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"Sacar los candados a los clubes"

Jorge Carranza, presidente de Argentino, consideró que "el domingo vendemos locro, pero no alcanza para cubrir los costos de un club cerrado tantos meses. Es difícil que los chicos vuelvan. El daño es grave"

Jorge Carranza, presidente de Argentino, consiguió el permiso municipal y junto al contador Carlos Domínguez y los integrantes de la comisión directiva se aprestan a realizar el domingo “una locreada, que estaba prevista desde abril”.

El titular del “lobo” abre el candado de uno de los portones del club y nos explica: “Los 3 ingresos tienen candado puesto. Los chicos vienen y quieren entrar a jugar, pero el club recibiría multas. Veo a esos chicos jugando en la calle, sin cuidados y con riesgos. No le sirve a nadie esta realidad”.

Aclara que “estoy de acuerdo con las medidas de restricción adoptadas, y las acatamos. El problema es que el club cerrado tiene gastos, y no hay ingresos. Por eso pedimos que nos permitan hacer el locro que hace 2 meses programamos, sin saber que estaríamos tan necesitados de este ingreso en junio”.

Estimó que “el club hizo una erogación importante para participar con todas las categorías en la Liga. Argentino fue el club que más pibes cedió a otros clubes. Veníamos de ser campeones en 2019 en cuarta, sexta, octava y en 3 categorías de infantiles. A los pibes del club los vinieron a buscar de todos los otros clubes, y sólo se quedaron los que quisieron. No le negamos el pase a nadie. Definitivo o a préstamo, pero Argentino no le pone candados a ningún jugador”.

Remarcó que “hubo que rehacer categorías completas en infantiles, y lo logramos trabajando desde diciembre, cuando se reabrieron los clubes. Con Claudio Díaz en infantiles y Christian Romero desde inferiores a primera. Presentamos todas las categorías, pero este nuevo corte no nos garantiza que los niños que vienen y ven el portón cerrado, vayan a volver”.

Acotó que “el locro ($350 la porción) se está vendiendo bien, y hay tarjetas disponibles aún. El domingo íbamos a tener un ingreso mayor si se estuviera jugando el campeonato. Sin chicos, el club está en una situación complicada”.

Remarcó que “asumí en el club con una deuda importante. Se pagaron moratorias y hoy abonamos el sueldo a los DT. No sabemos cómo vamos a seguir ahora”.

Aclaró que “somos pocos como en todos los clubes, pero hicimos un gran esfuerzo para organizar eventos y sumado al alquiler de las canchas nos pusimos al día. Pero si recibimos boletas de luz de más de 30 mil pesos con el club cerrado, va a ser imposible sostenernos”.

“Es más caro con el club cerrado”

Consideró que “la realidad de los clubes de Villa María es diferente a la de los clubes de pueblo. Ellos quieren volver a jugar en septiembre para no gastar en traffic, en luz y en cuerpo técnico. Cierran sus clubes, y no tienen gastos”.

En cambio “en Villa María nos llegan boletas de luz, agua y gas idénticas a si el club estuviera abierto. Nadie nos paga las cuotas, no hay ingresos y tenemos que pagar sueldos. El año pasado le pagamos el 50% del sueldo a los DT”.

Comentó que “todos los clubes contienen pibes. Mientras algunos afirman en la Liga que cerrar el club significa no gastar, para Argentino el costo es mayor. Hay gastos fijos, y no hay ningún ingreso”.

Afirma que “no alcanza con locros, empanadas, polladas. No hay gente en un club cerrado. Los chicos están en la calle, y no es fácil decirle a un pibe a los 14 o 15 años que vuelva en septiembre”.

Señala que “muchos no volverán. Recibimos subsidios gracias a las gestiones de Carlos Domínguez, y volvimos a tener una buena relación con los políticos. Valeria Suárez nos guió ahora para que nos habilitaran la locreada al ver que estábamos muy necesitados. También Marcos Bovo nos ayudó. Antes compramos luces con un subsidio nacional, la pileta fue municipal, pero el club se mantiene si está abierto. Un club cerrado es caro”.

“La pérdida es irreparable”

Coincidió con el DT Christian Romero cuando expresó que “un futbolista no es una máquina. El daño es muy grave para un pibe que paró de entrenar. No es lo mismo entrenar en su club, con sus compañeros, que jugar en la calle”.

Asegura que “los chicos no me pueden creer cuando les pido que se vayan. Los más grandes se enojan, y los más chicos los miran a sus padres, que te preguntan si no pueden patear unos tiritos en la cancha. Vienen a entrenar a su club”.

Destaca que “el baby se armó de nuevo, por la gran sangría de jugadores que sufrimos en 2020”.

Añadió que “apostamos a las inferiores, y en 6 fechas ya habían debutado en Reserva 4 chicos de clase 2006 (14 años) y 5 de clase 2005 (15 años). Esos chicos si el torneo recién vuelve en septiembre, tienen que empezar desde cero”.

Destaca que “Argentino jugó 1 fecha en inferiores en 2 años. Un partido oficial en 2 años. Desde diciembre nos preparamos para jugar 1 partido en este semestre”.

Le molesta que “nos cortaron el torneo en mayo, pero en Argentino no hubo casos de Covid-19. No ignoro la realidad, pero no es la que teníamos en mayo, cuando se cortó el torneo. Si disminuyen los casos, el 19 deberían habilitar para entrenar. Si habrá 30 mil vacunados en la ciudad, al menos el 1 de julio permitan que saquemos los candados y a los pibes de la calle”.

Aclaró que “cumplimos todos los protocolos, no tuvimos casos, y no nos interesa cubrir costos, sino rescatar a los chicos de la calle”.

Estimó que “Argentino es un club competitivo, pero más allá de ser campeones, este año nos interesa que el pibe no se vaya a la calle”.

“Cubrir las expectativas”

Carranza dijo que “el 31 de octubre habrá elecciones en el club. Me interesa que se acerquen padres a trabajar. Reparamos los portones de acceso, los alambrados externos, los parapelotas, compramos redes, pelotas, pintamos, y vamos a poner en funcionamiento la cancha auxiliar con nueva iluminación led. Pero el club está cerrado. Hay que abrir, aunque sea, en julio”.

Consideró que “estamos abiertos a las necesidades. Con el subsidio no pagamos jugadores, sino que le vamos a mostrar a la gente la nueva iluminación de las canchas grandes, y además, vamos a reparar los vestuarios. Todo se cae cuando un club está cerrado 1 año. Ahora hay que repararlo, queremos reabrir y que vean que vamos avanzando”.

Mencionó que “somos un club humilde, pero trabajador. Todo nos cuesta, y nunca alcanza. Pero ya no debemos nada, y no quiero empezar con la misma historia del año pasado, con la deuda de luz”.

Comentó que “si el club está cerrado, y las luces apagadas, no podemos recibir boletas de 80 mil pesos, ni de 30 mil. Queremos abrir y que el club reciba a 500 pibes que vengan a jugar al fútbol”.

Indicó que “vamos a sumar otras disciplinas como hockey, karate, atletismo, kick boxing, que tienen su lugar. Pero necesitamos sacar los candados a los clubes”.