En ese juicio, representando al padre biológico de Emiliano, José Messa, estuvo la abogada María Carla De Falco, quien hoy profundamente conmovida llama a “escuchar” las alertas para que no haya más víctimas por maltrato infantil.
Cuando las alertas no son escuchadas
Ante Puntal Villa María, la abogada de la familia Messa reconoció que los casos de Ángel y Emiliano “presentan una coincidencia tan dolorosa como alarmante”, al tiempo que señaló que en ambos episodios “los niños murieron en contextos de violencia ejercida por sus madres y las parejas de estas, mientras que los progenitores que advertían situaciones de riesgo no fueron debidamente escuchados por las instituciones”.
“Esta realidad expone con crudeza una falla profunda del sistema de protección de la infancia. No solo se trata de la falta de detección de signos de abuso, sino también de la desatención de denuncias y advertencias concretas realizadas por quienes, en muchos casos, intentaron reiteradamente activar mecanismos de protección”, analizó De Falco.
En esa línea, la abogada precisó que el sistema judicial, los organismos administrativos y los equipos interdisciplinarios tienen la obligación de evaluar cada planteo con seriedad, urgencia y una verdadera perspectiva de protección integral del niño.
“Cuando los hechos lo ameritan, deben garantizar una respuesta penal acorde a la gravedad de los delitos, con sanciones ejemplares que reflejen el compromiso del Estado frente a estos crímenes”, profunizó.
En ese marco, recordó la importancia que hoy tiene la Ley Lucio (Ley 27.709), cuya aplicación efectiva -según afirmó- resulta urgente y adquiere una relevancia central.
“No solo impone la capacitación obligatoria de los agentes estatales, sino que exige un cambio de paradigma: escuchar activamente, intervenir a tiempo y priorizar siempre el interés superior del niño”, amplió.
Ante ello, comentó que resulta imprescindible insistir en la importancia de capacitar para prevenir y detectar a tiempo situaciones de violencia contra los más vulnerables.
“La protección de la infancia no admite margen de error”
Por otra parte, De Falco admitió que tanto el caso de Emiliano como el de Ángel “evidencian la necesidad de revisar los criterios de intervención, evitando miradas sesgadas o prejuicios que puedan llevar a minimizar denuncias o relativizar situaciones de riesgo. La protección de la infancia no admite margen de error”.
“Resulta fundamental fortalecer los canales de denuncia y garantizar que toda advertencia sea debidamente registrada, analizada y seguida por las autoridades competentes. La articulación entre organismos debe ser inmediata y eficaz”, sostuvo.
Y añadió: “Cuando un progenitor pide ayuda, el Estado debe responder. No hacerlo implica una omisión que puede tener consecuencias irreversibles”.
“La muerte de estos niños no solo enluta a sus familias, sino que interpela a toda la sociedad. Nos obliga a exigir un sistema que funcione, que escuche y que actúe a tiempo. Porque en materia de infancia, llegar tarde no es una opción”, cerró.