El bloque opositor en el Concejo Deliberante quedó desde esta semana menos Pro, con la salida del concejal Omar Coutsiers que renunció a su banca.
Esto dejó a la coalición que en esta ciudad es oposición con dos representantes del Frente Cívico (Delfín Polack y Gisele Machicado quien además es la presidenta de la bancada), uno sólo del Pro (Karina Bruno) y dos de la Unión Cívica Radical (Nora Landart y Gustavo Bustamante).
Precisamente, quien llegó al bloque es Polack, un dirigente cercano a la conducción provincial de la agrupación juecista y cercano al exlegislador Jorge Valinotto, pero lejano a las autoridades departamentales, tanto que el presidente del Frente Cívico en el San Martín cuestionó en estos días su real pertenencia a la oposición.
La diferencia más importante radica en que Polack viene de estar al frente del Ente de Control de los Servicios Públicos (renunció antes de asumir), donde llegó como representante del Departamento Ejecutivo a propuesta del propio intendente Martín Gill.
Fue la designación de Gill a Polack, que hizo pública en la apertura de sesiones del Concejo Deliberante en marzo último, la que abrió la grieta en la oposición que se negó a que sea su representante y en su lugar designó a Juan Romeo Benzo, lo que llevó al jefe comunal a dar a Polack la titularidad en este organismo de control que mantiene una deuda con la sociedad villamariense (mejor dicho la deuda es de quienes lo encabezaron en sucesivas conducciones), en función de que nunca cumplió la función que la propia Carta Orgánica Municipal le asigna en su articulado.
Esta decisión de Gill, y el hecho de que el hoy edil aceptara, generó diferencias políticas con integrantes de Juntos por Villa María, que se tradujeron en chisporroteos, pero de baja intensidad.
Pero no es sólo eso lo que se le cuestionó a Polack sino el hecho de que la Justicia Federal lo haya imputado luego de una serie de allanamientos realizados en la ciudad y en localidades de la región. Son 14 las personas imputadas, entre ellas el concejal, por supuesto autor del delito de “asociación ilícita, intermediación financiera y bursátil no autorizada agravada”.
Precisamente, esa situación se confirmó en el Deliberante previo a la jura, cuando se conoció la información solicitada desde el Concejo al Poder Judicial de la Nación.
Pero, más allá de las diferencias que pueda tener con sus compañeros de bancada, lo cierto es que desde el jueves tienen que compartir espacio como parte de la oposición.
En la continuidad legislativa, en un año en el que la disputa política por el Sillón de Viñas ya se muestra a pleno, en las próximas sesiones se verá si la oposición actúa en forma monolítica o, tal como ya pasó en anteriores oportunidades, vota dividida.
La primera prueba la dará el contrato para la continuidad de la Cooperativa de Trabajo 15 de Mayo en la prestación de los servicios de agua y cloacas. En ese sentido, mientras el oficialismo impulsa el aval para la iniciativa en los términos que pretende el Ejecutivo, con visitas a instituciones (esta semana estuvieron en AERCA) los concejales radicales en Juntos por Villa María, Landart y Bustamante, anticiparon que buscan que la prestación mute, en los próximos 12 a 15 meses, a una cooperativa de usuarios.
Lo cierto es que a la mayoría con sus votos solos no le alcanza para asegurar que la 15 de Mayo siga. Necesitan al menos un voto más. La audiencia pública para escuchar a los vecinos es la semana que viene, con lo que el proyecto bajará al recinto el jueves 16 o el jueves 23, todo dependerá del consenso que logren.
Mientras tanto, son varios los que aprovechan cada fin de semana para caminar los barrios en la búsqueda de la conquista del territorio. Lo hace Cambiemos en unidad, con el liderazgo de Darío Capitani, y lo hace el peronismo, pero dividido. Por un lado el gillismo con el intendente a la cabeza, y por otro Somos Villa María con Eduardo Accastello como impulsor. La unidad que se mostró en el acto para recordar a Evita duró sólo unas horas, porque los caminos de inmediato volvieron a separarse, al menos por ahora.
Igual hay que reconocer que el intendente sacó ventaja, porque convirtió esas caminatas en parte de sus actividades de gestión. Se presentan como “caminatas para dialogar con los vecinos en diferentes barrios de la ciudad y para dar a conocer las obras y acciones que en ellos se realizan, con impacto en las familias de cada sector”. Inteligente planteo, y por varios motivos.
Por un lado llevar a la arena de la gestión una actividad que en el imaginario colectivo está estrictamente ligada a la actividad partidaria.
Esto destraba cualquier resistencia que pudiera darse a la hora de abrir la puerta.
Y por otro lado permite avanzar en la difusión de las obras que sobre todo la Provincia tiene en marcha en esta ciudad, que no son pocas, que son las que tal como señalan los números sostienen el empleo en el sector pero que, y esta es una realidad que desvela al jefe comunal, no son tan conocidas por los vecinos.
Se trata de la recuperación del exPasteur, el nuevo puente con Villa Nueva, la revalorización del Parque Pereyra y Domínguez, la repavimentación del bulevar España y Alvear, la apertura del España hasta la UNVM, entre otros. Son las obras que le permitirán a Gill, y al propio gobernador Juan Schiaretti, que esta semana amagó con una visita que luego se pospuso, cortar varias cintas en las previas electorales del año que viene. E incluso antes, tal como pasará con una porción del Centro Cívico, que seguramente se inaugurará el mes próximo, para el cumpleaños de Villa María.
Mariana Corradini. Redacción Puntal Villa María.
Comentá esta nota
Precisamente, quien llegó al bloque es Polack, un dirigente cercano a la conducción provincial de la agrupación juecista y cercano al exlegislador Jorge Valinotto, pero lejano a las autoridades departamentales, tanto que el presidente del Frente Cívico en el San Martín cuestionó en estos días su real pertenencia a la oposición.
La diferencia más importante radica en que Polack viene de estar al frente del Ente de Control de los Servicios Públicos (renunció antes de asumir), donde llegó como representante del Departamento Ejecutivo a propuesta del propio intendente Martín Gill.
Fue la designación de Gill a Polack, que hizo pública en la apertura de sesiones del Concejo Deliberante en marzo último, la que abrió la grieta en la oposición que se negó a que sea su representante y en su lugar designó a Juan Romeo Benzo, lo que llevó al jefe comunal a dar a Polack la titularidad en este organismo de control que mantiene una deuda con la sociedad villamariense (mejor dicho la deuda es de quienes lo encabezaron en sucesivas conducciones), en función de que nunca cumplió la función que la propia Carta Orgánica Municipal le asigna en su articulado.
Esta decisión de Gill, y el hecho de que el hoy edil aceptara, generó diferencias políticas con integrantes de Juntos por Villa María, que se tradujeron en chisporroteos, pero de baja intensidad.
Pero no es sólo eso lo que se le cuestionó a Polack sino el hecho de que la Justicia Federal lo haya imputado luego de una serie de allanamientos realizados en la ciudad y en localidades de la región. Son 14 las personas imputadas, entre ellas el concejal, por supuesto autor del delito de “asociación ilícita, intermediación financiera y bursátil no autorizada agravada”.
Precisamente, esa situación se confirmó en el Deliberante previo a la jura, cuando se conoció la información solicitada desde el Concejo al Poder Judicial de la Nación.
Pero, más allá de las diferencias que pueda tener con sus compañeros de bancada, lo cierto es que desde el jueves tienen que compartir espacio como parte de la oposición.
En la continuidad legislativa, en un año en el que la disputa política por el Sillón de Viñas ya se muestra a pleno, en las próximas sesiones se verá si la oposición actúa en forma monolítica o, tal como ya pasó en anteriores oportunidades, vota dividida.
La primera prueba la dará el contrato para la continuidad de la Cooperativa de Trabajo 15 de Mayo en la prestación de los servicios de agua y cloacas. En ese sentido, mientras el oficialismo impulsa el aval para la iniciativa en los términos que pretende el Ejecutivo, con visitas a instituciones (esta semana estuvieron en AERCA) los concejales radicales en Juntos por Villa María, Landart y Bustamante, anticiparon que buscan que la prestación mute, en los próximos 12 a 15 meses, a una cooperativa de usuarios.
Lo cierto es que a la mayoría con sus votos solos no le alcanza para asegurar que la 15 de Mayo siga. Necesitan al menos un voto más. La audiencia pública para escuchar a los vecinos es la semana que viene, con lo que el proyecto bajará al recinto el jueves 16 o el jueves 23, todo dependerá del consenso que logren.
Mientras tanto, son varios los que aprovechan cada fin de semana para caminar los barrios en la búsqueda de la conquista del territorio. Lo hace Cambiemos en unidad, con el liderazgo de Darío Capitani, y lo hace el peronismo, pero dividido. Por un lado el gillismo con el intendente a la cabeza, y por otro Somos Villa María con Eduardo Accastello como impulsor. La unidad que se mostró en el acto para recordar a Evita duró sólo unas horas, porque los caminos de inmediato volvieron a separarse, al menos por ahora.
Igual hay que reconocer que el intendente sacó ventaja, porque convirtió esas caminatas en parte de sus actividades de gestión. Se presentan como “caminatas para dialogar con los vecinos en diferentes barrios de la ciudad y para dar a conocer las obras y acciones que en ellos se realizan, con impacto en las familias de cada sector”. Inteligente planteo, y por varios motivos.
Por un lado llevar a la arena de la gestión una actividad que en el imaginario colectivo está estrictamente ligada a la actividad partidaria.
Esto destraba cualquier resistencia que pudiera darse a la hora de abrir la puerta.
Y por otro lado permite avanzar en la difusión de las obras que sobre todo la Provincia tiene en marcha en esta ciudad, que no son pocas, que son las que tal como señalan los números sostienen el empleo en el sector pero que, y esta es una realidad que desvela al jefe comunal, no son tan conocidas por los vecinos.
Se trata de la recuperación del exPasteur, el nuevo puente con Villa Nueva, la revalorización del Parque Pereyra y Domínguez, la repavimentación del bulevar España y Alvear, la apertura del España hasta la UNVM, entre otros. Son las obras que le permitirán a Gill, y al propio gobernador Juan Schiaretti, que esta semana amagó con una visita que luego se pospuso, cortar varias cintas en las previas electorales del año que viene. E incluso antes, tal como pasará con una porción del Centro Cívico, que seguramente se inaugurará el mes próximo, para el cumpleaños de Villa María.
Mariana Corradini. Redacción Puntal Villa María.

