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Encontrarle la vuelta

Por Edgar Scauso
 
El clásico otorgó motivos para que la gente vuelva al fútbol local.

Si faltó juego y sólo hubo una emoción máxima en último minuto, no es motivo para considerar que el nivel futbolístico aleja a la gente de nuestras canchas.

Hay buen nivel, y hay que demostrarlo día tras día, trabajando cada vez mejor. Falta organización.

Hay mucho fútbol en la ciudad, y a esa pasión es necesaria encenderla y alimentarla con hechos.

La están remando los dirigentes en cada club, y necesitan encontrarle la vuelta para sumar gente.

Se equivocaron los que consideraron que alcanza con pocos que pongan mucha plata. Se necesita muchos que pongan poca plata y toda su pasión, porque no hay fútbol sin pasión y sin gente.

Alumni festejó el triunfo en el último minuto ante Alem como hacía muchos años no lo hacía. Es que sus pibes lograron que la tribuna de Alumni volviera a poblarse, y que su hinchada grite los 90 minutos. Eso es pasión.

Aún falta que vuelva mucha gente a Alumni, pero parece que entendió el mensaje: darle pelota a la Liga es iniciar el despegue desde una plataforma segura.

No fue un clásico multitudinario (mil personas debería ser el piso), pero la gente volvió. Incluso la gente de Alem, poca comparando otros clásicos, se congregó con el transcurrir del partido (la barra caracterizada llegó a los 35’).

Están en diferente situación. Hoy Alem tocó fondo, y necesita ayuda de todos los sectores de su Villa Nueva. Es un gigante dormido.

Alumni está vivo, y no es poco. Las deudas de torneos nacionales no lo taparon, y debe planificar en grande, dando pasos cortos. 

Si fue un error político la reunión realizada días atrás con sus pares de clubes del Federal “B”, ya pasó.

El domingo volvió a ser Alumni, con hinchas apasionados y pocos dirigentes que entendieron que se edifica desde abajo, para llegar bien arriba. Hay que encontrarle la vuelta, con pasión y con gente.

Viene el clásico cabralense

Ver el clásico forma parte del folclore de “las villas”. Es uno de los mejores espectáculos pasionales que pueden otorgar las dos ciudades. Jugar en Plaza Ocampo fue un golazo, porque no hubo violencia y mejoró la convocatoria porque es fácil el acceso, y es el templo.

Los futboleros saben que es así. También saben que el domingo se juega el clásico cabralense, y la pasión está garantizada. Habrá que sumarle comodidad y seguridad para que sea multitudinario.

No falta fútbol, falta credibilidad

Es preciso entender que se paga poco en la Liga, porque se recauda poco, porque va poca gente a las canchas, y nadie quiere ser dirigente, porque es una responsabilidad grande, difícil de sobrellavar.

Es preciso ser creíble. No hay que conformarse con poco. No falta nivel futbolístico, pero se puede mejorar: si la infraestructura mejora, se trabaja más y mejor.

Si los pisos son malos (Plaza Ocampo tampoco ofrece “un villar”) no se puede pedir milagros.

Entonces, es una cuestión de organización, no de poco fútbol.

La Liga no le encontró la vuelta a la gente, y no tiene un proyecto.

Claudio Martínez y su cuerpo de delegados deberán ser creíbles y mostrar que quieren ocuparse de encontrarle la vuelta. Se puede.

Hay gente en 20 clubes, y si trabajan en un proyecto en común, con similares problemas e intenciones de contener socialmente otorgando deporte, deberían recibir más ayuda y menos críticas.

Hay que encontrarle la vuelta. 

Un solo proyecto, al que todos aporten desde diferentes espacios, y con distintos objetivos, pero unidos y comprometidos en sumar gente a esta pasión que es el fútbol.  

No pasa por levantar una copa

No pasa sólo por ganar.

Por ejemplo, Universitario ganó, tiene un proyecto sólido, pero aún no sabe si podrá sostenerlo. Viajan sus dirigentes a la AFA para destrabar su situación. Es una fundación y debe cumplir requisitos de club para permanecer afiliado a la Liga.

Es el campeón, pero si no pelea desde adentro de la Liga, su proyecto de 8 años no habrá servido.

Juventud fue campeón en reserva, pero sólo tendrá 1 copa si no proyecta y duerme en los laureles. Ausonia debe sostener la convocatoria de las finales y tener una base.

Mejor programar, que pagar

El domingo aumentó la venta de entradas en las canchas. Si el clima ayudó, habrá que seducir a la gente con un calendario adecuado. Programar es organizar mejor.

No sirve programar cotejos, y no tener ni para pagar a los árbitros. 

Española llevó buena cantidad de gente a los partidos de divisiones inferiores ante la “U” el sábado; y el domingo volvió a llevar gente. Jugó ante Unión Central, pero organizó la jornada junto con el baby (recibió desde las 10 a Argentino).

Si “El Prado” reunió buena cantidad de gente, es porque se organizó bien, y se programó con acierto, desde la escuelita a la Primera División. Eso es un buen ejemplo de “ser un solo club”.

En la región, también se puede. Lo demuestra Atlético Ticino con un club en crecimiento, con nuevos vestuarios de baby, gimnasio y un piso bien cuidado. No es casual: participa con 4 categorías en inferiores, y con 5 más en el baby.

Es organización. En La Playosa, Sportivo remodeló “La Casa Blanca”. Presenta 5 equipos en inferiores, y tiene buen baby fútbol.

Yrigoyen y San Lorenzo se levantarán porque tienen base propia desde el baby e inferiores.

Unión Social ya inició un buen proyecto propio con inferiores; y Silvio Pellico apostó por llevar a sus pibes a Villa María, y fortalecer en la ciudad su formación de futbolistas. También sirve.

En la ciudad no es más fácil

No es más fácil en la ciudad. Hay pibes, pero no hay el mismo apoyo oficial de los pueblos de la región.

Los clubes de fútbol se la arreglan como pueden, y no como quieren.

En Argentino surgió una buena idea de crear una mutual; y en otros “los padrinos” son vitales.

Si desde la Liga baja un proyecto consensuado y firme, con ayuda de “los padrinos” y los pocos dirigentes de cada club, se le puede encontrar la vuelta a la gente, y a apostar a mejores infraestructuras.

La pasión por el fútbol local no murió, sólo por eso está vivo.

Es campeón Provincial Sub-15. Hay buen fútbol, falta orden y unión para progresar. Ya no se puede jugar con menos de 500 personas. Hay que encontrarle la vuelta a la gente.       

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