Lo condenaron por un grave episodio de violencia de género en contra de su concubina
El hecho ocurrió el 22 de diciembre del año pasado, en un domicilio ubicado en Mendoza al 3000, en el que el acusado convivía con su pareja.
José Mauro Ferreyra (36), oriundo de Las Perdices, fue condenado a un año y seis meses de prisión de cumplimiento efectivo, con declaración de reincidencia, por ser hallado culpable de los delitos de lesiones leves calificadas y amenazas.
Al iniciar la audiencia, el fiscal Horacio Vázquez pidió que, con motivo de que se realizó un pacto de condena con Jorge Bustos, el abogado del imputado, el juicio se haga bajo la modalidad abreviada. De esta manera, y tras esta aclaración, la secretaria Gabriela Sanz leyó la pieza acusatoria. El hecho ocurrió el 22 de diciembre del año pasado, en un domicilio ubicado en Mendoza al 3000, en el que el acusado convivía con su pareja.
En aquella ocasión, la mujer regresó a la casa, aproximadamente a las dos de la mañana. El acusado se lo recriminó y, seguidamente, le arrojó una silla. Ella la esquivó pero cayó al suelo. Entonces, el hombre se le acercó y le pegó patadas y con una pala. La insultó. Le puso un pie en el pecho y ejerció presión. La tomó del cuello y no la dejó respirar. Se retiró a la vereda. Ella se dirigió a la cocina y llamó a la Policía. Él volvió y la golpeó en el rostro. Ella, mareada, agarró una cuchilla y lo hirió. Él le sostuvo la cabeza y se la golpeó reiteradas veces contra la pared. Rompió una puerta. Minutos después, arribó la madre de la víctima, acompañada por efectivos. La damnificada, según se conoció, requirió de 10 días de curación y fue inhabilitada para el trabajo por dos días.
Una vez que se finalizó con la lectura del requerimiento, la jueza Eve Flores interrogó al hombre sobre sus datos personales. Contó que tiene tres hijos (dos con la víctima del hecho y uno con otra persona) y que, previo a su detención, se desempeñaba como vendedor ambulante y realizaba trabajos como pintor. Por otra parte, señaló que toma alcohol esporádicamente (pero no para considerarse alcohólico) y confesó que no consume drogas. En otra dirección, afirmó que posee antecedentes: registra una condena del 20 de septiembre del 2011 a tres años de prisión (que se le unificó en 4 y que cumplió íntegramente en febrero de 2015) y otra de 2016 a 3 años, por robo calificado por el uso de arma de operatividad no acreditada, que también purgó en su totalidad. Por último, y al ser el debate abreviado, Ferreyra se hizo cargo de la acusación y pidió una oportunidad.
De esta manera, llegó el momento de alegar. El primero en hacerlo fue Vázquez. Sostuvo la acusación, hizo un breve repaso de los episodios y calificó como “incontrastable” la evidencia. Posteriormente, Bustos adhirió al planteo del representante del Ministerio Público Fiscal y destacó que su asistido es el único sostén familiar y que se mostró muy arrepentido.
De esta manera, y tras un breve cuarto intermedio, la magistrada dictó el veredicto mencionado al inicio.
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Al iniciar la audiencia, el fiscal Horacio Vázquez pidió que, con motivo de que se realizó un pacto de condena con Jorge Bustos, el abogado del imputado, el juicio se haga bajo la modalidad abreviada. De esta manera, y tras esta aclaración, la secretaria Gabriela Sanz leyó la pieza acusatoria. El hecho ocurrió el 22 de diciembre del año pasado, en un domicilio ubicado en Mendoza al 3000, en el que el acusado convivía con su pareja.
En aquella ocasión, la mujer regresó a la casa, aproximadamente a las dos de la mañana. El acusado se lo recriminó y, seguidamente, le arrojó una silla. Ella la esquivó pero cayó al suelo. Entonces, el hombre se le acercó y le pegó patadas y con una pala. La insultó. Le puso un pie en el pecho y ejerció presión. La tomó del cuello y no la dejó respirar. Se retiró a la vereda. Ella se dirigió a la cocina y llamó a la Policía. Él volvió y la golpeó en el rostro. Ella, mareada, agarró una cuchilla y lo hirió. Él le sostuvo la cabeza y se la golpeó reiteradas veces contra la pared. Rompió una puerta. Minutos después, arribó la madre de la víctima, acompañada por efectivos. La damnificada, según se conoció, requirió de 10 días de curación y fue inhabilitada para el trabajo por dos días.
Una vez que se finalizó con la lectura del requerimiento, la jueza Eve Flores interrogó al hombre sobre sus datos personales. Contó que tiene tres hijos (dos con la víctima del hecho y uno con otra persona) y que, previo a su detención, se desempeñaba como vendedor ambulante y realizaba trabajos como pintor. Por otra parte, señaló que toma alcohol esporádicamente (pero no para considerarse alcohólico) y confesó que no consume drogas. En otra dirección, afirmó que posee antecedentes: registra una condena del 20 de septiembre del 2011 a tres años de prisión (que se le unificó en 4 y que cumplió íntegramente en febrero de 2015) y otra de 2016 a 3 años, por robo calificado por el uso de arma de operatividad no acreditada, que también purgó en su totalidad. Por último, y al ser el debate abreviado, Ferreyra se hizo cargo de la acusación y pidió una oportunidad.
De esta manera, llegó el momento de alegar. El primero en hacerlo fue Vázquez. Sostuvo la acusación, hizo un breve repaso de los episodios y calificó como “incontrastable” la evidencia. Posteriormente, Bustos adhirió al planteo del representante del Ministerio Público Fiscal y destacó que su asistido es el único sostén familiar y que se mostró muy arrepentido.
De esta manera, y tras un breve cuarto intermedio, la magistrada dictó el veredicto mencionado al inicio.