Luego de la polémica por su designación como presidente del Concejo Deliberante, y en consecuencia, como intendente interino ante la licencia de Martín Gill, Pablo Rosso abrió ayer las sesiones ordinarias.
Habló poco más de una hora y formuló una serie de anuncios nuevos y otros repetidos. Llegó acompañado de Gill y ni bien arrancó su discurso disparó contra la oposición: “Se ve que se tomaron el día libre”.
El bloque de Vamos Villa María comunicó minutos antes del inicio de la sesión que no participarían de la misma y advirtieron que no legitimarían ninguna acción de gobierno “mientras la prioridad sea la disputa interna” en el partido gobernante.
“Los únicos responsables de la debilidad institucional en la que se encuentra Villa María son el gobierno y el Partido Justicialista, el que está conduciendo los destinos de la ciudad desde hace más de veinte años”, reza un fragmento del texto (ver informe completo en página 5).
Más allá de esa chicana que generó risas entre los presentes, Rosso siguió con el plan previsto y continuó con la lectura de su mensaje. Dijo que llega a la intendencia “para dar continuidad al proyecto que transformó la ciudad” y señaló que cuenta con el respaldo del 55% de los villamarienses que votaron al oficialismo el año pasado. El ahora decano de la UTN en uso de licencia encabezó la lista de concejales de Gill.
Sostuvo además que la actual gestión tiene “capacidad de diálogo y escucha” y consciente de las diferencias internas que generó su nombramiento afirmó: “Me siento fuerte para llevar adelante la gestión”. Vale recordar que sólo tuvo 4 de los 11 votos posibles en la sesión preparatoria.
También criticó al accastellismo al pasar. Los ediles Daniel López y Juan Carlos Cladera se abstuvieron de votarlo, al igual que la oposición. “No vamos a avanzar en iniciativas sin escuchar a todos los sectores. Pero vamos a saber diferenciar una crítica de aquellos que ponen palos en la rueda y que no representan los intereses de todos”, indicó. Incluso habló de “mezquindades” políticas, sin profundizar, aunque con claros destinatarios.
Obras y proyectos
Luego del inicio, cargado de política, hacia adentro y hacia afuera, Rosso anunció obras y proyectos para desarrollar en diferentes áreas. La pregunta es si su permanencia en el Departamento Ejecutivo se extenderá más allá de los límites del 27 de junio, fecha del vencimiento de la licencia de Gill, o si finalmente contará con apenas cuatro meses para concretar lo anunciado ayer. Todavía nadie sabe responder a ciencia cierta esa pregunta.
Remarcó que la ciudad avanzará en el ciento por ciento de alfabetización, en el hambre cero y en el bienestar de la comunidad. Contó que mudará hacia otro edificio el Archivo Histórico Municipal y que avanzará en la inauguración del Museo de Malvinas. También anunció la creación de consejos consultivos en los que participarán referentes sociales, gremiales, comerciales y educativos.
Asimismo, delineó una serie de proyectos en materia ambiental (refuncionalización del basural y forestación de la ciudad, con más de 100 mil árboles para plantar); sanitaria (creando un centro de atención pediátrica en la Asistencia Pública de 20 a 8 los días de semana y de 24 horas los fines de semana y feriados); alimentaria (formalizando el Consejo contra el Hambre); tránsito y modernización del Estado; y obras públicas para desarrollar en el centro y en los barrios (ver página 4 con todos los detalles).
El discurso de Rosso fue seguido por militantes, gremialistas y funcionarios que colmaron las gradas del Concejo. También autoridades policiales y universitarias. Fue su primera aparición fuerte en público de otras tantas que llegarán en los próximos meses.
Martín Alanis. Redacción Puntal
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El bloque de Vamos Villa María comunicó minutos antes del inicio de la sesión que no participarían de la misma y advirtieron que no legitimarían ninguna acción de gobierno “mientras la prioridad sea la disputa interna” en el partido gobernante.
“Los únicos responsables de la debilidad institucional en la que se encuentra Villa María son el gobierno y el Partido Justicialista, el que está conduciendo los destinos de la ciudad desde hace más de veinte años”, reza un fragmento del texto (ver informe completo en página 5).
Más allá de esa chicana que generó risas entre los presentes, Rosso siguió con el plan previsto y continuó con la lectura de su mensaje. Dijo que llega a la intendencia “para dar continuidad al proyecto que transformó la ciudad” y señaló que cuenta con el respaldo del 55% de los villamarienses que votaron al oficialismo el año pasado. El ahora decano de la UTN en uso de licencia encabezó la lista de concejales de Gill.
Sostuvo además que la actual gestión tiene “capacidad de diálogo y escucha” y consciente de las diferencias internas que generó su nombramiento afirmó: “Me siento fuerte para llevar adelante la gestión”. Vale recordar que sólo tuvo 4 de los 11 votos posibles en la sesión preparatoria.
También criticó al accastellismo al pasar. Los ediles Daniel López y Juan Carlos Cladera se abstuvieron de votarlo, al igual que la oposición. “No vamos a avanzar en iniciativas sin escuchar a todos los sectores. Pero vamos a saber diferenciar una crítica de aquellos que ponen palos en la rueda y que no representan los intereses de todos”, indicó. Incluso habló de “mezquindades” políticas, sin profundizar, aunque con claros destinatarios.
Obras y proyectos
Luego del inicio, cargado de política, hacia adentro y hacia afuera, Rosso anunció obras y proyectos para desarrollar en diferentes áreas. La pregunta es si su permanencia en el Departamento Ejecutivo se extenderá más allá de los límites del 27 de junio, fecha del vencimiento de la licencia de Gill, o si finalmente contará con apenas cuatro meses para concretar lo anunciado ayer. Todavía nadie sabe responder a ciencia cierta esa pregunta.
Remarcó que la ciudad avanzará en el ciento por ciento de alfabetización, en el hambre cero y en el bienestar de la comunidad. Contó que mudará hacia otro edificio el Archivo Histórico Municipal y que avanzará en la inauguración del Museo de Malvinas. También anunció la creación de consejos consultivos en los que participarán referentes sociales, gremiales, comerciales y educativos.
Asimismo, delineó una serie de proyectos en materia ambiental (refuncionalización del basural y forestación de la ciudad, con más de 100 mil árboles para plantar); sanitaria (creando un centro de atención pediátrica en la Asistencia Pública de 20 a 8 los días de semana y de 24 horas los fines de semana y feriados); alimentaria (formalizando el Consejo contra el Hambre); tránsito y modernización del Estado; y obras públicas para desarrollar en el centro y en los barrios (ver página 4 con todos los detalles).
El discurso de Rosso fue seguido por militantes, gremialistas y funcionarios que colmaron las gradas del Concejo. También autoridades policiales y universitarias. Fue su primera aparición fuerte en público de otras tantas que llegarán en los próximos meses.
Martín Alanis. Redacción Puntal

