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Siempre fue por derecha, pero por el carril izquierdo

El transportista. La ruta por la que siempre se manejó
 

Aquel carrilero izquierdo se manejó siempre por derecha.

Hoy es transportista, y con su camión sigue recorriendo el país, como lo hizo con Alumni. “No me gusta que hablen de carrilero en el fútbol, prefiero decir volante por izquierda como me enseñó un sabio, como Mario Requena, que me dio un curso acelerado de DT, en el que aprendí más que en el propio curso que hice”.

No descarta volver a dirigir. “Lo hice en el baby, en Barrio Industrial, pero me cansó un poco el apuro que tienen los padres, que se creen que sus hijos son mini jugadores y no advierten que se tienen que divertir a esa edad”.

Después tuvo su experiencia en inferiores. “Con Hernán (su hermano) dirigimos en Rivadavia un par de años. Él tuvo la capacidad de formarse como profesor, y hoy sigue siendo el preparador físico de Alumni. Yo después dirigí a los pibes de Alem”.

Así como Hernán, que también jugó en primera, logró su reconocimiento en el fútbol y encontró su lugar como PF, también su hermano Javier logró transformarse en “un goleador histórico en Río Cuarto. En Acción Juvenil lo aman, y jugó en Estudiantes y Atenas. Le cuento que cada vez que voy a Villa Mercedes (jugó en Newbery) o Río Cuarto, todavía me preguntan si soy pariente de Javier”.

Los hijos de Aldo tenían sangre futbolera, pero además genéticamente respondieron a la pesada herencia de ser hijo de un crack.

“A mi viejo no lo había visto jugar nunca, salvo con nosotros que pateaba unos tiros. Una vez se jugó un partido de veteranos, y se fue con unas alpargatas a la cancha. No quiso usar botines. Tenía más de 50 años y recibió una pelota a 30 metros y reventó el travesaño. Con eso alcanzó para saber por qué cada vez que iba a Córdoba me preguntaban por el Aldo”, dijo.

Entre tantas anécdotas, Ezequiel Carassai recordó cuando “vino como refuerzo ‘Pachi’ Vergara. El ‘Colo’ Aris tenía algunas cuentas pendientes. Nunca vi un entrenamiento tan caliente. Lo tuvo que parar Pedro Catalano”.

Insistió en que “hay que sumar siempre. Cuando vinieron tantos jugadores para el Argentino B en el que se logró el ascenso, le dije a ‘Poroto’ Bolatti: ‘Tenemos que demostrar en la Liga para que nos tengan en cuenta’. También jugó varios partidos ‘Chino’ Moyano, y los tres estuvimos la mañana del ascenso en cancha de Juniors. La peleamos desde atrás, pero se nos dio ese sueño de ascender juntos”.

Sostuvo que “es verdad que el fútbol es estado de ánimo. Pude jugar varios partidos como titular cuando me dieron la oportunidad en el equipo que ascendió. Pero mi mamá se enfermó, y fue un golpe duro que me costó digerir. Lo hablé con Héctor Arzubialde), y me apoyó, pero me advirtió que tenía que poner al que mejor estaba. Y eso hizo, hasta ascender”.

El “Diablo” en los pies

Recordó que “el ‘Diablo’ Monserrat fue el único que ascendió de todas las figuras que vinieron. Allí nos quedó un plantel corto”.

También dijo que “eran jugadores de otro nivel. Te toque jugar o no, hay que sumar. Para jugar hay que comer barro y no caerse. En Mandiyú, me pasó lo mismo. Había 30 jugadores, pero jugué”.

Insistió en que “Arzubialde me fue de frente y me dijo que sumaría gente por izquierda. Yo tenía 33 años. Me fui a Corrientes un año. Después jugué en San Carlos de Noetinger, y terminé en Unión Central, donde me desgarré”.

El negocio detrás de la pandemia

Indicó que “reparto para Lácteos las 3 (fábrica de quesos). Yo recorro todo el país hacia el norte, hasta Jujuy, la provincia más complicada hoy, porque te cobran para hacerte un control de sangre obligatorio $1.500. Viajo con Gabriel Casale y vemos que hay un negocio muy triste en Jujuy. Acepto los controles sanitarios, pero no creo que para trabajar deba pagar”.