Villa María | comedor

Madres y abuelas de dos barrios se organizaron para abrir un comedor

Según contaron, en un principio, darán asistencia alimentaria a una veintena de familias del Botta y el Nicolás Avellaneda. En total son 51 personas, entre adultos y niños. "La situación está muy mal. Algunas mamás cobran asignaciones, pero no alcanza", aseguraron

El espacio, ubicado sobre calle Vélez Sarsfield al 2800, también recibirá a familias del Nicolás Avellaneda. 

 

En la casa de “Yoli”, una vecina del barrio Felipe Botta, se gestó la idea de abrir un comedor. Varias madres y abuelas de la zona -algunas del Nicolás Avellaneda- dieron el visto bueno, y así, esa intención fue tomando forma.

Allí, donde nació el proyecto del centro comunitario “Los Peques”, en una morada de calle Vélez Sarsfield al 2800, se juntaron seis mujeres de diferentes edades para conversar con Puntal Villa Villa María. Todas reconocieron que la situación económica, en términos generales, “está muy mal”.

“Yoli”, la dueña de casa, por su parte, aseguró que en la zona “hay muchas necesidades”, y que para verlas, “sólo basta con caminar por el barrio”.

“Varias familias estaban yendo a otro comedor, pero en ese lugar, desde hace dos meses, no están dando la comida. Hablando con algunas mamás se nos ocurrió abrir un espacio”, dijo con firmeza la mujer.

Según contó, desde el comedor están buscando a gente que quiera aportar con mercadería, carne, pollo, y cualquier alimento que sirva para preparar, en un principio, más de 50 raciones de comida.

Inicialmente, la ayuda les llegaría a 17 grupos familiares que viven en la zona. Detrás de cada familia hay niños, niñas y adolescentes que van al colegio. La mayoría de ellos asiste al establecimiento primario Juana Manso. Otros van a las escuelas Nicolás Avellaneda y Agustín Álvarez. Los más grandes, aquellos con edad de secundario, realizan sus estudios en los IPETAbraham Juárez, Manuel A. Ocampo y Domingo Faustino Sarmiento.

“La situación está muy mal. Hay mamás que cobran asignaciones, pero al final de cuentas, no alcanza”, aseveró ‘Yoli’.

Sara, una de las madres que se anotó para llevar adelante el comedor, contó:“Tengo 55 años y mi esposo, 63. Él trabaja por su cuenta y tiene una enfermedad. Yo estoy criando a tres nietas y como me dedico a ellas, no estoy trabajando. Todas van a la escuela. Realmente, nestra situación es muy difícil”.

Marcela, madre de dos varones de 16 y 7, y dos mujeres de 12 y 11, aseveró:“Lo ideal sería tener todos los días la comida en la mesa y disfrutar en familia”. Y agregó:“Mi marido se va a las 6 de la mañana y vuelve a las 5 de la tarde. Mis hijas van al comedor de la escuela. En mi casa se hace una sola comida al día”.

Luego, exteriorizó:“A mí me quitaron el bolsón porque tenía la Tarjeta Alimentar. Tengo cuatro nenes y mi marido hace changas, a veces no trabaja por uno o dos días, y yo no puedo trabajar por mi peso y porque estoy a cargo del cuidado de mis hijos”.

Durante la charla, las entrevistadas enumeraron varias situaciones que las trae preocupadas. Fátima, por ejemplo, mencionó: “Yo no cobro la Tarjeta Alimentar, pero cuando fui al Municerca a pedir un bolsón me dijeron que no me correspondía. Me pidieron el recibo de sueldo porque querían saber cuánto cobraba de la Asignación Universal por Hijo (AUH). Yo les dije que no tenían por qué pedirme nada”.