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De pegarle a un marlo de maíz a hacer historia: Chazón creó su primer equipo de béisbol

Los Centinelas comenzaron con un niño de 7 años, un bate improvisado y una pelota que ni siquiera era de la disciplina. Tres meses después, ya son 30 chicos, tienen equipamiento propio y un diamante para entrenar

Lo que comenzó como un juego entre un padre y su hijo terminó convirtiendo a Chazón en la primera localidad de la zona en contar con un equipo infantil de béisbol. Los Centinelas nacieron en junio de 2026 y, en apenas tres meses, pasaron de un patio familiar a reunir a 30 chicos, con indumentaria, materiales deportivos y un espacio propio para entrenar.

La historia comenzó el 22 de junio, cuando Guillermo Westdorp vio a su hijo Ilai, de 7 años, jugando con una rama de sauce y decidió enseñarle un deporte que conocía pero que prácticamente no tenía presencia en la zona: el béisbol.

No había bate ni pelota. Padre e hijo comenzaron a improvisar con distintos objetos hasta que apareció un protagonista inesperado: un marlo de maíz. Guillermo lanzó la mitad del marlo y el pequeño Ilai consiguió golpearlo con tanta fuerza que salió despedido unos 20 metros, atravesó el cerco y terminó en la calle.

El momento quedó registrado por una cámara de seguridad y se convirtió, sin que la familia lo supiera entonces, en el primer capítulo de una historia que crecería rápidamente.

Junto a Guillermo estaba Soledad Villalba, madre de Ilai y posteriormente manager de los Centinelas. Ella también comenzó a involucrarse en los entrenamientos y a buscar contactos para que aquel juego pudiera transformarse en una actividad deportiva organizada.

El verdadero impulso llegó después de una pregunta de Ilai. Mientras la familia miraba una película sobre un niño que luchaba por cumplir su sueño de jugar al béisbol, el pequeño preguntó por qué otros chicos no iban a buscarlo para jugar.

La respuesta de sus padres fue que el béisbol no era una actividad habitual en Chazón.

La inquietud se convirtió entonces en un objetivo: que ningún chico tuviera que jugar solo simplemente porque ese deporte no existiera en su pueblo.

Soledad comenzó a contactar a la Federación de Sóftbol y Béisbol de Córdoba y a distintos clubes de la provincia. El proyecto también fue presentado ante el municipio, que decidió acompañar la iniciativa.

El intendente Robert Meichtri y el secretario de Gobierno Ulises Vega respaldaron la propuesta y cedieron un espacio dentro del Polideportivo Municipal para que los chicos pudieran desarrollar sus entrenamientos.

El crecimiento fue rápido. El grupo pasó de un jugador a cinco en los primeros días, llegó a 14 durante julio y actualmente reúne a 30 niños con sus camisetas oficiales.

También aumentó el equipamiento. A partir de aportes municipales, donaciones y actividades organizadas por las familias, los Centinelas lograron reunir 3 bates oficiales, 8 pelotas de entrenamiento, una pelota oficial, 3 pelotas blandas, 7 bases reglamentarias, 7 guantes y un bateador fijo artesanal utilizado para las prácticas de lanzamiento.

Una de las iniciativas para financiar el proyecto fue una venta de empanadas. Las familias consiguieron los ingredientes, prepararon y vendieron 86 docenas en cuatro días, y destinaron los fondos a la compra de elementos para los entrenamientos.

Pero el crecimiento más importante es el humano. Los Centinelas se consolidaron como un espacio mixto e inclusivo y actualmente cuentan con cuatro niños con autismo dentro del plantel.

Además, los chicos ya tuvieron la posibilidad de jugar en las instalaciones del Club Dolphins de Córdoba, una experiencia que les permitió tomar contacto con otros jugadores y espacios vinculados con la disciplina.

Un dato que distingue a Chazón

El caso tiene una particularidad que excede al propio pueblo. Los Centinelas son el primer equipo infantil de béisbol de la zona y uno de los pocos de la provincia de Córdoba, en una disciplina que históricamente tuvo una presencia muy limitada fuera de los grandes centros urbanos.

Así, una localidad pequeña del sur cordobés consiguió desarrollar una actividad deportiva que prácticamente no existía en su entorno y generar una estructura para que los chicos pudieran practicarla.

La cancha también fue construida con el esfuerzo de las familias, que trabajaron sobre el terreno cedido por el municipio para darle forma al denominado “Diamante” de los Centinelas.

https://centinelasdechazon.com