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Operaciones de espionaje y metáforas incomprendidas

Lunes 23.- Revuelo por la iniciativa oficial de utilizar a las Fuerzas Armadas en la lucha contra el narcotráfico.- En línea con lo que viene haciendo cada vez más seguido, sobre todo cuando recrudecen las protestas por los precios, la escasez de changas y propinas y la malaria, Mauricio sale a recordarnos que la economía no es lo único importante y nos pone a pensar en cosas más filosóficas: en qué momento empieza la vida, dónde se esconde el crecimiento invisible y, ahora, para qué corno sirve un soldado. Se habrá inspirado en la experiencia de países hermanos como México, que ante el avance incontenible de la narcocriminalidad, que había corrompido hasta la médula a las fuerzas de seguridad, a la Justicia y a la política, acudió a los pundonorosos e impolutos militares: un durísimo golpe a los mercaderes de la muerte, que pasaron a tener más manos que untar. De todas formas, hay que tener cuidado, poner a los soldados a laburar en seguridad interior es contrario a la ley y muy peligroso, como bien advierten los que ayer nomás nombraron al campeón de los derechos humanos César Milani jefe del Ejército para que compitiera con la Side en la provisión de una inteligencia confiable y al servicio de la Nación y no de oscuros intereses sectoriales.

Martes 24.- Confirman la detención de un periodista acreditado en la Casa Rosada.- Hablando de inteligencia, es gratificante que los mecanismos de seguridad para garantizar que en el lugar donde labura el Presidente de la Nación no entre ningún personaje turbio y sospechoso funcionan mejor que cuando inadvertidamente se les coló aquel agente de la operación basura de la CIA y el Departamento de Estado llamado Antonini Wilson. En este caso, les tomó apenas cuatro años y una cumbre a la que vino nuestra amiga Christine Lagarde para darse cuenta de que este muchacho Illescas era, además de periodista con buena onda, que no le cobraba a la radio entrerriana para la cual trabajaba, experto en operaciones de comercialización de ganado de esas que maximizan las ganancias. Si era un espía, como se cree, habrá que convenir que la profesión se ha degradado un tanto desde los tiempos de Stiuso y Milani: que un agente con el talento necesario para vigilar la Casa Rosada tenga que rebuscárselas con una changa en el rubro del abigeato para llegar a fin de mes es indignante, ya no te reconocen la jerarquía y la dedicación. Mirá que Parrilli sería muy pelotudo, pero durante su gestión esto no pasaba…

Miércoles 25.- Escándalo al difundirse que la pelota que Putin le regaló a Trump tiene un microchip transmisor.- Es así, el mundo de las relaciones internacionales está lleno de susceptibilidades y los norteamericanos están un poquito paranoicos desde que se enteraron de que el actual ocupante de la Casa Blanca llegó con el patrocinio directo del Kremlin, con sus piratas informáticos y expertos en alta tecnología. ¿Tienen realmente motivos para preocuparse tanto por el souvenir del último Mundial entregado como prenda de paz en la cumbre de la semana anterior? Por lo pronto, si tenemos en cuenta la busarda del amigo Donald, diríamos que la pelota -como cualquier cosa que tenga que ver con el ejercicio físico- va a descansar muy lejos de la Oficina Oval y de cualquiera de los lugares que frecuenta. Tampoco habría que contar con la eficacia de un microchip que a los delanteros argentinos, por dar un ejemplo cualquiera, no les fue demasiado útil para localizar el arco de los rivales. Y de última, el propio Putin podría argumentar en off: ¿para qué me hace falta enterarme de las conversaciones de Donald si él mismo me lo cuenta todo de onda?

Jueves 26.- Médicos y científicos repudiaron las “falsedades” de Albino sobre el preservativo.- Otra polémica en torno de un microchip, en este caso inlocalizable, pero que según la evidencia empírica puesta de manifiesto en el debate por el aborto en el Senado conecta directamente el cerebro de un médico del siglo XXI con la filosofía de la época en que las enfermedades se combatían con rezos, sangrados, flagelaciones, pócimas de raíz de mandrágora o quemando a las herejes sospechosas de brujería que les habían hecho el mal de ojo a los enfermos. Albino no sólo está en contra de los asesinatos de bebés, sino que, al contrario de otros militantes del pañuelo celeste confundidos por los avances de la civilización, esa porquería que nos ha traído virus que perforan la porcelana, sabe que la cosa no pasa por la educación sexual ni la información sobre los métodos anticonceptivos, sino por “conductas morales” y “que se casen temprano”. Es tranquilizador que los miles de millones que el Gobierno destina a luchar contra la desnutrición infantil pasen por alguien de convicciones tan firmes como para no tambalear aunque la evidencia científica demuestre lo contrario. Y que no dice “falsedades”, en todo caso alguna mentirita blanca pero por una buena causa, como la de desacreditar un instrumento del demonio como el preservativo.

Viernes 27.- Denuncian a D’Elía por reclamar el fusilamiento de Macri.- Una confusión, sin duda. Ya Luis aclaró que al augurarle a Mauricio el destino que San Martín, Belgrano y Evita le asignarían de estar hoy aquí -y no ver su proceresca voluntad entorpecida por paparruchadas modernosas como las leyes y los derechos humanos, ponele- no estaba instigando a la violencia, sino formulando “una hipótesis histórica, en forma metafórica”. Claro, parece que en el Gobierno hay gente medio rústica, iletrada, que no es capaz de entender las modalidades expresivas de un historiador sensible e inclinado a la poesía como Luis. “Habría que fusilarlo en la Plaza de Mayo delante de todo el pueblo” es en realidad una sutil metáfora para decir: “Habría que plantearle civilizada y respetuosamente nuestras diferencias respecto de algunos de sus actos de gestión”. Y del mismo modo, al definirlo como “un hijo de remil putas”, también lo hace de manera figurada e indirecta, cuando en realidad lo ve como “un hijo de requetecontramil putas”. ¿Ven? No es que el tipo sea violento o medio facho, es que es dado a manifestar sus ideas y sus hipótesis históricas por medio de eufemismos.

Jorge F. Legarda.  Redacción Puntal.

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