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Caso Iara Medina: las voces del juicio

La Cámara del Crimen le aplicó 4 años de cárcel a Acevedo, que dijo no poder dormir por las noches pensando en la menor fallecida. “Justicia es que pagues por lo que hiciste”, le respondió la mamá. Rodríguez rechazó el fallo:“Es una condena extremadamente leve”

La Cámara del Crimen dio su veredicto este jueves y condenó a Franco Rubén Acevedo (42) a la pena de 4 años de prisión.

La sentencia es por el caso de Iara Mailén Medina (12), la niña que murió como consecuencia de un infortunado -pero evitable- choque en la ruta 158, entre Villa María y Arroyo Cabral.

Era de madrugada, llovía y Acevedo volvía alcoholizado del boliche Amsterdam hacia su casa (tenía 1,23 gramos de alcohol en sangre).

A 2.000 metros de la Balanza de Vialidad, el Ford Ka que conducía se cruzó de carril de manera imprudente e impactó con su parte derecha contra la parte derecha del automóvil Renault Fluence en el que iban Iara, su tío Gustavo Diez, su madre Elba Pucheta y su hermanita Alma Morena.

Por ese trágico hecho es que fue juzgado el vecino de Arroyo Cabral, quien ante el juez Félix Martínez reconoció su culpabilidad y pidió perdón a la familia de la menor fallecida.

“Me siento responsable y tengo culpa. Pase lo que pase, voy a tener que vivir con esto”, manifestó antes de recibir la sentencia, y añadió:“Por las noches no puedo dormir, sueño con ella (Iara), la veo todas las noches, me es imposible conciliar el sueño. Dios me va a juzgar. Solamente quiero decir que lo siento mucho”.

Con la confesión de Acevedo, el debate pudo haber seguido el camino del juicio abreviado, sin embargo, esto no sucedió porque la parte querellante, representada por Eduardo Rodríguez, no estaba de acuerdo con la calificación legal que pesaba sobre Acevedo: homicidio culposo agravado, lesiones graves culposas y lesiones leves culposas.

En todo el debate, el abogado quiso hacer ver que Acevedo no cometió un delito “culposo” sino “doloso”, por lo que pidió una condena más severa, de 12 años de cárcel.

Según consideró Rodríguez, el hecho pasó a ser un homicidio con dolo eventual cuando el condenado decidió ingerir la primera bebida alcohólica, esto a sabiendas de que luego tenía que conducir. “En Amterdam siguió bebiendo y aún así se subió al auto”, expresó.

“Acevedo había naturalizado conducir en estado de ebriedad. Este hecho pudo haber ocurrido antes o después”, dijo en un fragmento de su alegato. Al salir de Tribunales, afirmó que analizarán la posibilidad de presentar un recurso de casación tras leer los fundamentos. “A prima facie, puedo decir que es una condena extremadamente leve”, cerró.

Y la verdad es que la madre de Iara, Elba Pucheta, también esperaba otro resultado. “Ella quería seguir viviendo. Una Justicia justa para mi hija es que pagues por lo que hiciste con años de cárcel”, afirmó la mujer al hacer uso de la penúltima palabra, dirigiéndose hacia Acevedo.

“Considero que todos somos conscientes de lo que hacemos antes de salir. No tiene ningún sentido victimizarse por estos hechos”, agregó.

“Qué queda para la vida de mi hija y para los daños que también sufrió Morena, quien en ese momento tenía 5 años, nosotros tuvimos que dejar el lugar donde vivíamos (Villa Nueva) para que Morena encontrara un poquito de tranquilidad y pudiera volver a dormir por las noches, eso nadie lo ve”, amplió.

A su turno, el fiscal de Cámara, Francisco Márquez, se mostró más contemplativo con el acusado y, a diferencia de la querella, pidió que se lo condene por homicidio culposo y se le otorgue una pena de 6 años de cárcel, al considerar como válido y genuino su arrepentimiento y pedido de disculpas.

Por su parte, la defensora pública, Ivana Castoldi, requirió que su representado solamente reciba una pena de 3 años en suspenso, poniendo en valor la actitud que demostró desde el primer momento, lamentando todo lo ocurrido. “Una testigo dijo que no notó que Acevedo estuviera alcoholizado”, dijo en otro momento.

La asesora letrada también mencionó que el accidente repercutió fuertemente en la vida de Acevedo, generando en él angustia, sentimientos de culpa, insomnio, malestar emocional y hasta deseos de quitarse la vida.

Por último, Castoldi sugirió que su defendido siga haciendo tratamiento psicológico, realice una capacitación en la asociación “Luchemos por la Vida” y además, haga tareas comunitarias en Bomberos Voluntarios.