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En comercios no esenciales, la caída en las ventas llegó al 80%

Para los comerciantes que no pudieron abrir sus puertas durante la última restricción, el consumidor no está preparado para comprar de manera virtual, principalmente quienes llegan desde la región al polo comercial
 

El sector comercial transita una profunda crisis, agravada por la pandemia. La caída en las ventas lleva años sin recuperación y las restricciones parecen sacar a la luz un presente complejo y crítico. Hoy el comercio, principal sostén económico de la ciudad, pide ayudas profundas para subsistir, ni siquiera para salir “a flote”.

“La situación es complicada y lo vivimos como una crisis, económica y sanitaria. Tratamos de adaptarnos a las normas de bioseguridad y protocolos, que es lo que se cumple”, sostiene José Verra, de la librería Lapilandia. El comercio, no esencial según la calificación de Nación, funciona a puertas cerradas, trabajando bajo la modalidad delivery, aunque desde mañana podrá “reabrir” sus puertas.

El entrevistado ratifica que, si bien la situación “es complicada sanitariamente, desde el punto de vista comercial también es complejo. Nosotros cerramos un local y ajustamos la parte de costos”.

Dijo además que es tema obligado en la charla permanente con otros comerciantes, como así también la preocupación que genera el cierre de locales. “Es un indicador clave de la crisis. Uno se puede adecuar a los protocolos y tratar de vender online, pero la situación es compleja”, resaltó.

Consultado sobre el cambio de modalidad y su impacto en las ventas, reconoció que cayeron “un 80%. El año pasado la cuarentena la pudimos manejar de manera online dentro del rubro, porque tenemos algunos estudios contables y lo que es escolar, que ahora se está moviendo. Pero la gente que viene de la región es la que mueve al centro de la ciudad y es lo que nos está faltando en este momento”.

“Nuestro Centro no está preparado para trabajar de manera virtual” con los usuarios que llegan de la zona, reconoce Verra.

En tanto, Francisco Colombano admitió que “hay sectores que están en una situación crítica”. Si bien reconoció la dificultad del comercio, aclaró que hay otros rubros como el gastronómico con un presente más grave aún: “Sabemos que hay 6 o 7 dueños que están queriendo vender; y otros tantos que están con dificultades con los proveedores porque no van a poder cumplir con los compromisos”.

Aclaró que el comercio “no está en contra de lo que haya que hacer para salvar vidas, pero lo que planteamos es que junto con la restricción debe haber una mano para solventarlo. No puede ser que nos larguen solos, porque la señal al mercado es mala y genera reclamos. La restricción debe venir junto a una ayuda para que podamos seguir trabajando”, dijo.

Mencionó que existen dificultades que se acumulan “desde el año pasado. Hoy la ayuda la necesitás sí o sí; y el comercio no está especulando, sino que no hay salida”. Consultado sobre cómo se desarrolla la actividad en plena restricción, admitió que las operaciones comerciales son prácticamente nulas.

La gente no compra

“Hay una situación clave y es que nadie compra si no sabe lo que va a pasar. El miedo es el peor aliado para el bolsillo; cuando uno tiene miedo la saca del bolsillo porque no tiene previsión de lo que va a suceder”, insistió y graficó que el consumidor se plantea interrogantes que terminan impactando en el comercio: “Voy a seguir laburando o no, qué va a pasar con aumentos en los servicios que se vienen anunciando; las renovaciones en los contratos de alquiler, entre otros aspectos”.

“Se está armando una situación de que el cliente no sabe con qué se va a encontrar, entonces lo primero que hace es sacar la mano del bolsillo. Villa María, por ser una ciudad netamente comercial, es la que más va a sentir el impacto”, reconoció.