Unos 12 vecinos de Carnerillo se disfrazaron de superhéroes y viajaron a Córdoba para participar de la movida solidaria provincial "Por una linda sonrisa" en el Hospital de Niños. Los alumnos del Instituto Técnico de la localidad elaboraron numerosas pastafrolas que fueron donadas a la Casa de Ronald Macdonald, entre las familias de los chicos internados junto a sus familias.
Respecto de la actividad realizada el pasado sábado, Carina Garófolo dijo a Puntal: "Juntamos mucho más que lo esperado. Más allá de la situación, creo que la gente se puso en el lugar de estas familias y de estos chicos, internados en el área oncológica, y en todo el Hospital de Niños en general. Juntamos donaciones en Charras, Carnerillo, Olaeta y General Cabrera".
En este sentido, detalló: “Hemos podido juntar almohadas, sábanas y pañales. Fue lo que más hemos pedido; hemos hecho varias campañas ya, y fue la gente la que me llamaba y me preguntaba, entonces, yo les decía lo que preferentemente nos hacía falta. Este año, muchos de los jóvenes se juntaron, pusieron plata y me preguntaron qué era necesario. Gente grande también nos donó dinero para comprar sábanas nuevas. También nos han donado juguetes. Siempre, traen y es lo que por ahí me cuesta menos juntar".
Contó que “terminó yendo una caravana de cuatro vehículos por la cantidad de cosas que juntamos. Fuimos alrededor de 12 personas, Franco Moyano, José Reynoso, Cari Garófolo, Silvia Garófolo, Yanina González, Constanza Drueta, Franco Nicolelo, Soledad Ponce, Débora Serassio, Soraya Yoerg, Patricia de Padilla, Maximiliano Simione y Anabella Zanotti”.
En cuanto a la experiencia del sábado, Carina comentó: "Llegamos a Córdoba, almorzamos juntos para que el grupo terminara de conocerse; como no somos amigos es el momento que dedicamos a fortalecer el grupo. Almorzamos, charlamos, compartimos mate y luego directamente nos fuimos al Hospital. Llegamos al área oncológica, y después repartimos juguetes en todas las áreas del Hospital Santísima Trinidad. Hay 300 niños internados, con muchísima necesidad. Decimos que llevamos mucho pero no fue suficiente, para que tengan una idea".
Así, la voluntaria admitió que "la experiencia es muy dura”. “Te duele el alma ver todo eso. Volvimos felices, pero al otro día, al darme cuenta de la situación que viven estos chicos, lloré todo el día. Es muy duro. El objetivo se logró, conseguimos una sonrisa para estos chicos", sostuvo.
Además, comentó que "un grupo de chicos de Córdoba animó la tarde con su música. Nosotros nos disfrazamos de superhéroes. Teníamos a Superman, a Batman y a muchos payasos. Estuvimos hasta las 17.30 en el Hospital y luego nos fuimos a la casa de Ronald Macdonald, que está al lado y es donde viven los niños transitoriamente junto a sus padres. A ese lugar llevamos muchas pastafrolas elaboradas por los alumnos del Instituto Técnico de Carnerillo”.
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En este sentido, detalló: “Hemos podido juntar almohadas, sábanas y pañales. Fue lo que más hemos pedido; hemos hecho varias campañas ya, y fue la gente la que me llamaba y me preguntaba, entonces, yo les decía lo que preferentemente nos hacía falta. Este año, muchos de los jóvenes se juntaron, pusieron plata y me preguntaron qué era necesario. Gente grande también nos donó dinero para comprar sábanas nuevas. También nos han donado juguetes. Siempre, traen y es lo que por ahí me cuesta menos juntar".
Contó que “terminó yendo una caravana de cuatro vehículos por la cantidad de cosas que juntamos. Fuimos alrededor de 12 personas, Franco Moyano, José Reynoso, Cari Garófolo, Silvia Garófolo, Yanina González, Constanza Drueta, Franco Nicolelo, Soledad Ponce, Débora Serassio, Soraya Yoerg, Patricia de Padilla, Maximiliano Simione y Anabella Zanotti”.
En cuanto a la experiencia del sábado, Carina comentó: "Llegamos a Córdoba, almorzamos juntos para que el grupo terminara de conocerse; como no somos amigos es el momento que dedicamos a fortalecer el grupo. Almorzamos, charlamos, compartimos mate y luego directamente nos fuimos al Hospital. Llegamos al área oncológica, y después repartimos juguetes en todas las áreas del Hospital Santísima Trinidad. Hay 300 niños internados, con muchísima necesidad. Decimos que llevamos mucho pero no fue suficiente, para que tengan una idea".
Así, la voluntaria admitió que "la experiencia es muy dura”. “Te duele el alma ver todo eso. Volvimos felices, pero al otro día, al darme cuenta de la situación que viven estos chicos, lloré todo el día. Es muy duro. El objetivo se logró, conseguimos una sonrisa para estos chicos", sostuvo.
Además, comentó que "un grupo de chicos de Córdoba animó la tarde con su música. Nosotros nos disfrazamos de superhéroes. Teníamos a Superman, a Batman y a muchos payasos. Estuvimos hasta las 17.30 en el Hospital y luego nos fuimos a la casa de Ronald Macdonald, que está al lado y es donde viven los niños transitoriamente junto a sus padres. A ese lugar llevamos muchas pastafrolas elaboradas por los alumnos del Instituto Técnico de Carnerillo”.

