La causa contra Martín Gill por violencia de género volvió a ser elevada a juicio
La fiscal Juliana Companys confirmó que el Juzgado de Control aprobó la medida el 6 de octubre. El expediente investiga dos episodios denunciados por su expareja, ocurridos en diciembre de 2022 y enero de 2023, cuando Gill era intendente de Villa María
La causa contra el exintendente de Villa María Martín Gill fue elevada nuevamente a juicio por hechos denunciados por su expareja, ocurridos mientras se encontraba al frente del municipio. La fiscal de Instrucción del Segundo Turno, Juliana Companys, confirmó la información y precisó que la decisión fue notificada el 22 de mayo y aprobada por el Juzgado de Control el 6 de octubre.
Se trata de la segunda elevación a juicio del expediente. La primera solicitud había sido presentada por la Fiscalía en marzo de 2024 y aprobada por el Juzgado de Control en noviembre de ese año. Sin embargo, en mayo de 2025, la Cámara de Apelaciones de los tribunales de Río Tercero hizo lugar a un recurso de la defensa y anuló esa resolución.
La causa volvió a la Fiscalía
Tras la decisión de la Cámara de Apelaciones, el expediente regresó a la Fiscalía local para continuar el proceso y reevaluar la investigación. Luego de esa instancia, la causa volvió a ser elevada a juicio.
Gill está acusado de lesiones leves calificadas por el vínculo y por mediar violencia de género, en perjuicio de su expareja. Los hechos investigados ocurrieron el 3 de diciembre de 2022 y el 28 de enero de 2023, cuando era intendente de Villa María.
Los hechos denunciados
El primer episodio habría ocurrido el 3 de diciembre de 2022, en el departamento del entonces mandatario, ubicado sobre calle Rawson. Según la acusación, Gill habría zamarreado a la mujer y le habría provocado lesiones visibles. Un médico le prescribió 15 días de curación e inhabilitación para trabajar.
El segundo hecho se habría producido el 28 de enero de 2023, en el edificio donde vivía la denunciante. En el sector de la escalera, el exintendente la habría empujado contra una pared, lo que le ocasionó lesiones certificadas por un médico policial.
En aquel momento, Gill sostuvo que jamás había cometido “una agresión física ni verbal”.