Aseguran que “es un momento muy difícil para la ciencia”
Lo sostuvo uno de los directores de Conicet, Francisco Tamarit. “Prescindir del potencial estratégico que ofrece el desarrollo científico es imaginar que el país estará condenado a comprárselo a otros países”, puntualizó
El director del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) en representación del Consejo de Universidades, Francisco Tamarit, expresó su “preocupación” ante la situación presupuestaria de la ciencia y técnica en el país. Además, hizo un balance de los últimos años y consideró que “prescindir del potencial” que ofrece el desarrollo científico para dar respuestas a diferentes problemáticas nacionales “es imaginar que el país va a estar condenado a tener que encontrar soluciones comprándolas a otros países”.
En diálogo con este medio indicó que desde el directorio de la entidad tienen “esperanzas de que haya sensibilidad en el gobierno y en el Ministerio de Educación que pueda concretarse con una ampliación del presupuesto”.
En otro orden, el exrector de la Universidad Nacional de Córdoba calificó como “muy virtuosos” el vínculo del Consejo con las universidades. “La universidad es en América Latina el principal hacedor de ciencia y tecnología”, aseguró al tiempo que destacó el apoyo del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN).
“Tenemos que trabajar juntos con diferentes sectores de la sociedad para fomentar la idea de que la ciencia, la tecnología y la innovación son un potencial estratégico enorme”, puntualizó. También repasó los alcances que Argentina había conseguido en “hacer de la producción de la ciencia una forma de mejorar la calidad de vida de la gente”.
¿Qué descripción hace usted del panorama actual de ciencia y técnica en Argentina?
La situación de la ciencia en Argentina es de una grave crisis presupuestaria y falta de financiamiento. Si uno coteja la evolución desde 2015 a esta parte observa en todas las instituciones que forman el entramado nacional de ciencia y técnica una falta de inversión, con un especial problema en el tema de los salarios de los científicos que se deprimieron notablemente en estos años. Quizá, de todos los organismos, Conicet es el que haya pasado por la situación más benévola, pero aun así es dramática.
¿Cómo fue el último año?
Hemos cerrado 2018 acumulando una gran cantidad de subsidios sin poder pagarse, que es el instrumento más potente que tiene Conicet para poder promover la ciencia y la innovación. La situación salarial ha sido muy compleja, hubo una pérdida de la capacidad de compra, seguimos teniendo un aumento en la planta, sobre todo de jóvenes, pero pasó de ser 800 a 450 y el número de becarios se mantuvo estable.
¿Cuál fue el impacto de la devaluación de la moneda?
Nos golpeó muy fuerte la devaluación, porque en un laboratorio científico los insumos importados son muchos. Pero también, y en especial, las tarifas. Conicet tiene 290 institutos aproximadamente, algunos compartidos con universidades y fundaciones, que estamos en una situación que se vuelve muy difícil para pagar los servicios fundamentales. Hay una preocupación enorme porque estamos en un momento muy difícil para la ciencia nacional.
En ese contexto, ¿cómo es la relación con las universidades?
El vínculo con las universidades es muy virtuoso, creo que no debe existir a nivel del Estado nacional ningún vínculo más virtuoso que éste. El 80 por ciento de los investigadores son compartidos, al igual que los Institutos y Centros, y las líneas de investigación. La universidad es en América Latina el principal hacedor de ciencia y tecnología. Hemos tenido un apoyo muy importante a través del Consejo Interuniversitario Nacional que fue al Ministerio a pedir que no se deje apagar esta actividad científica tan importante.
¿Consideran que puede revertirse?
Desde el directorio tenemos esperanza de que haya sensibilidad en el gobierno, en el Ministerio de Educación. Esperamos que pueda concretarse con una ampliación del presupuesto. Hemos tenido que suspender algo tan sensible como el financiamiento de las reuniones científicas que son una antigua tradición en Argentina. Creo que la sinergia y vocación de ayudar a Conicet es muy importante y tenemos que trabajar juntos con diferentes sectores de la sociedad para fomentar la idea de que la ciencia, la tecnología y la innovación son un potencial estratégico enorme, es donde podemos encontrar soluciones a los problemas que tenemos. Entonces, prescindir de ese potencial es imaginar que el país va a estar condenado a tener que encontrar soluciones comprándolas a otros países.
¿Cómo tomaron la supresión del Ministerio de Ciencia y Técnica?
Fue innecesario y gravísimo. Muestra la percepción que el gobierno tiene de la ciencia, que es antagónica a la que tenemos una gran cantidad de argentinos. La idea de que la ciencia esté en el Ministerio de Educación es volver atrás 50 años. La ciencia es un bien público y estratégico que no está solamente ligado a la educación. Está relacionado a la gestión de lo público y lo privado, a la mejora de la productividad, a la salud, a la justicia, a la pobreza, la marginación. Tiene un lugar transversal en una sociedad tan compleja como la nuestra, con 44 millones de habitantes y una historia de desarrollo tecnológico muy importante, porque Argentina había conseguido hacer de la producción de la ciencia una forma de mejorar la calidad de vida de la gente, en política de salud, agropecuaria, radares, satélites. Son algunos ejemplos en los cuales argentina tuvo un lugar destacado a nivel internacional y sobre todo en contacto con la sociedad, porque esto se hizo en alianza estratégica con pymes, empresas, gobiernos locales, organizaciones de la sociedad civil, son mejoras que están y se logran invirtiendo en el conocimiento que es el bien más preciado que tiene la sociedad actual. Hoy el que tiene un poder de prevalencia estratégica es aquel que tiene la capacidad de conocer y hacer de ese conocimiento un instrumento de transformación para mejorar la sociedad.
¿Cuál es la importancia que tienen los centros de Conicet de las universidades en ciudades como Villa María?
Si analizamos la historia de Conicet podemos observar que se ha concentrado principalmente en los grandes centros urbanos. Ciudades grandes como Buenos Aires, La Plata, Córdoba. Observamos un desequilibrio regional muy importante y desde hace algunas gestiones venimos bregando para que Conicet tienda alianzas estratégicas con todo el entramado de la educación superior de América Latina, y en ese sentido se encuentra el hecho de generar un Instituto de Ciencias Sociales en un lugar tan particular como es la Universidad Nacional de Villa María, tanto para Córdoba como para la región centro. Es también poner en valor la investigación social, porque la mayoría de nuestros problemas en América Latina y el Caribe son de índole social y es necesario que los estados entiendan que hay que innovar y mejorar la gestión y generar un marco de alianzas en el que no puede estar ausente el mundo del conocimiento. Actualmente se visualizan las condiciones necesarias para que el Instituto se potencie y para que el vínculo Villa María - Conicet pueda seguir creciendo.
Rodrigo Duarte. Redacción Puntal Villa María
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En diálogo con este medio indicó que desde el directorio de la entidad tienen “esperanzas de que haya sensibilidad en el gobierno y en el Ministerio de Educación que pueda concretarse con una ampliación del presupuesto”.
En otro orden, el exrector de la Universidad Nacional de Córdoba calificó como “muy virtuosos” el vínculo del Consejo con las universidades. “La universidad es en América Latina el principal hacedor de ciencia y tecnología”, aseguró al tiempo que destacó el apoyo del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN).
“Tenemos que trabajar juntos con diferentes sectores de la sociedad para fomentar la idea de que la ciencia, la tecnología y la innovación son un potencial estratégico enorme”, puntualizó. También repasó los alcances que Argentina había conseguido en “hacer de la producción de la ciencia una forma de mejorar la calidad de vida de la gente”.
¿Qué descripción hace usted del panorama actual de ciencia y técnica en Argentina?
La situación de la ciencia en Argentina es de una grave crisis presupuestaria y falta de financiamiento. Si uno coteja la evolución desde 2015 a esta parte observa en todas las instituciones que forman el entramado nacional de ciencia y técnica una falta de inversión, con un especial problema en el tema de los salarios de los científicos que se deprimieron notablemente en estos años. Quizá, de todos los organismos, Conicet es el que haya pasado por la situación más benévola, pero aun así es dramática.
¿Cómo fue el último año?
Hemos cerrado 2018 acumulando una gran cantidad de subsidios sin poder pagarse, que es el instrumento más potente que tiene Conicet para poder promover la ciencia y la innovación. La situación salarial ha sido muy compleja, hubo una pérdida de la capacidad de compra, seguimos teniendo un aumento en la planta, sobre todo de jóvenes, pero pasó de ser 800 a 450 y el número de becarios se mantuvo estable.
¿Cuál fue el impacto de la devaluación de la moneda?
Nos golpeó muy fuerte la devaluación, porque en un laboratorio científico los insumos importados son muchos. Pero también, y en especial, las tarifas. Conicet tiene 290 institutos aproximadamente, algunos compartidos con universidades y fundaciones, que estamos en una situación que se vuelve muy difícil para pagar los servicios fundamentales. Hay una preocupación enorme porque estamos en un momento muy difícil para la ciencia nacional.
En ese contexto, ¿cómo es la relación con las universidades?
El vínculo con las universidades es muy virtuoso, creo que no debe existir a nivel del Estado nacional ningún vínculo más virtuoso que éste. El 80 por ciento de los investigadores son compartidos, al igual que los Institutos y Centros, y las líneas de investigación. La universidad es en América Latina el principal hacedor de ciencia y tecnología. Hemos tenido un apoyo muy importante a través del Consejo Interuniversitario Nacional que fue al Ministerio a pedir que no se deje apagar esta actividad científica tan importante.
¿Consideran que puede revertirse?
Desde el directorio tenemos esperanza de que haya sensibilidad en el gobierno, en el Ministerio de Educación. Esperamos que pueda concretarse con una ampliación del presupuesto. Hemos tenido que suspender algo tan sensible como el financiamiento de las reuniones científicas que son una antigua tradición en Argentina. Creo que la sinergia y vocación de ayudar a Conicet es muy importante y tenemos que trabajar juntos con diferentes sectores de la sociedad para fomentar la idea de que la ciencia, la tecnología y la innovación son un potencial estratégico enorme, es donde podemos encontrar soluciones a los problemas que tenemos. Entonces, prescindir de ese potencial es imaginar que el país va a estar condenado a tener que encontrar soluciones comprándolas a otros países.
¿Cómo tomaron la supresión del Ministerio de Ciencia y Técnica?
Fue innecesario y gravísimo. Muestra la percepción que el gobierno tiene de la ciencia, que es antagónica a la que tenemos una gran cantidad de argentinos. La idea de que la ciencia esté en el Ministerio de Educación es volver atrás 50 años. La ciencia es un bien público y estratégico que no está solamente ligado a la educación. Está relacionado a la gestión de lo público y lo privado, a la mejora de la productividad, a la salud, a la justicia, a la pobreza, la marginación. Tiene un lugar transversal en una sociedad tan compleja como la nuestra, con 44 millones de habitantes y una historia de desarrollo tecnológico muy importante, porque Argentina había conseguido hacer de la producción de la ciencia una forma de mejorar la calidad de vida de la gente, en política de salud, agropecuaria, radares, satélites. Son algunos ejemplos en los cuales argentina tuvo un lugar destacado a nivel internacional y sobre todo en contacto con la sociedad, porque esto se hizo en alianza estratégica con pymes, empresas, gobiernos locales, organizaciones de la sociedad civil, son mejoras que están y se logran invirtiendo en el conocimiento que es el bien más preciado que tiene la sociedad actual. Hoy el que tiene un poder de prevalencia estratégica es aquel que tiene la capacidad de conocer y hacer de ese conocimiento un instrumento de transformación para mejorar la sociedad.
¿Cuál es la importancia que tienen los centros de Conicet de las universidades en ciudades como Villa María?
Si analizamos la historia de Conicet podemos observar que se ha concentrado principalmente en los grandes centros urbanos. Ciudades grandes como Buenos Aires, La Plata, Córdoba. Observamos un desequilibrio regional muy importante y desde hace algunas gestiones venimos bregando para que Conicet tienda alianzas estratégicas con todo el entramado de la educación superior de América Latina, y en ese sentido se encuentra el hecho de generar un Instituto de Ciencias Sociales en un lugar tan particular como es la Universidad Nacional de Villa María, tanto para Córdoba como para la región centro. Es también poner en valor la investigación social, porque la mayoría de nuestros problemas en América Latina y el Caribe son de índole social y es necesario que los estados entiendan que hay que innovar y mejorar la gestión y generar un marco de alianzas en el que no puede estar ausente el mundo del conocimiento. Actualmente se visualizan las condiciones necesarias para que el Instituto se potencie y para que el vínculo Villa María - Conicet pueda seguir creciendo.
Rodrigo Duarte. Redacción Puntal Villa María