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Clases virtuales: cómo afecta la falta de autonomía y conectividad

La especialista en educación Laura Lewin asegura que hay una brecha entre los estudiantes que acceden a las clases remotas y los que no pueden conectarse. Señala que la virtualidad no reemplaza a la presencialidad

Córdoba transita desde el lunes 7 las nuevas restricciones decretadas por el gobierno provincial, que incluyen la suspensión de clases presenciales, debido al progresivo aumento diario de casos de coronavirus y al incremento en la ocupación de las camas críticas, que hoy alcanza el 98% del total.

Hasta el 18 de junio inclusive, se suspende la actividad educativa presencial en todos los niveles educativos, públicos y privados, que incluye a los jardines y guarderías maternales.

La educación a través de la presencialidad o la virtualidad es uno de los temas más debatidos y la discusión se acentuará en los próximos días en Córdoba, donde se redefinirá la modalidad a adoptar desde próximo lunes.

Laura Lewin, especialista en educación y formadora docente, dialogó con este medio y analizó cómo las clases virtuales afectaron no solamente a quienes no tienen conectividad, sino también aquellos alumnos demasiado dependientes de sus docentes o que no habrían desarrollado la autonomía necesaria para poder aprender en la virtualidad, entre otras razones.

“En principio lo que hay que entender es que una cosa son las clases virtuales y otra cosa es enseñar en el entorno virtual” dijo Lewin.

En ese sentido, la docente manifestó que eso significa que algunos alumnos pudieron avanzar con su trayectoria académica, mientras que otros no: “Además de esta situación, aquellos alumnos que no tenían dispositivos móviles o conectividad, se quedaron fuera del sistema”, indicó.

Y agregó:“Se ha incrementado la brecha de desigualdad”.

La especialista en educación aclaró que la virtualidad no es para todos por igual, “esto significa que hay chicos que pueden porque tienen la oportunidad de avanzar pero hay otros que claramente no”, puntualizó.

Al mismo tiempo, se refirió a que aquellos chicos que son muy dependientes del docente o no pudieron desarrollar su autorregulación por cuestiones emocionales marcadas o tal vez tienen baja autoestima y/o confianza les está constando la virtualidad.

“La virtualidad no es para todo el mundo; si bien la tecnología es una gran oportunidad, no es la solución”, agregó la especialista.

Además, recalcó que la tecnología es un complemento de la educación presencial pero esta no puede ser reemplazada al 100%.

Clases virtuales

La especialista recalcó que es necesario hacer una diferenciación en la modalidad que se enseña a través de la virtualidad, “una cosa es enseñar en entorno virtual y otra cosa es enseñanza remota de emergencia”, precisó Lewin.

“Aquellos docentes que pudieron hacerle frente a la situación y entendieron rápidamente que enviar consignas a través de una pantalla no construía aprendizaje y buscaron la manera para que los alumnos pudieran aprender en el entorno virtual, lograron resultados significativos, aseguró.

Pero aclaró que aquellos docentes que no pudieron reinventarse y enviaron consignas a través de una pantalla o utilizan la clase de Zoom igual a dictar una clase en el entorno presencial no lograron buenos resultados: “Por eso esto depende de la institución, de los docentes, de las familias y de los alumnos”, señaló.

Del mismo modo, la especialista aclaró que la presencialidad es muy necesaria y manifestó que educar es sostener vínculos: “Los chicos necesitan estar en contacto con sus compañeros y con los docentes para poder aprender mejor; sin embargo, esto no significa que no se pueda aprender en entorno virtual, pero se aprende mucho mejor en la presencialidad”, destacó la educadora.

Dificultades

Las clases remotas traen diferentes dificultades según los grupos familiares. Además de no contar con los dispositivos electrónicos o conectividad necesaria para asistir a las clases virtuales, Laura Lewin comentó que hubo muchas familias que no pudieron acompañar en el desarrollo de las mismas: “La sobreestimulación de lo tecnológico que de alguna manera afectará en el aprendizaje”, señaló.

“Debido a ello hoy vemos alumnos que tienen poca tolerancia al aburrimiento, poca tolerancia a la frustración o poco asombro”, dijo.

La especialista en educación añadió que se incrementó la brecha de desigualdad entre los estudiantes: “Hay alumnos más atrasados y otros que están sobreestimulados, el docente se va a encontrar con un escenario muy diferente a como lo dejó cuando estuvo en el aula con sus alumnos”, explicó.

En esa línea, observó que al regreso de la presencialidad los equipos docentes se van a encontrar con un gran desafío en torno a estas nuevas dificultades que se presentan en la educación virtual.