Así como los supermercados e hipermercados de la ciudad deben cumplir con ciertos requisitos para los clientes con celiaquía, lo mismo ocurre con los bares y restaurantes. En los primeros, según la Ordenanza municipal N° 6502, deben existir góndolas “aisladas” con productos sin trigo, avena, cebada y centeno (Tacc). Por otro lado, los bares y comedores deben disponer de menús o alimentos aptos para celíacos.
PUNTAL VILLA MARÍA dialogó con personas que no pueden ingerir alimentos con gluten. Manifestaron que la mayoría de los espacios gastronómicos de la ciudad no poseen la información necesaria para dar cumplimiento a la reglamentación.
“Se complica”
Andrea, que fue diagnosticada con celiaquía hace dos años y medio, manifestó que cuando sale a comer a bares o restaurantes tiene dificultades para acceder a un menú específico sin Tacc. Contó que cuando visita los diferentes comercios gastronómicos “se complica” poder comer porque “tenés que explicar todo”. Sobre la atención recibida detalló que “en algunos lugares nos dicen que sí saben pero en realidad no. En otros casos expresan que no están seguros”.
“Uno tiene que informarle al mozo que es celíaco. En algunos lados están informados y conocen sobre si tienen el queso apropiado, por ejemplo”, dijo. La mujer destacó que en ciertos casos sí se encuentran preparados para la ocasión e incluso disponen de ofertas para celíacos, pero eso “no ocurre en todos lados”.
“Son los menos”
En diálogo con este matutino, Andrea indicó que “son los menos” los bares y restaurantes que están informados y conocen sobre el tema.
El artículo 8 de la Ordenanza municipal N° 6502 establece que en los bares, restaurantes, casas de comida, hospitales, clínicas y todo otro establecimiento donde se produzcan y/o comercialicen alimentos o comidas elaboradas, en el ámbito de la ciudad de Villa María, deberán contar con menú o alimentos aptos para celiacos. En dichos lugares será una obligación “la oferta al público de manera conjunta o separadamente con la carta principal, una cartilla que permita identificar de forma clara los alimentos sin Gluten, pudiendo incorporar además otras indicaciones que la autoridad sanitaria considere necesarias para hacer efectivo los objetivos de la presente ordenanza”. Andrea dejó en claro que lo que señala la reglamentación “en la realidad no sucede”.
Falta de conocimiento
Stella elabora comidas para celíacos desde hace muchos años, incluso ella misma no puede ingerir productos con Tacc. “Me parece que falta mucho conocimiento. Falta darle más información al personal. Cuando preguntás en un lugar por un menú para celíacos vienen las repreguntas de si son los que no tienen sal, los que no llevan azúcar o los que no contienen verduras”, manifestó la mujer. Como solución sugirió la realización de capacitaciones gratuitas para los dueños y empleados de bares y restaurantes.
La mujer mostró una postura comprensiva con los locales gastronómicos. “Tampoco se les puede exigir a los restaurantes sobre la comida libre de gluten porque deberían tener dos cocinas. Es mucha inversión y ellos deben pensar que a lo mejor asisten dos celíacos al mes”, sostuvo.
En la misma línea evidenció: “Uno no se siente bien cuando nos atienden porque esperamos el mismo trato que el resto de la gente. Pero a la vez también entendemos que el que está del otro lado, en la elaboración, no va a poder hacerme una comida libre de gluten. La tienen que comprar, frizar, calentar en el microondas y entregarla. Yo también entiendo ese lado”.
Stella indicó que “hemos progresado un montón” pero aclaró que “falta mucho todavía”. “Cinco años atrás era raro que en lugares te ofrecieran un plato para celíacos. Ahora no está en todos lugares pero por lo menos existe alguna opción”, concluyó.
Maximiliano Gilla. Redacción Puntal Villa María
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“Se complica”
Andrea, que fue diagnosticada con celiaquía hace dos años y medio, manifestó que cuando sale a comer a bares o restaurantes tiene dificultades para acceder a un menú específico sin Tacc. Contó que cuando visita los diferentes comercios gastronómicos “se complica” poder comer porque “tenés que explicar todo”. Sobre la atención recibida detalló que “en algunos lugares nos dicen que sí saben pero en realidad no. En otros casos expresan que no están seguros”.
“Uno tiene que informarle al mozo que es celíaco. En algunos lados están informados y conocen sobre si tienen el queso apropiado, por ejemplo”, dijo. La mujer destacó que en ciertos casos sí se encuentran preparados para la ocasión e incluso disponen de ofertas para celíacos, pero eso “no ocurre en todos lados”.
“Son los menos”
En diálogo con este matutino, Andrea indicó que “son los menos” los bares y restaurantes que están informados y conocen sobre el tema.
El artículo 8 de la Ordenanza municipal N° 6502 establece que en los bares, restaurantes, casas de comida, hospitales, clínicas y todo otro establecimiento donde se produzcan y/o comercialicen alimentos o comidas elaboradas, en el ámbito de la ciudad de Villa María, deberán contar con menú o alimentos aptos para celiacos. En dichos lugares será una obligación “la oferta al público de manera conjunta o separadamente con la carta principal, una cartilla que permita identificar de forma clara los alimentos sin Gluten, pudiendo incorporar además otras indicaciones que la autoridad sanitaria considere necesarias para hacer efectivo los objetivos de la presente ordenanza”. Andrea dejó en claro que lo que señala la reglamentación “en la realidad no sucede”.
Falta de conocimiento
Stella elabora comidas para celíacos desde hace muchos años, incluso ella misma no puede ingerir productos con Tacc. “Me parece que falta mucho conocimiento. Falta darle más información al personal. Cuando preguntás en un lugar por un menú para celíacos vienen las repreguntas de si son los que no tienen sal, los que no llevan azúcar o los que no contienen verduras”, manifestó la mujer. Como solución sugirió la realización de capacitaciones gratuitas para los dueños y empleados de bares y restaurantes.
La mujer mostró una postura comprensiva con los locales gastronómicos. “Tampoco se les puede exigir a los restaurantes sobre la comida libre de gluten porque deberían tener dos cocinas. Es mucha inversión y ellos deben pensar que a lo mejor asisten dos celíacos al mes”, sostuvo.
En la misma línea evidenció: “Uno no se siente bien cuando nos atienden porque esperamos el mismo trato que el resto de la gente. Pero a la vez también entendemos que el que está del otro lado, en la elaboración, no va a poder hacerme una comida libre de gluten. La tienen que comprar, frizar, calentar en el microondas y entregarla. Yo también entiendo ese lado”.
Stella indicó que “hemos progresado un montón” pero aclaró que “falta mucho todavía”. “Cinco años atrás era raro que en lugares te ofrecieran un plato para celíacos. Ahora no está en todos lugares pero por lo menos existe alguna opción”, concluyó.
Maximiliano Gilla. Redacción Puntal Villa María

