Solo la mitad de los chicos termina la primaria en tiempo y forma: un estancamiento de una década
Un informe de Argentinos por la Educación revela que 50 de cada 100 alumnos llegan al final de la escuela primaria sin haber repetido, sin haber abandonado y con los conocimientos mínimos en lengua y matemática.
La mitad de los estudiantes argentinos termina la escuela primaria en condiciones óptimas. Ese es el dato central de un nuevo índice elaborado por Argentinos por la Educación, que mide cuántos chicos de cada 100 que ingresan a primer grado llegan al final del nivel sin haber repetido, sin haber abandonado y con los conocimientos necesarios en lengua y matemática, según las evaluaciones Aprender.
Sol Alzú, economista y analista de datos que participó como coautora del informe, explicó que el número representa una mejora respecto de la medición anterior, cuando el índice se ubicaba en 45 de cada 100. Sin embargo, advirtió que la mejora no debe leerse como un avance estructural: en los últimos diez años, el indicador osciló entre el 45% y el 50%, sin lograr salir de ese rango.
"En realidad es más bien un repunte a valores que ya tuvimos en otro momento", señaló Alzú. Los chicos que habían comenzado la primaria en 2016 y llegaron al final en 2021 ya registraban ese 50%. El repunte actual estuvo impulsado principalmente por una mejora en el área de lengua, aunque las dificultades en matemática siguen siendo la deuda más pronunciada del sistema.
La brecha entre lengua y matemática
Los números por área son elocuentes. En el último año de la primaria, el 79% de los alumnos alcanza niveles satisfactorios en lengua, mientras que en matemática ese porcentaje cae al 58%. La situación se agrava en la secundaria: en lengua, el 40% queda por debajo del nivel esperado, y en matemática ese porcentaje trepa al 80%.
Alzú subrayó que las dificultades en matemática no son nuevas ni casuales, y mencionó que los métodos de enseñanza de la materia también forman parte del debate. Según la especialista, hay algo en la forma en que se enseña matemática en el país que genera resistencia entre los propios alumnos, además de resultados insuficientes.
Financiamiento y nivel socioeconómico, dos factores clave
Al analizar las causas del estancamiento, Alzú apuntó a dos variables centrales. Por un lado, el financiamiento: desde 2006 hasta el año pasado estuvo vigente una ley que obligaba a invertir el 6% del PIB en educación, pero esa norma solo se cumplió durante tres años. Por el otro, el nivel socioeconómico de los alumnos, que en el análisis del índice muestra una fuerte correlación con los resultados. En este caso, el concepto abarca no solo los ingresos familiares, sino también el nivel educativo de los padres, la cantidad de libros en el hogar y el acceso a dispositivos tecnológicos.
En perspectiva histórica, Alzú recordó que en las evaluaciones regionales de 1998 Argentina ocupaba el segundo lugar en comprensión lectora en América Latina. Hoy, en las comparaciones internacionales, el país se ubica de mitad de tabla para abajo, entre el séptimo y el noveno puesto. Mientras tanto, otros países de la región avanzaron sostenidamente, incluso en un contexto de transformación tecnológica que es común a todos.
Para este año, el gobierno nacional comenzó a trazar un plan para matemática similar al que ya se implementó en alfabetización, que incluye formación docente, entrega de materiales y evaluaciones jurisdiccionales.