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Cartez pide "diálogo sincero" y que la oposición "no se crea el resultado"

De Reademaker consideró que el "voto protesta fue una reacción lógica a un ninguneo total que hubo a la región productiva". Demandó un cambio de políticas que son "perjudiciales para la producción y desalientan la inversión"

Parte del sector productivo demandó, tras el contundente triunfo opositor del domingo en las elecciones legislativas, que el Gobierno nacional avance en la búsqueda de diálogos genuinos que permitan generar políticas que beneficien al sector, pero además consideró que la oposición deberá impulsar esa discusión desde el Congreso, “sin creerse que el resultado pueda posicionarlos para 2023”.

La frase corresponde a Gabriel de Reademaker, miembro de Cartez y vicepresidente de Cra a nivel nacional, quien en diálogo con este medio consideró que el resultado del domingo fue “una reacción lógica a un ninguneo total que hubo a la región productiva, que generó un voto protesta”, entendiendo que el Gobierno nacional expuso “actitudes de maltrato y destrato hacia los sectores productivos”. Lamentó que “no exista reacción del gobierno, de llamar a un diálogo real de búsqueda de acercamientos. Hasta ahora no recibimos ningún llamado, y no percibimos que vaya a haber un cambio en las políticas que nosotros decimos que son muy perjudiciales para la producción”.

El entrevistado consideró que el impacto de las decisiones del Estado no alcanza sólo al sector agropecuario ya que “el cepo, las restricciones y regulaciones distorsivas mandan un mensaje negativo para la inversión, y no percibimos que vaya a cambiar más allá del cambio de nombres en los ministerios. La impresión es que este Gobierno muere con las botas puestas, convencido de lo que están haciendo”.

Consultado sobre qué rol debe tener la oposición tras la victoria electoral, De Reademaker expuso que “debe haber una acción en el Congreso, imponiendo discusiones para poder introducir modificaciones a esas regulaciones que hablamos recién y que son tan perjudiciales, desatando el nudo de la economía. La actividad del Congreso fue hasta ahora simbólica, e incluso de la oposición con acompañamiento para el incremento de impuestos”.

También demandó la necesidad de una discusión “de fondo” en búsqueda de las salidas “viables para el país, ya que estamos empantanados. Lo único que ayudó en los últimos años es el aumento de los precios de los commodities, de lo contrario estaríamos en una situación como el 2018 o peor, con deuda creciente y una inflación descontrolada”.

“Ojalá la oposición pueda plantear esa discusión en el Congreso, sin creerse que el resultado pueda posicionarlos a 2023”, dijo y recordó que “tuvo su oportunidad y cometió los mismos vicios de autismo que está teniendo este Gobierno, planteando escenarios de diálogos que eran puestas en escenas”.

Mensaje para dos

En otro pasaje de la entrevista, Reademaker consideró que el resultado, en cierto modo, es un “mensaje para los dos sectores de la grieta, y que lo que propone un sector es absolutamente opuesto a lo del otro. Tiene que haber conceptos básicos discutibles”, destacó.

Desde su punto de vista “tiene que haber consenso y acuerdos para no volver a discutir hacia adelante, pero también un mensaje de previsibilidad muy fuerte de todos los sectores políticos que plantee escenarios amigables con la producción. Lo que estamos viendo es discusiones de cómo se puede hacer un incremento impositivo, o de poner un parche atrás de otro; con esto no vamos a salir del paso y los resultados están a la vista con mayor inflación, pobreza, y pérdida del poder adquisitivo”.

Entre aumentar la producción y reabrir los mercados

Semanas atrás, el ministro de Agricultura, Julián Domínguez, participó de una convocatoria a la que asistieron especialistas de organismos como el Inta y Senasa, y junto a académicos universitarios ligados a carreras vinculadas a la producción, establecieron que el país está en condiciones de incrementar hacia 2024 entre un 15% a 20% la producción vacuna, ovino, maíz y trigo.

Al respecto, recordó que esa fue una discusión planteada desde el propio Gobierno en el Consejo Agroindustrial. “Una cosa es plantear esos horizontes utópicos, que pueden ser mayores, pero se tienen que dar las condiciones necesarias para que esos escenarios se planteen en la práctica”, explicó.

Y dijo que desde Cra (Confederaciones Rurales Argentinas) se planteó como puntapié para hablar de crecimiento productivo “la eliminación de los derechos de exportación, que hoy son un piso enorme para la producción. Pero también hay que dar un mensaje muy claro de apertura de mercados, de eliminación de restricción de exportaciones”. Dijo que no se puede “pensar en crecimiento productivo si las exportaciones son intervenidas o cerradas; no podemos comernos todo lo que producimos y la única alternativa de crecimiento viene de la mano de la exportación”.

Fue contundente al decir que “si el ministro –Domínguez- cita a referentes del ambiente productivo, pero a su vez declara que trigo, maíz y carne son bienes culturales en el país que van a tener siempre la espada de la política encima para permitir o no exportar, termina siendo un mensaje lapidario para la producción, por más que los sectores académicos digan que hay posibilidades de aumento. Las posibilidades están, pero depende del mensaje que se les dé a los inversores”.

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