Pablo Correa.  Redacción Puntal Villa María.

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