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Para fortalecer el sentido de pertenencia, "entre todos" pintamos el Colegio Nacional

La propuesta surgida desde la comunidad educativa ya encontró eco en exalumnos y docentes que ya dejaron de asistir al histórico edificio de calle Santiago del Estero al 600

El Ipem 275 Colegio Nacional inició una interesante campaña que busca, a través del sentido de pertenencia del alumnado actual, pero también en quienes ya dejaron de asistir al gigante de calle Santiago del Estero, mejorar las instalaciones edilicias. La intención es reunir los fondos necesarios para pintar por completo el establecimiento. “Todo surgió desde la comunidad educativa, entre docentes, directivos y alumnos, para poder comprar pintura blanca para las aulas y negra para los pizarrones”, destacó Romina Conti, vicedirectora de la entidad.

Con casi 80 años de historia, la institución es una de las más numerosas de la ciudad, con una comunidad conformada por más de 1.100 estudiantes, a los que se les suman otras 180 personas más entre docentes, preceptores y directivos. Tras haber padecido tiempo atrás algunos inconvenientes edilicios, ahora el desafío es embellecer las aulas.

“Hubo adultos que realizaron donaciones, entre ellos alimentos no perecederos, artículos de limpieza e higiene personal. Pero también artesanos y emprendedores de la ciudad aportaron algunos objetos que permitieron formar 4 canastas que serán sorteadas para los gastos”, destacó. Cada alumno vende un talonario de 5 números ($100 cada uno), previéndose el sorteo para este viernes por Lotería de Córdoba –sorteo nocturno-.

La entrevistada destacó que la propuesta rápidamente se hizo masiva a partir de la venta de números, lo que llevó a que egresados se sumaran para colaborar. “Hicimos varios spots en los que se invita a todos aquellos que de una u otra manera transitaron las aulas a que se acerquen y formen parte del proyecto Pintemos nuestra escuela”, sostuvo. Con la campaña se prevé reunir los fondos para adquirir los materiales, aunque todavía resta la mano de obra.

“Seguramente que con las donaciones y la colaboración de la gente vamos a cubrir la totalidad de los materiales, pero lo que nos va a faltar es la mano de obra, que cuesta el triple de lo que vale la pintura”, mencionó. Es que algunas de las aulas ya exhiben problemas edilicios propios de la antigüedad y falta de mantenimiento. Ante ello, previo a los trabajos de pintura serán necesarias tareas de albañilería. “Algunas están bastante venidas abajo, tenemos aulas que están separadas con unas placas de madera entonces hay que trabajarlas más y termina encareciendo la mano de obra”, manifestó Conti.

“La historia misma de la escuela habla del sentido de pertenencia de todos los estudiantes, y eso es algo que pretendemos seguir manteniendo. Los alumnos están involucrados en esta acción, y a ellos se les suman todo el entorno actual pero quienes ya dejaron de venir también quieren colaborar. Por eso es que nosotros hablamos de la importancia de cuidar la escuela, y de pintarla entre todos”, insistió.

“Nos encontramos con egresados que actualmente están en Estados Unidos y que también colaboraron”, mencionó la entrevistada, rescatando a lo largo de la charla las raíces que genera el Nacional en quienes de una y otra manera asistieron a sus aulas o corrieron por sus escaleras.

Una entidad de raíces solidarias y compromiso social

El Colegio Nacional transita los últimos meses de sus 78 años, ya que en 2023 cumplirá las 8 décadas, más precisamente el 17 de mayo. Ese día, pero de 1943, el Gobierno Nacional creó por decreto la entidad, anhelada en aquella época por centenares de vecinos que desde dos décadas antes ya demandaban una escuela secundaria pública para la comunidad local. Sin un espacio físico propio y tras “deambular” por diferentes lugares, el Nacional se instaló junto a la Iglesia Catedral, desde donde egresó la primera promoción.

Según rezan en diferentes libros afines a la historia de la ciudad, cinco años después de su creación el Municipio donó las tierras para construir el edificio propio, aunque recién dos décadas más tarde comenzó su construcción, que fue concluida en 1976. Desde entonces, echó raíces para siempre en calle Santiago del Estero 618.

Sin lugar a dudas que un hecho que marcó su historia a fuego fue el traspaso a la órbita provincial, lo que obligó a una modificación de su nombre, pasando a ser Ipem 275. El rechazo de la comunidad educativa y en general fue rotundo, a punto tal que se inició una campaña que reunió más de 10 mil firmas y permitió, en 2013, recuperar el nombre. La Provincia permitió denominarlo Ipem 275 Colegio Nacional. Con las históricas corbatas rojas o el actual uniforme “azulgrana” conserva sus raíces solidarias y de compromiso social, “viejo y glorioso Nacional”.