El director del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) por el área de Ciencias Sociales y Humanidades, Mario Pecheny, manifestó su preocupación por “el desfinanciamiento” del sistema científico en Argentina. Lo hizo al referirse a las políticas estatales en el marco del Congreso de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Villa María (UNVM). No obstante, expuso sus expectativas y confianza en el nivel de masa crítica alcanzado en las últimas décadas para revertir la situación.
“El riesgo principal que tenemos es por el desfinanciamiento en general de todo el sistema científico que se refleja en los salarios y las becas que se desvalorizaron muchísimo en estos años”, explicó en diálogo con este medio. Los fondos son utilizados para desarrollar investigaciones y para el mantenimiento de los espacios físicos, como institutos y laboratorios en el que se investiga. “La semana pasada se anunció el desbloqueo de fondos asignados el año pasado que ahora se van a usar para cubrir deudas”, ejemplificó. El atraso en la entrega de las partidas asignadas no sólo complicó el proceso sino que los montos quedaron desfasados porque en la mayoría de los casos son proyectos que fueron presupuestados con valores de hace cuatro años y ahora se pagará el 80 por ciento del valor de una cuota de 2015. “Imaginen si tuvieran que pagar la luz con el salario que ganaban en 2015, no alcanza; esa es la situación y hay mucho desánimo porque en el día a día aparecen muchas dificultades”, expresó.
Los platos rotos
Al ser consultado sobre la relación del contexto actual con lo que sucedía en los años ’90 cuando un ministro de Economía le decía a la investigadora Susana Torrado que “vaya a lavar los platos”, Pecheny recordó que se trató de un comentario “anticientífico y misógino” y un “desprecio por la ciencia y por las mujeres”.
En base a esa situación recordó como “una variante contemporánea” cuando el ex ministro Lino Barañao “mandó a hacer investigaciones en historia medieval a las universidades, como si fuera una disciplina menor o como si investigar en la universidad fuera una versión degradada del Conicet”.
Según el investigador, la situación actual “es peor” a la de los ‘90.
“Yo entré a Conicet en un concurso del año 2000, en plena crisis, entramos tres personas al área de sociología y demografía; luego pasaron 15 años de promoción por parte del Estado para que jóvenes se formen en doctorados y posdoctorados, mediante becas. Hay doctorados como el de la UNVM vieron la luz en ese contexto y hoy tenemos a centenares de personas formadas que quedan afuera del sistema porque se volvió a un sistema restrictivo de ingreso al Conicet”, desarrolló. Esta situación hace que se pierda lo invertido y el esfuerzo en formar profesionales que “se van a aprovechar en otro lado”.
Pecheny utilizó como metáfora para contextualizar el momento actual de la ciencia en el país la pérdida en la cadena de frío. “Cuando uno hace una gran compra en el supermercado y se corta la luz, es muy probable que tenga que tirar todo a la basura y comprar de nuevo; eso pasa hoy con la investigación”, dijo. Posteriormente se refirió a casos concretos en los que se interrumpieron procesos que “difícilmente” puedan recuperarse. “La interrupción hace volver a empezar con desánimo y desconfianza en condiciones que son peores a las iniciales”, puntualizó.
Si bien aseguró no saber “cuánto tiempo más va a soportar el sistema” en estas condiciones, dijo ser “optimista” porque “hay una buena base” y “los recursos humanos que hay en el país la vinieron peleando y si la rueda se relanza no está todo perdido”.
La despenalización del aborto
Pecheny trabaja temáticas relacionadas a la salud y la sexualidad, como el embarazo en la adolescencia, el aborto, los cuidados paliativos, el matrimonio igualitario y otros derechos.
“En estos temas se avanzó en casi todos los planos, la deuda pendiente más importante es la despenalización del aborto en que el Estado les dice a las mujeres que lo pueden hacer pero en la clandestinidad, con medios económicos y poniendo en riesgo la vida”, manifestó. El investigador aseguró que “el aborto se hace igual”, al margen que el Estado diga que “es un crimen”.
Por otra parte, observó que es “una deuda pendiente de ciudadanía” actualizar la legislación al respecto.
“En algunos años nuestros nietos van a decirnos que vivimos en un país donde a las mujeres se las amenazaba con la cárcel si interrumpía el embarazo; y sí, es así porque tenemos legisladores que por cálculo, cobardía o por convicciones minimizan esto”, precisó. Además, puntualizó que desde la evidencia científica pudieron aportar que el efecto de la ley “no es en el número de abortos sino en las condiciones, en el número de hospitalización que el sistema de salud debe soportar por complicaciones en abortos no seguros”.
Cabe destacar que Pecheny fue designado formalmente a finales de mayo, luego de esperar meses tras haber sido electo para integrar el directorio de Conicet y reemplazar a Dora Barrancos en su puesto, que renunció después de ocho años de trabajo. La investigadora hacía cinco meses que esperaba la designación para su reemplazo en el cargo y frente a la no respuesta decidió renunciar y dejar su dirección acéfala. Finalmente se firmó el decreto presidencial y el investigador pudo asumir sus funciones.
Rodrigo Duarte. Redacción Puntal Villa María
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Los platos rotos
Al ser consultado sobre la relación del contexto actual con lo que sucedía en los años ’90 cuando un ministro de Economía le decía a la investigadora Susana Torrado que “vaya a lavar los platos”, Pecheny recordó que se trató de un comentario “anticientífico y misógino” y un “desprecio por la ciencia y por las mujeres”.
En base a esa situación recordó como “una variante contemporánea” cuando el ex ministro Lino Barañao “mandó a hacer investigaciones en historia medieval a las universidades, como si fuera una disciplina menor o como si investigar en la universidad fuera una versión degradada del Conicet”.
Según el investigador, la situación actual “es peor” a la de los ‘90.
“Yo entré a Conicet en un concurso del año 2000, en plena crisis, entramos tres personas al área de sociología y demografía; luego pasaron 15 años de promoción por parte del Estado para que jóvenes se formen en doctorados y posdoctorados, mediante becas. Hay doctorados como el de la UNVM vieron la luz en ese contexto y hoy tenemos a centenares de personas formadas que quedan afuera del sistema porque se volvió a un sistema restrictivo de ingreso al Conicet”, desarrolló. Esta situación hace que se pierda lo invertido y el esfuerzo en formar profesionales que “se van a aprovechar en otro lado”.
Pecheny utilizó como metáfora para contextualizar el momento actual de la ciencia en el país la pérdida en la cadena de frío. “Cuando uno hace una gran compra en el supermercado y se corta la luz, es muy probable que tenga que tirar todo a la basura y comprar de nuevo; eso pasa hoy con la investigación”, dijo. Posteriormente se refirió a casos concretos en los que se interrumpieron procesos que “difícilmente” puedan recuperarse. “La interrupción hace volver a empezar con desánimo y desconfianza en condiciones que son peores a las iniciales”, puntualizó.
Si bien aseguró no saber “cuánto tiempo más va a soportar el sistema” en estas condiciones, dijo ser “optimista” porque “hay una buena base” y “los recursos humanos que hay en el país la vinieron peleando y si la rueda se relanza no está todo perdido”.
La despenalización del aborto
Pecheny trabaja temáticas relacionadas a la salud y la sexualidad, como el embarazo en la adolescencia, el aborto, los cuidados paliativos, el matrimonio igualitario y otros derechos.
“En estos temas se avanzó en casi todos los planos, la deuda pendiente más importante es la despenalización del aborto en que el Estado les dice a las mujeres que lo pueden hacer pero en la clandestinidad, con medios económicos y poniendo en riesgo la vida”, manifestó. El investigador aseguró que “el aborto se hace igual”, al margen que el Estado diga que “es un crimen”.
Por otra parte, observó que es “una deuda pendiente de ciudadanía” actualizar la legislación al respecto.
“En algunos años nuestros nietos van a decirnos que vivimos en un país donde a las mujeres se las amenazaba con la cárcel si interrumpía el embarazo; y sí, es así porque tenemos legisladores que por cálculo, cobardía o por convicciones minimizan esto”, precisó. Además, puntualizó que desde la evidencia científica pudieron aportar que el efecto de la ley “no es en el número de abortos sino en las condiciones, en el número de hospitalización que el sistema de salud debe soportar por complicaciones en abortos no seguros”.
Cabe destacar que Pecheny fue designado formalmente a finales de mayo, luego de esperar meses tras haber sido electo para integrar el directorio de Conicet y reemplazar a Dora Barrancos en su puesto, que renunció después de ocho años de trabajo. La investigadora hacía cinco meses que esperaba la designación para su reemplazo en el cargo y frente a la no respuesta decidió renunciar y dejar su dirección acéfala. Finalmente se firmó el decreto presidencial y el investigador pudo asumir sus funciones.
Rodrigo Duarte. Redacción Puntal Villa María

