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“La noche de Carlos Gardel” hoy cumple medio siglo a pura milonga

Su creador, Renato Sansinanea, lo celebra a las 22 en el Salón Dorado del Central Argentino. Actuará la orquesta “Simplemente Tango” festejando los 85 años del “Zorzal Criollo” en el “Cine Capitol” villamariense
 
Aquella noche del 12 de agosto del ‘33 sería un “antes y un después” en la vida cultural de la ciudad. Sobre todo para los amantes del tango y los fanáticos del “Mudo”. Porque aquella noche, Carlos Gardel dejaría un fabuloso manojo de canciones puestas a volar en el aire y en la mitología villamariense. Y sería, de alguna manera, su canto de cisne; la despedida de su última gira por el interior del país antes de pisar Marcos Juárez y luego embarcarse a París, Nueva York, Bogotá y Medellín, desde donde nunca más volvería. Ni con las nieves del tiempo plateando su sien. En aquella ciudad colombiana se terminaría la trayectoria humana de uno de los músicos populares más importantes del planeta; sino el más.

Y para recordar aquel mojón ineludible es que Renato Sansinanea imaginó en 1993 “La Noche de Carlos Gardel”, al cumplirse los 60 años del acontecimiento. 

Sin embargo hoy es una noche muy especial para él y para su “criatura”. Porque para adentrarse en la “eternidad gardeliana” hace falta contabilizar el tiempo en siglos. Y esta noche, su evento cumplirá exactamente un cuarto.

“En realidad, la celebración es mañana. Pero esta noche vamos a hacer la vigilia para festejar pasada la medianoche los 85 años de la presentación de Gardel en el Cine Capitol (actual Teatro Verdi) de la ciudad”.

Del Verdi al Central Argentino 

- “La Noche de Carlos Gardel” siempre se hizo en el Verdi ¿A qué se debe este cambio de lugar?


-A que era muchísimo el presupuesto que se nos iba no sólo en alquiler y sonido, sino también en traer figuras de primer nivel, tanto del canto como orquestas y parejas de baile. Y sin ayuda oficial, ahora sería imposible. Esta noche en el Salón Dorado del Central Argentino será la primera vez que tendremos milonga incluida.

-Decías de la falta de apoyo oficial...

-Es raro porque muchas veces quise dejar, pero tanto Eduardo Accastello como Martín Gill me pidieron que siguiera haciendo el espectáculo... Yo les dije que no tengo problemas en organizarlo, pero lo que no puedo hacer es poner en riesgo mi capital. Porque hoy, realizar una movida así, involucra muchísimo dinero. Y por eso nos tuvimos que achicar.

-¿Quiénes fueron esas figuras que vinieron a “La Noche de Carlos Gardel”?

-Estuvieron cantantes como Jorge Valdés, que cantó diez años en la orquesta de Juan D´Árienzo. También Daniela y “Yayo” Sosa, cantores de la orquesta del maestro Jorge Arduh. Y las figuras de la ciudad han cantado todos, Jorge Larrué,  Héctor Sorial, Luciano Soria y Antonio “Chiquito” Bringas, que lamentablemente murió.

-¿Y orquestas locales?

-Precisamente lo que generó “La noche de Carlos Gardel” es que se unificaran nuevamente las orquestas que estaban desarmadas. Porque en ese primer festival sólo participaron dúos y tríos. “A Puro Tango” fue uno de esos conjuntos que se armó a los pocos meses. 

-Y esta noche estará “Simplemente Tango”...

-Que también se formó gracias al evento. La dirige el maestro Héctor Cánova desde el bandoneón y Oscar Capra en el piano. Hay muchos músicos y cantores de otro lado, Laborde, Ucacha y Río Cuarto... Los cantantes son Andrés Ríos y Daniel Casale de Laborde y Juan Carlos Mino de Villa María.

-Que se llame “La noche de Carlos Gardel” no quiere decir que sólo habrá canciones del “Zorzal” ¿no?

-¡No, claro! Es el título que motiva el festejo. Gardel es un emblema ineludible y creo que de todos los sobrenombres que tenía como “Zorzal” que dijiste vos, “El francesito”, “El morocho del Abasto”, “El Mudo” o “El maestro de cantores”, este último es el que mejor le encaja. Cuando estrenó “MI noche triste” en 1917, de algún modo inventó el modo de cantar el tango que continúa hasta el día de hoy...

Bandoneón y después

-¿Cómo arranca tu historia con el tango?

-Si es que le puedo llamar historia, arranca desde muy chico y gracias a mis viejos, que eran muy bailarines. Y cuando me llevaban a la milonga, yo bailaba toda la noche con mi hermana. Ella tenía 7 años y yo 9. De noche, cuando hacía los deberes, mi mamá escuchaba por la radio el “Glostora Tango Club”, un programa de la época. Y cuando pasaban una canción que a ella le gustaba, me sacaba a bailar. Mi vieja fue mi gran maestra de baile...

-¿En esa época los chicos bailaban el tango?

-Sí, muchos. Además, porque había veladas donde se bailaba el  tango. Lamentablemente, eso se fue perdiendo.

-Volviendo a esa noche del  año ‘33... ¿Conociste algún villamariense que lo vio a Gardel?

-Sí, tuve la suerte de charlar con dos personas. Uno de ellos fue Don Rafael Tudella, que tenía 17 años y había ido con su mamá. Me dijo que lo vio con una admiración tremenda, porque para sus padres Gardel era Dios. 

-A pesar de tu fanatismo  por el tango nunca tocaste un instrumento ni cantaste ¿no?

-No; y esa es mi gran deuda. Me gustó la música toda mi vida, y aunque tuve durante 25 años el piano de “A Puro Tango” en mi casa, jamás aprendí a tocar. Cantar, en cambio, sí; sólo lo hice en guitarreadas. Lo hice pero sólo con amigos o en los karaokes. Aunque esta noche quizás me anime y si la garganta me lo permite a lo mejor hago un tanguito. No se cumplen 25 años de un espectáculo todos los días. Pero yo siempre tuve mucho respeto por los cantores, sobre todo por los que se ganan el mango con esa hermosa profesión. Creo que soy un cantor frustrado por mi propia voluntad.

-¿Cómo ves el tango de Villa María hoy por hoy?

-Hay un renacer. Hay muchas academias y grandes músicos y cantantes. Ayer estuve reunido con Lucas Leguizamón, que dirige la orquesta-escuela de la Universidad. Está haciendo un gran trabajo. Pero yo le remarqué que hay mucha desunión; que algunos que bailan no van a tu milonga y viceversa. Y esas cosas no sirven porque restan. En un tiempo quise organizar una milonga en los centros vecinales. Había 5 o 6 conjuntos más los que bailaban. Pero a las academias de baile nunca las pude unir....

-Sin embargo, los músicos de la “vieja guardia” están tocando con los más jóvenes...

-Sí, y eso es espectacular. Siempre dije que los jóvenes tienen que aprovechar la experiencia de los viejos; que no los pueden ignorar. Y los viejos tampoco se pueden creer que los chicos no los pueden superar, porque no es así. Cuando yo les cuento a los más chicos de las orquestas que vi tocar acá y que ellos no vivieron, se enloquecen. Como me pasó a mí cuando me contaron de la noche que Gardel cantó en el Capitol y ya es eterna.



Iván Wielikosielek. Redacción Puntal Villa María

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