Policiales | condena

Lo condenaron a dos años por amenazar y pegarle a su expareja

Se trata de Carlos Ezequiel Vico, quien recibió la pena de cumplimiento efectivo por amenazas calificadas y lesiones leves calificadas. La víctima estuvo en la sala y, delante del joven, dijo no tenerle miedo
 
En la Cámara del Crimen, en el quinto piso de Tribunales, Carlos Ezequiel Vico fue condenado a 2 años de prisión de cumplimiento efectivo por ser el autor responsable de los delitos de amenazas calificadas y lesiones leves calificadas en contra de su expareja. Asimismo, se le impuso que se someta a tratamiento médico por su adicción a las drogas y al alcohol, y por su problemática de violencia.

Los hechos

Apenas comenzada la audiencia se realizó la lectura de la pieza acusatoria. El primero de los hechos ocurrió en octubre del año pasado, en una vivienda ubicada en calle Aconquija al 2300, en el barrio San Juan Bautista.

En esas circunstancias, el imputado, tras discutir con su expareja, le exhibió una escopeta de caño recortado y, apuntando al piso, le dijo que la mataría.

El segundo episodio, por otro lado, se registró el 5 de diciembre del corriente año cuando, en el mismo domicilio, aproximadamente a las 21, también luego de una discusión, Vico agredió físicamente a la mujer.

El sujeto la agarró de sus brazos, le pegó una cachetada en el pómulo, la tomó del cabello y la empujó sobre la cama.

Como consecuencia de su accionar, la víctima requirió de 14 días de curación e inhabilitación.

Los datos personales y los alegatos

Una vez finalizada la lectura de los acontecimientos, el juez Félix Martínez le tomó los datos personales a Vico.

Así se conoció que el joven tiene 25 años y es villamariense. Por otro lado contó que es soltero y que vivió en concubinato junto a la damnificada durante aproximadamente 6 años. Asimismo, dijo que tiene 2 hijos con ella.

En otro punto del interrogatorio manifestó que previo a su detención se desempeñaba como albañil y que también trabajaba en el mercado de abasto.

Respecto a las adicciones, confesó que últimamente consumía cocaína y alcohol, pero sólo los fines de semana.

Al momento de declarar, el joven se hizo cargo de los hechos que se le imputan y agregó que, cuando sucedieron, estaba “alcoholizado y no muy consciente”. En este sentido, expresó: “Quiero la libertad para poder alimentar a mis hijos”.

Y pidió que también lo ayuden con su adicción a los estupefacientes.

Seguidamente llegó el momento de alegar. El primero en hacerlo fue el fiscal Correccional Horacio Vázquez. El representante del Ministerio Público Fiscal comenzó señalando que, al ser un juicio abreviado, se pactó una condena de 2 años con Ariel Merlini, el abogado defensor de Vico.

Posteriormente hizo una breve alusión a los hechos ya descriptos y expresó que el imputado es muy celoso. Además, sostuvo que el acta de aprehensión, el certificado médico y el testimonio de una amiga de la víctima constituyen parte de los elementos probatorios que evidencian los ilícitos cometidos.

También precisó que el acusado muestra ansiedad persecutoria y que encuestas vecinales revelaron que los hechos efectivamente ocurrieron.

Tras finalizar con la presentación de sus argumentos, fue el turno del abogado defensor. Merlini, a pesar de coincidir con la pena, solicitó que sea en suspenso porque no se trató de un caso de “violencia extrema”. A la vez, habló de la necesidad de que su defendido se someta a un tratamiento y de que los sucesos se registraron con motivo de que Vico no tuvo “la educación necesaria”. Por último hizo hincapié en que la cárcel no es el lugar adecuado para que se reinserte.

La penúltima y la última palabra

Suele ocurrir con poca frecuencia. Ayer, en el recinto, la víctima se hizo presente y habló sobre lo sucedido. Y no sólo eso, sino que pidió hacerlo en presencia del agresor.

La mujer se sentó frente al magistrado y sostuvo que la pena de dos años le parecía “mucho”. Inmediatamente después señaló que le gustaría que “salga” y que jamás le negaría el vínculo con sus hijos. Al respecto indicó que levantará la orden de restricción para con los niños pero no la que le prohíbe acercarse a ella.

En otro pasaje de su alocución, la damnificada dijo no tenerle miedo a él ni a su familia, a pesar de que jamás recibió ningún tipo de amenaza por parte de ellos.

Fue allí que dio por terminada su presencia. De esta manera, se le dio la oportunidad de la última palabra a Vico. El joven sólo pidió que le den una oportunidad.

Así, y tras un cuarto intermedio que se extendió por aproximadamente 20 minutos, el juez Martínez dictó la sentencia mencionada al inicio.

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