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La crisis social y ambiental en la agenda de las ciencias sociales

Alcira Argumedo aseguró que el potencial de las universidades es dar respuesta a problemáticas marcadas por estas dos tendencias que “tienden a ser catastróficas”. Reivindicó el valor teórico y conceptual en América Latina

La demanda de respuestas por parte de las ciencias sociales a posibles catástrofes sociales y ambientales provocadas por la globalización fue uno de los ejes abordados por Alcira Argumedo en el cierre del I Congreso Latinoamericano de Ciencias Sociales organizado por la Universidad Nacional de Villa María (UNVM).

La destacada intelectual sostuvo en diálogo con este medio que “el potencial que tienen hoy las universidades es de responder a una crisis civilizatoria” marcada por dos tendencias a nivel mundial que “de continuar con sus valores tienden a ser catastróficas”. 

Así, se refirió que una es la crisis social producto de los últimos 30 años de globalización neoliberal y la reconversión tecnológica que generaron un incremento del desempleo y la polarización de la riqueza. “El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo establece que el uno por ciento de la población mundial concentra el 50 por ciento de la riqueza y, a su vez, el 20 por ciento se reparte un 95,5, es decir que son mil millones de ricos de clases medias altas en el mundo, mientras que un 80 por ciento se divide el 4,5 por ciento de la riqueza y, de esos, el 70 por ciento está en pobreza con ingresos menores de 5 dólares por día”, explicó. 

Esta concentración de la riqueza en pocas manos expulsa del sistema a gran parte de la población mundial que “para la lógica del mundo occidental no sirve ni para mano de obra ni para consumidores”, por lo que son considerados “población sobrante o descartable”.

“El otro problema es el calentamiento global y la crisis del agua a nivel mundial”, aseguró. En tal sentido mencionó un informe que señala que “si antes de 20 años no se disminuye la producción de dióxido de carbono y la temperatura de la tierra supera los 2 grados centígrados se puede entrar en un proceso de acelerado e irreversible calentamiento que lleva al fin de la vida en la tierra”. Esta advertencia fue promovida incluso por el Comité de Cambio Climático de Naciones Unidas que señaló “la necesidad de frenar” el uso de combustibles fósiles. “La visión de esto lo tienen los jóvenes y adolescentes que empiezan a hacer huelgas para frenar la destrucción del planeta”, agregó.

 Globalización y proteccionismo

Según Argumedo, la globalización neoliberal “fracasó rotundamente en los países centrales de occidente” y brindó como ejemplo las policías proteccionistas actuales en Estados Unidos. “Están aplicando la sustitución de exportaciones porque la mayoría de la importación desde China es producida por empresas norteamericanas radicadas allá y por eso Donald Trump está tratando de reinstalarlas a raíz del deterioro del nivel de vida medio”, puntualizó. Como contrapunto, remarcó que las políticas de China en la globalización tuvieron una conducción estratégica con un fuerte control del comercio exterior, la energía y el sector científico tecnológico, entre otros.

Los dilemas de las ciencias sociales

Argumedo apuntó que las ciencias sociales “tienen un grave problema” porque “todo pensamiento crítico es integral” y en América Latina hay “una mirada serializada” que lo impide. “Hay estudios en profundidad muy ricos, pero las ciencias sociales tienen que desarrollar un trabajo más transdisciplinario y me temo que estemos mirando hacia otro lado, y estos dos problemas catastróficos no están en el campo de análisis”, sostuvo.

Por otra parte, con relación a la reivindicación del valor teórico y conceptual de la matriz latinoamericana dejando atrás el pensamiento eurocéntrico de las ciencias sociales en América Latina, precisó que se debe “tomar conciencia que la cultura occidental dominante es naturalmente racista y piensa que en el mundo hay seres superiores e inferiores”.

Sobre este punto reflexionó que la Revolución Francesa “reivindica la libertad, igualdad y fraternidad, pero para los blancos, no para los negros esclavos de Haití que son los que hacen la democracia más avanzada del mundo con su revolución y se convierte en el primer lugar del mundo donde se elimina la esclavitud y consiguen una democracia integral”. 

Asimismo, hizo hincapié en el pensamiento de Artigas que “en 1815 plantea una democracia política, socioeconómica y cultural con reparto de las tierras, eliminación de la esclavitud y la servidumbre indígena y el reconocimiento de ciudadanos plenos de los negros, mulatos, mestizos e indígenas”. Con estos dos ejemplos, Argumedo remarcó que en ciencia política se estudia el caso de Estados Unidos, donde “los negros pudieron votar en 1965” y no Artigas, y en las aulas se enseña la Revolución Francesa. 

“En América Latina hay que preguntarse por el proceso histórico de estas ideas humanistas de avanzada a nivel mundial y, si vamos a hablar de democracia, tomemos el ejemplo de Artigas”, determinó. La intelectual llamó a “repensar las ciencias sociales desde el espacio epistemológico latinoamericano y preguntarse cuál es el potencial teórico de estas ideas de avanzada en la reivindicación de un humanismo integral”.

Intelectuales y política 

Al ser consultada sobre su perspectiva política como diputada nacional, Argumedo aseguró que “la clave es desplazar al macrismo, porque la capacidad devastadora que tiene es infernal”. La intelectual argumentó que la idea de subordinación a Estados Unidos considera que América Latina “tiene que desindustrializarse para ser mercado de los productos que no son competitivos con China” y entonces las políticas actuales “tienen que ver con una estrategia que fue la que tuvo Martínez de Hoz en los ‘70, Cavallo y el menemismo en los ‘90, y este proceso que está terminando ese trabajo”. 

Por otra parte, confirmó que apoya al Frente Todos y reconoce que “se dieron pasos muy importantes” en la elección de Alberto Fernández como candidato “para evitar la estrategia de desgaste” hacia Cristina Fernández. 

Sobre la crisis de los progresismos en la región, explicó que “así como entre los ‘50 y los ‘70 Estados Unidos invitaba a militares para formarlos en su concepción, en 2007 comienza a formar jueces para hacer golpes institucionales en nombre de la lucha contra la corrupción”. 

Como ejemplos mencionó a Honduras, Paraguay, Brasil y Argentina. “La idea es utilizar las acusaciones de corrupción para desplazar a los líderes y desarticular lo que se gestaba en 2008 en América Latina y vengarse del ‘no al ALCA’ de 2005”, afirmó.



Rodrigo Duarte.  Redacción Puntal Villa María

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