Si algo distingue al Festival de Festivales es la posibilidad de ofrecer espectáculos para todos los gustos. Mientras adentro del coloso se lucen María Becerra o Cami, afuera se vive una fiesta completamente distinta, pero fiesta al fin. El recorrido peñero ofrece una propuesta diversa, en la que se destaca el folclore por sobre el resto de los géneros musicales, aunque hay lugar hasta para el cuarteto también, con baile incluido.
Todo el escenario costero es un festival aparte. El baile, la música y las comidas populares se entremezclan para ofrecer horas de distensión a familias enteras, pero también aquellas almas desamparadas que llegan por un vaso de vino, un choripán y música para endulzar los oídos.
Sin lugar a dudas que el locro se roba toda la atención por el resto de las comidas. En cada lugar que se ofrece, aún con diferencia de precios, se agota antes de la medianoche. “La gente viene y lo disfruta. Sabe que come un locro completo”, destaca en la charla con este medio Gustavo Tacconi, mientras remueve la amplia olla en el sector destinado a la Agrupación Folclórica.
Y subraya que la entidad es una gran familia “en la que todos trabajamos. Están quienes venden las porciones, pero también los que cocinan y asisten a la gente. Todos tienen una tarea específica”, insiste. Sin lugar a dudas, el escenario de la Agrupación es uno de los más demandados, a donde llegan artistas de diferentes latitudes.
“Pretendemos ofrecer un espectáculo acorde a lo que implica una peña. Hay nuevos valores pero también muchos artistas con trayectoria, y eso demanda un esfuerzo económico extra que la gente lo retribuye con su asistencia y aplausos”, consideró Tacconi.
Destacó que todo lo recaudado a lo largo de las noches de peña se destinan a las diferentes actividades que se realizan de manera anual. “Hay muchos costos para sostener una peña como la nuestra, y a veces ocurren jornadas de lluvia que son días en los que no se puede recaudar nada”, precisó, aunque marcó el optimismo de cara al inicio del Festival propiamente dicho, en el que los horarios se extienden y la gente permanece hasta cerca del amanecer.
Artesanos, entusiasmados
Si bien quedaron un poco relegados en la ubicación, los artesanos locales buscan llamar la atención de quienes llegan por calle Buenos Aires, donde nace el recorrido peñero. Allí se pueden observan diferentes elementos artesanales, desde algunos objetos tejidos hasta cuchillos.
Los cactus y otras plantas también se roban la atención, como así también los objetos de cerámica que lucen impecables a la espera de ser adquiridos.

