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"Los cordobeses no somos territorio hostil ni tampoco le ofrecemos piñas al Presidente"

A pocas horas del cierre de la campaña, el diputado nacional Carlos Gutiérrez, referente del schiarettismo y jefe del bloque de Córdoba Federal, cuestionó tanto al presidente Alberto Fernández por calificar a Córdoba como territorio hostil como a Luis Juez, candidato a senador de Juntos por el Cambio, por ofrecer “una visión bufonesca” de los cordobeses en los medios de Buenos Aires.

Gutiérrez además rechazó que el resultado de las legislativas del domingo vaya a ser determinante para la elección de 2023, cuando estará en juego el poder provincial. Señaló que la gente diferencia entre una votación de medio término y una ejecutiva y acusó a los candidatos opositores de estar subidos a una actitud de soberbia.

- ¿El domingo se eligen sólo las bancas u otras cosas, como por ejemplo el mapa del poder para los próximos años? A nivel nacional hay una enorme carga de incertidumbre por las consecuencias que puede generar el resultado del domingo.

- Es cierto. Suele pasar también que, cuando se descargan sobre una fecha electoral tantas y tantas expectativas, el día siguiente a una elección legislativa suele haber un retroceso de la posibilidad de cumplimiento de esas expectativas. Porque un resultado legislativo no va a modificar mucho per se, si luego no hay una acción que concuerde tanto en el oficialismo como en la oposición con lo que el pueblo expresa en las urnas. Los problemas son tan vastos y tan profundos que van a requerir una acción poselecciones muchísimo más firme de lo que en términos de diálogo ha venido sucediendo hasta ahora.

- ¿Y en Córdoba qué se define? ¿También empieza a discutirse el 2023 como dijo en alguna oportunidad el gobernador?

- Toda elección tiene una lectura que se proyecta hacia el próximo escenario electoral. Es imposible que eso no suceda. Sobre todo a nivel de los analistas políticos, de quienes formamos parte de la dirigencia, de la movilidad política permanente. Ahora, me parece que falta mucho para el 2023. Y digo ojo porque en estas situaciones creo que hay algunos candidatos que están exultantes, casi ya como si el domingo los cordobeses definiéramos un salvoconducto directo al 2023. La soberbia, esa falta de equilibrio, suele ser mala consejera. Los cordobeses saben perfectamente qué votan y por qué eligen una opción en un marco de tanto antikirchnerismo que tenemos en Córdoba y no sólo en Córdoba sino en el interior del país, y lo que eligen cuando tienen que opcionar por quién los va a gobernar. Una cosa es elegir un legislador, con toda la importancia que esto tiene, y otra es definir quién va a regir los destinos del gobierno, sobre todo si quienes están ejerciendo esa soberbia han demostrado, cuando les tocó gobernar, que no precisamente fueron muy duchos en la materia.

- El video del presidente Alberto Fernández, reunido con los intendentes de Córdoba, ¿es sólo un exabrupto o marca una visión desde Buenos Aires?

- La verdad es que ojalá los dichos del Presidente fueran nada más que un exabrupto. En todo caso es un exabrupto que marca lo que hay detrás:una visión porteña de la realidad del país. Si no, de otra forma no se entiende que uno pueda considerar territorio hostil a aquel que simplemente se dispone, por una serie de causas que algunas van al fondo de la historia, a pensar distinto, a pensar distinto de lo que piensa el Presidente o el kirchnerismo que está gobernando el país. No entienden que eso pueda ser así y, como suele suceder muchas veces cuando algo no se entiende, uno lo rompe. Es una actitud casi infantil pero suele suceder. Como no se entiende por qué Córdoba es como es, como no se entiende la justicia de lo que reclama Córdoba, entonces se la rompe. Y se la rompe definiéndola como territorio hostil. Territorio hostil es casi un término que se usa militarmente.

- De guerra.

- Así es, de guerra. Y los cordobeses no somos eso. Los cordobeses no somos eso, como tampoco somos la visión bufonesca que la prensa porteña le vende a Capital Federal y al AMBA por algunas expresiones y algunos dirigentes a los que les ha servido esa prensa porque llega hasta el último pueblo. Pero eso no somos los cordobeses. Los cordobeses no andamos ofreciéndole piñas al Presidente.

- Los cordobeses no son Juez.

- Los cordobeses también son Juez pero no es eso lo que resume o mejor puede ejemplificar lo que somos los cordobeses. Los cordobeses cuando tenemos que levantar la voz la levantamos, lo hemos probado en numerosos momentos de la historia. Cuando no nos tenemos que callar no nos callamos, pero no somos un pueblo que anda ofreciendo piñas al Presidente. Eso no nos representa a los cordobeses. Somos un pueblo educado, pero no un pueblo educado a lo pacato. No es porque nos vaya a sonrojar un insulto bien puesto o cosa por el estilo. Pero eso no nos resume, somos un pueblo educado en serio, que sabe distinguir perfectamente y que no andamos como dicen los periodistas porteños, que cada vez que ven a un cordobés le dicen ‘contate un cuento’. Nosotros no andamos contando cuentos todo el día, no andamos tomando fernet con Coca todo el día, no andamos insultando a la gente y ofreciéndole piñas a todo el mundo. Eso no es Córdoba. Córdoba es mucho más que eso. El humor cordobés tiene una profundidad que no está precisamente basada en la puteada o cosas por el estilo. Es mucho más profundo lo que ha ofendido el Presidente. Córdoba expone al país y le pone al país no solamente su riqueza productiva, el ejemplo de sus universidades, sus comerciantes y el turismo, si no que le ponemos 270 mil millones de pesos este año nada más en concepto de retenciones.

- Ese ha sido el planteo central que Hacemos por Córdoba hizo en la campaña.

- Lo que estamos diciendo es que los recursos de Argentina están mal distribuidos, están injustamente distribuidos y los porteños pueden hacer muchas cosas de las que están haciendo precisamente porque hay un hijo de la pavota, entre los que estamos los cordobeses, que ponemos dentro del concepto general de retenciones el 30 por ciento. Y esos fondos les permiten tener esos privilegios. Y los porteños se enojan cuando a esos privilegios los tienen que entregar. Por eso el Presidente se ha expresado así. Lo ha hecho porque hay una visión porteña y esto es lo que a nosotros nos hace dudar de muchos que ahora en Córdoba descubren que existen las retenciones. Me parece muy bien, bienvenido sea que todos se sumen ahora a lo que venimos planteando hace 20 años, con José Manuel de la Sota primero y Juan Schiaretti después y todos los que hemos formado parte de este peronismo de Córdoba, que es totalmente distinto, como el agua y el aceite con el kirchnerismo. Este peronismo y sus aliados conforman una fuerza que tiene en el republicanismo un concepto que no se deja correr por un seudoprogresismo, que dice que hacer republicanismo es algo así como estar en la década del 70 a favor de la democracia formal. Hoy, en la situación en que está Argentina, ser demócrata, ser republicano es verdaderamente ser progresista y, por supuesto, pensar en la justicia social. Pero eso no implica estar en contra de aquel al que le va bien. Nosotros, al que le va bien queremos que le vaya mejor, no peor. Lo que sí queremos es que pague impuestos. Nos dicen que con nuestras propuestas vamos a desfinanciar el Tesoro Nacional ¿Por qué? Si nuestros empresarios del agro podrían tranquilamente, en vez de pagar retenciones, pagar Ganancias y eso sería coparticipable, dicho sea de paso. Están muy equivocados. Hay una visión porteña detrás de todo esto y esto es lo que a nosotros nos preocupa. Y bienvenida sea esta campaña porque ha permitido que nuestros candidatos, que el gobernador mismo haga un sobreesfuerzo, no una sobreactuación, un sobreesfuerzo y pongan el énfasis necesario para que nosotros, los cordobeses, dejemos también de naturalizar lo que, a través de los medios nacionales, permanentemente nos dicen: Córdoba es del humor, del fernet. Somos más que eso.

- En el acto de cierre de campaña de Juntos por el Cambio dijeron que Hacemos por Córdoba incurre en una sobreactuación en la campaña.

- Bueno, yo podría decir con toda justeza que los que tienen que sobreactuar son ellos, como cuando uno se ha dejado estar en una carrera y después tiene que recuperar, y bueno, claro, tiene que recuperar sobreactuando, sobreexigiéndose. Quien sabe regular esa carrera no tiene que sobreactuar nada. Nosotros cuando hace muchos años hablábamos, durante la 125, de la necesidad de bajar las retenciones, muchos de estos dirigentes que ahora dicen que nosotros sobreactuamos, que el gobernador sobreactúa, que Natalia de la Sota sobreactúa, que Alejandra Vigo sobreactúa, no decían nada. Como siguen sin decir nada, amparados en la grieta, que sirve precisamente para no hablar de los temas de los que hay que hablar. Porque hablan de las retenciones ahora porque está de moda. Nosotros hace muchos años que decimos que las retenciones son un mal impuesto, hace muchos años que defendemos al campo de Córdoba y cómo no lo vamos a defender si es uno de los pilares de la productividad y la riqueza cordobesas. Esas son las cosas que no hay que naturalizar y que esta discusión y estos exabruptos del Presidente deben servirnos para que abramos la cabeza. Nosotros hemos recibido, los diputados, muchísimos llamados solidarios de diputados de otras fuerzas políticas, sobre todo del interior, y algunos oficialistas también que claramente manifiestan su solidaridad; ya será el tiempo en que todo eso decante para que podamos empezar a pensar una Argentina mucho más federal, más justa, sin excluir a nadie. Esta no es una pelea con los porteños, es una pelea con la mirada porteña. Ciudad de Buenos Aires tiene un presupuesto equivalente a París, el más importante de Argentina. Nosotros no queremos más pero tampoco queremos menos ¿Eso es guerra? No, no es guerra. Ahora, si pretenden que los cordobeses nos vayamos a callar, no nos vamos a callar, como no lo hemos hecho cada vez que se necesitó en la historia de la Patria poner el grito ya sea para generar hechos como la Reforma del 18, para tener las reacciones de rebeldía frente a las dictaduras de turno, como fue el Cordobazo, y tantas otras situaciones. O como fue durante la resolución 125, donde Córdoba también se plantó.