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El cabo Gatti fue condenado por liberar la zona para un robo

Recibió 4 años de prisión. También fueron sentenciados Gustavo Casabona, Darío Carrión, Sergio Martínez y Jonathan Escalzo. Además fueron juzgados por otros episodios

En la Cámara del Crimen, el cabo primero Gonzalo Nicolás Gatti (33) fue condenado a cuatro años de prisión de cumplimiento efectivo por ser hallado culpable de los delitos de robo calificado por el uso de arma de fuego y por ser integrante de las fuerzas policiales y de privación ilegítima de la libertad calificada. Por su parte, Gustavo Adolfo Casabona (49) recibió una pena de 3 años y 6 meses por portación de arma de guerra, hurto calificado en grado de tentativa, encubrimiento, tenencia de arma de fuego de uso civil, hurto en grado de tentativa, robo calificado por escalamiento y efracción, robo calificado por el uso de arma de fuego y privación ilegítima de la libertad calificada.

Además, Darío Félix Carrión (28) fue sentenciado a un año por los ilícitos de desobediencia a la autoridad, resistencia, daño calificado reiterado y violación de domicilio. Finalmente, a Sergio Gabriel Martínez (28) se lo condenó por desobediencia, resistencia, robo calificado por el uso de arma de fuego y privación ilegítima de la libertad calificada y a Jonathan Daniel Escalzo (29) por hurto en grado de tentativa y los últimos dos delitos también atribuidos a Martínez. Ambos recibieron una pena de 3 años en suspenso.

De acuerdo a lo que figura en la pieza acusatoria, el hecho de mayor gravedad y por el que varios de los hombres llegaron al banquillo de los acusados ocurrió el 28 de julio del año pasado. 

Según la requisitoria, Gatti y Casabona planificaron un asalto al productor agropecuario Enzo Francisco Antonio Aguzzi (86), domiciliado en Deán Funes al 1000, en Villa Nueva. En este sentido, tras realizar tareas de inteligencia, acordaron que el segundo de ellos trasladaría en un vehículo a Martínez y Escalzo hasta la vivienda para perpetuar el ilícito. Entre tanto, el efectivo se encargaría de liberar la zona y de “hacer de campana”.

Así, aproximadamente a las diez y media de la noche de esa jornada comenzó todo: Martínez y Escalzo arribaron al lugar —trasladados por Casabona en un Chevrolet Cruze— y fueron hasta una farmacia que colinda con la morada. En ese momento, Aguzzi, la víctima, salió a buscar unos medicamentos que tenía en su camioneta (una Toyota Hilux). En ese momento, los delincuentes lo abordaron a él y a su hijo Esteban, que también se encontraba allí (le sustrajeron 3 mil pesos que tenía en la billetera). Los tiraron al suelo, les dijeron que no los miraran y a Enzo le apoyaron un arma en la nunca.

Ya en el interior de la casa, los ataron de pies y manos y les pidieron que les entregaran el dinero de la caja fuerte. Sin embargo, previamente les quitaron 4 mil pesos más. Fue entonces cuando Enzo se dirigió hasta la habitación principal y de un placard extrajo 10 mil. Seguidamente, los imputados continuaron revolviendo la casa mientras conversaban con Gatti, que “hacía de campana” y les decía dónde podían encontrar más plata. Los acusados, posteriormente, le solicitaron armas a las víctimas y, así, lograron apoderarse de, entre otras, un fusil y municiones. Luego les pidieron violentamente que les dieran dólares, pero los damnificados respondieron que no poseían. En esas circunstancias, Martínez y Escalzo los amenazaron. Por otra parte, ambos se apropiaron de cheques (por un total aproximado de 600 mil pesos), tarjetas de débito, llaves de la vivienda y de la camioneta, un bolso y anillos.

Mientras el asalto se perpetuaba, Casabona llegó a una heladería de las inmediaciones y, desde allí, se encargó de controlar la situación. Gatti, a su vez, dialogó telefónicamente con el agente Matías Ezequiel Benavídez (28), quien colaboró liberando la zona (se lo considera partícipe necesario de robo doblemente calificado, por el uso de arma de fuego y por ser integrante de las fuerzas policiales). Una vez concretado el robo, huyeron. A raíz de lo acontecido, Enzo resultó con diferentes lesiones que le demandaron 15 días de curación.

Otro episodio de importancia sucedió entre el 8 y el 9 de julio de 2018. En esa oportunidad, Casabona y Escalzo también planificaron un robo a la familia de Oscar Rosina (74), domiciliado en Marcos Juárez al 380, al otro lado del Ctalamochita. Entre las diez y media de la noche y las seis de la mañana de esas jornadas, Escalzo ingresó al hogar junto con otra persona que aún no fue identificada. Allí, mientras se comunicaban con Casabona, se apoderaron de distintos objetos: una carabina, dos escopetas, una pistola, joyas, un reloj y 170 mil pesos.

Por último, uno de los acontecimientos que también se dieron a conocer en la sala y que reviste consideración (se leyeron varios más pero de menor gravedad y vinculados a ilícitos como encubrimiento, tenencia ilegítima de arma, abuso de arma) se registró el 4 de agosto de 2018. En esa ocasión, Carrión, Martínez y Nicolás Varela se dirigieron en un auto Renault Clio hacia la base de la Patrulla Preventiva, situada en Piedras al 1780. Una vez allí, el primero de ellos arrojó una piedra contra uno de los vidrios del inmueble y, después, huyeron. Sin embargo, personal policial alertado de lo que estaba sucediendo, los persiguió. Tras saltar medianeras y escabullirse, con posterioridad a abandonar el auto, los efectivos lograron aprehenderlos.

Una vez que se finalizó con la lectura de la pieza acusatoria, la jueza Eve Flores los interrogó a los imputados sobre sus datos personales. En esta instancia, todos los acusados confesaron los hechos (porque hubo un acuerdo entre los abogados defensores y la fiscalía), excepto el agente Benavídez. Es por ello que se decidió que él deba someterse a una audiencia por separado.

De este modo llegó el momento de alegar. El fiscal Francisco Márquez solicitó las penas mencionadas al inicio y los abogados Marcelo Martín Silvano (Gatti), Alfonso Martín (codefensor junto a su padre de Escalzo, Casabona y Benavídez) y Eduardo Rodríguez (Carrión y Martínez) adhirieron al planteo del representante del Ministerio Público Fiscal y, tras un cuarto intermedio, la magistrada dictó el veredicto señalado al comienzo.

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