Tras la separación del cura Carlos Maffini de la capilla Santa Paula de Carnerillo, por orden del Obispado de Río Cuarto, luego de una acusación en su contra por un supuesto abuso hacia una mujer de la localidad, el titular de la parroquia San José de General Cabrera, de la que depende el sacerdote señalado, aseguró a Puntal que la denuncia es desestabilizante y que los dejó a todos con la boca abierta. El padre Jorge Soldera dijo que fue él quien le comunicó a Maffini que debía abandonar el pueblo.
“La denuncia nos ha sorprendido muchísimo. Es algo desestabilizante en nuestra condición de hermanos sacerdotes. Con el padre Carlos (Maffini) compartimos todo el año 2018, desde el momento en el que él vino a la parroquia y asumió la atención pastoral en la comunidad de Carnerillo (que sólo tiene capilla). Él había estado allí en años anteriores, conocía la comunidad. Es una población chica. La capilla Santa Paula tiene una hermosa casa parroquial. Todo estaba dado para que él se encontrara bien y que pudiera desempeñarse sacerdotalmente en el pueblo. De modo que esta denuncia nos deja a todos con la boca abierta, muy sorprendidos y con la zozobra de conocer la verdad”, expresó el padre Soldera.
-¿Sabían de algún episodio previo con respecto al padre Carlos?
-No, yo del padre Carlos no había oído nunca nada. Obviamente que hay hechos que pueden ser muy reservados, porque no son notorios y no tienen estado público. Eso pasa con todas las personas. Yo no tengo memoria, en 30 años de sacerdocio, de haber escuchado de él ningún tipo de acusación.
-¿Pudo hablar con Maffini?
-Sí, justamente, con otros dos sacerdotes nos llegamos hasta Carnerrillo. Fue la tarde del jueves. Fuimos para hacerle saber, de parte del obispo de Río Cuarto (Adolfo Uriona), la notificación de que había una denuncia en su contra y que debía retirarse del pueblo. Por supuesto, él se sorprendió, pero acató la decisión del señor obispo, que está resguardando la integridad de la denunciante, de la comunidad donde presuntamente se desarrolló el delito y la del propio acusado. A las 16.30 del jueves (Maffini) se retiró de Carnerillo y se procedió a cerrar la casa parroquial.
-Más allá del proceso judicial que se abrió por la denuncia judicial, ¿cómo es el procedimiento que se sigue en la Iglesia ante este tipo de situaciones?
-La persona denunciante ha firmado su denuncia, no es un anónimo. La mujer ha estado en el Obispado de Río Cuarto. El paso que sigue ahora es el establecimiento de un tribunal para que se inicie la investigación con una nueva declaración y el llamado de testigos. De esta manera, se citará nuevamente a la denunciante y se realizarán preguntas.
-¿Han hablado con la denunciante?
-Yo no he podido hablar con la denunciante. No la conozco personalmente. Llevo dos años en la comunidad de General Cabrera. Atendí a Carnerillo durante todo el 2017, pero desde la Pascua del 2018 se hizo cargo el padre Carlos Maffini.
-Causó sorpresa la velocidad con la que el obispo decidió apartar a Maffini, ¿hay un cambio de paradigma en la Iglesia con respecto a estos casos?
-Yo no sé decirle sobre procesos anteriores. No tengo memoria de que en la Diócesis hayamos atravesado algo así. La denuncia es muy grave y el delito es muy grave. Entonces, obviamente que el obispo articula el procedimiento de inmediato por el que suspenden cautelarmente las licencias ministeriales del sacerdote denunciado y se lo retira del pueblo, resguardando la integridad de la presunta víctima, de la comunidad y del propio denunciado, que no es más que eso, un denunciado, un acusado.
-¿Cómo van a seguir ahora?
-Soy el cura párroco de toda la jurisdicción que abarca la ciudad de General Cabrera, Carnerillo, Colonia Espinillal y la zona rural. La comunidad católica de Carnerillo es mi responsabilidad. A partir de mañana (por hoy), vuelvo a atender pastoralmente el pueblo con la celebración de la misa dominical y las actividades que le siguen, como el inicio de la catequesis, Cáritas y la comisión de la capilla. Esta mañana (por ayer) pude, a través de la radio local, llegar a la comunidad con un mensaje de serenidad y de no efervescencia ante la lamentable denuncia. Mañana (por hoy), entiendo que va a ser una ocasión para estar con el pueblo, con los que habitualmente participan de la misa y con algunos más que seguramente se sumarán a la celebración dominical de las 9.30 horas. Ahora hay que esperar. Lo pastoral sigue. La Iglesia ha atravesado muchas acusaciones en más de 2 mil años, nada tiene que temer. El señor obispo ha comunicado la disposición de brindar información a la Justicia. La vida sigue.
Finalmente, el sacerdote Soldera aseguró: “Deseo que podamos ser buscadores de la verdad, dándonos el tiempo que la situación amerita, sin juicios previos y mucho menos sentencias. La verdad se esclarecerá en el tiempo con los procesos de investigación”.
Proceso
La denunciante, una mujer de unos 50 años, acusó al cura Carlos Maffini (54) ante el obispo el pasado jueves y el viernes hizo lo propio ante la Policía. De inmediato, monseñor Adolfo Uriona ordenó apartar al sacerdote de sus funciones y abrir una investigación.
Según pudo saber Puntal, la mujer denunció que el cura la sometió sexualmente bajo amenazas. De acuerdo a los trascendidos, el presbítero la habría obligado a practicarle sexo oral y la habría penetrado vaginalmente en la casa parroquial de Carnerillo. El episodios se habría registrado a mediados de febrero.
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-¿Sabían de algún episodio previo con respecto al padre Carlos?
-No, yo del padre Carlos no había oído nunca nada. Obviamente que hay hechos que pueden ser muy reservados, porque no son notorios y no tienen estado público. Eso pasa con todas las personas. Yo no tengo memoria, en 30 años de sacerdocio, de haber escuchado de él ningún tipo de acusación.
-¿Pudo hablar con Maffini?
-Sí, justamente, con otros dos sacerdotes nos llegamos hasta Carnerrillo. Fue la tarde del jueves. Fuimos para hacerle saber, de parte del obispo de Río Cuarto (Adolfo Uriona), la notificación de que había una denuncia en su contra y que debía retirarse del pueblo. Por supuesto, él se sorprendió, pero acató la decisión del señor obispo, que está resguardando la integridad de la denunciante, de la comunidad donde presuntamente se desarrolló el delito y la del propio acusado. A las 16.30 del jueves (Maffini) se retiró de Carnerillo y se procedió a cerrar la casa parroquial.
-Más allá del proceso judicial que se abrió por la denuncia judicial, ¿cómo es el procedimiento que se sigue en la Iglesia ante este tipo de situaciones?
-La persona denunciante ha firmado su denuncia, no es un anónimo. La mujer ha estado en el Obispado de Río Cuarto. El paso que sigue ahora es el establecimiento de un tribunal para que se inicie la investigación con una nueva declaración y el llamado de testigos. De esta manera, se citará nuevamente a la denunciante y se realizarán preguntas.
-¿Han hablado con la denunciante?
-Yo no he podido hablar con la denunciante. No la conozco personalmente. Llevo dos años en la comunidad de General Cabrera. Atendí a Carnerillo durante todo el 2017, pero desde la Pascua del 2018 se hizo cargo el padre Carlos Maffini.
-Causó sorpresa la velocidad con la que el obispo decidió apartar a Maffini, ¿hay un cambio de paradigma en la Iglesia con respecto a estos casos?
-Yo no sé decirle sobre procesos anteriores. No tengo memoria de que en la Diócesis hayamos atravesado algo así. La denuncia es muy grave y el delito es muy grave. Entonces, obviamente que el obispo articula el procedimiento de inmediato por el que suspenden cautelarmente las licencias ministeriales del sacerdote denunciado y se lo retira del pueblo, resguardando la integridad de la presunta víctima, de la comunidad y del propio denunciado, que no es más que eso, un denunciado, un acusado.
-¿Cómo van a seguir ahora?
-Soy el cura párroco de toda la jurisdicción que abarca la ciudad de General Cabrera, Carnerillo, Colonia Espinillal y la zona rural. La comunidad católica de Carnerillo es mi responsabilidad. A partir de mañana (por hoy), vuelvo a atender pastoralmente el pueblo con la celebración de la misa dominical y las actividades que le siguen, como el inicio de la catequesis, Cáritas y la comisión de la capilla. Esta mañana (por ayer) pude, a través de la radio local, llegar a la comunidad con un mensaje de serenidad y de no efervescencia ante la lamentable denuncia. Mañana (por hoy), entiendo que va a ser una ocasión para estar con el pueblo, con los que habitualmente participan de la misa y con algunos más que seguramente se sumarán a la celebración dominical de las 9.30 horas. Ahora hay que esperar. Lo pastoral sigue. La Iglesia ha atravesado muchas acusaciones en más de 2 mil años, nada tiene que temer. El señor obispo ha comunicado la disposición de brindar información a la Justicia. La vida sigue.
Finalmente, el sacerdote Soldera aseguró: “Deseo que podamos ser buscadores de la verdad, dándonos el tiempo que la situación amerita, sin juicios previos y mucho menos sentencias. La verdad se esclarecerá en el tiempo con los procesos de investigación”.
Proceso
La denunciante, una mujer de unos 50 años, acusó al cura Carlos Maffini (54) ante el obispo el pasado jueves y el viernes hizo lo propio ante la Policía. De inmediato, monseñor Adolfo Uriona ordenó apartar al sacerdote de sus funciones y abrir una investigación.
Según pudo saber Puntal, la mujer denunció que el cura la sometió sexualmente bajo amenazas. De acuerdo a los trascendidos, el presbítero la habría obligado a practicarle sexo oral y la habría penetrado vaginalmente en la casa parroquial de Carnerillo. El episodios se habría registrado a mediados de febrero.

